jueves, 31 de diciembre de 2009

II. Otro virtual - real

Todos esos comentarios a favor y de apoyo recibidos en mi blog y en conversaciones fueron lenta pero paulatinamente aumentando mi autoestima. Tanto que me pregunté por qué no mostrarme no sólo a través de las teclas de un pc, sino incluso a través del monitor tal cual me encontraba vestido en ese momento, indistintamente fuera de hombre o de mujer. Tenía una webcam que conectaba sólo en contadas ocasiones con personas con las que me llevaba bien y teníamos afinidad y confianza. Era cuando llegábamos a ese punto en que ya después de haber conversado tantas veces, ya nos despertaba la curiosidad de vernos y conocernos también físicamente. No era ni soy partidario de usar la cam, ya que se pierde a mi modo de ver toda esa aureola de misterio y demás que conlleva el imaginarte y dibujar mentalmente al otro interlocutor. Siempre lo hice vestido masculinamente hasta ese momento. Pero cuando mi confianza y autoestima llegó al punto antes mencionado, opté por dar el siguiente paso y efectivamente mostrarme tal y como iba vestido (o vestida). Cierto es que la primera vez que me mostraba ante personas con las que ya había tratado dilatadamente por mensajería o mostrado como hombre, me costó bastante hacerlo, pero lo hice decidida a la vez que nerviosamente. ¿El resultado?: buenísimo, todo respeto, alabanzas e incluso piropos.
Fue un paso que sinceramente esperaba ansioso que tuviera buen resultado, ya que era una manera de mostrarme casi totalmente como yo quería y sentía, de ser yo como soy sin más.
Ello me animó, a partir de entonces, a mostrarme con confianza tal cual iba, y con quien fuera que pudiese estar intercambiando mensajes. Todas las nuevas amistades que iba haciendo vía internet conocían de mi afición, ya que era como me presentaba en todos los perfiles, y de ello he hecho buenas amistades.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Yo "ella"

Agradezco públicamente a mi pareja el regalo tan maravilloso que me hizo el día de mi aniversario. Un vestido precioso para mi y su gusto. Me muero ya de ganas de estrenarlo junto a ella.
Ya de por sí, vestirme con su ropa me hace sentir inconscientemente más cerca de ella.
Es como introducirme dentro de ella, o mas bien meterse ella dentro de mí, y sentirme “ella”. Sea como sea, es destapar mi parte más sensible para compartirla con ella.
Es, de todas las maneras de comunicación con ella, la que más me complace. Es casi la fusión.
Y si todos estos sentimientos florecen en mí al vestirme de “ella”, imaginaros en este caso en que además se trata de una prenda regalada por ella. Todo magnificado.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Testículos a su aire

Un científico comentó no hace mucho por televisión que los testículos están sueltos y no dentro del cuerpo humano como otros órganos por motivos funcionales. Todo tiene un por qué en la naturaliza y esto no iba a ser una excepción.
Resulta que el esperma o espermatozoides, para poder mantener sus funciones de procreación y demás, deben estar a una temperatura un par de grados o tres inferior a la del resto del cuerpo.
Deduzco, pues, que el hombre debería vestir con ropa interior holgada y sobretodo pantalón no ajustado. Y por qué no, ¿no sería más lógico que pensando en nuestra salud y no sólo en la estética, el género masculino pudiera vestir falda y vestidos? Es este un caso en que los consejos científicos y médicos no se aplican. ¿Motivos?

martes, 20 de octubre de 2009

Normalización

Hubo salida travesti vespertino-nocturna este pasado fin de semana. Estrenaba zapatos nuevos con tacón de chupete, o sea casi planos. Y como suele ocurrirme cuando hago alguna salida estrenando calzado, caminé una hora seguida sobre ellos de buen principio, de forma lenta pero constante. Por supuesto que comenzaba a notar molestias en alguna parte de mis pies, pero el placer de caminar por la calle en pleno centro de la ciudad sobre ellos era superior.
Después cena en un restaurante y posteriormente copa en un bar nocturno tranquilo, ninguno de ellos considerados “de ambiente”. Y resalto esto último porque a pesar de haber caminado por la urbe en hora punta del sábado, y cenado y tomado copa en ambientes normales, ningún transeúnte, comensal ni demás mortal por la calle soltó vocablo despectivo ni mofa algunos hacia mi persona ni acompañantes.
Esto es un ejemplo de que la normalización de nuestra situación, al menos en barcelona ciudad, está bastante avanzada. Quizás sean más nuestros miedos que otra cosa la que nos hace pensar lo contrario, y lo utilizamos como excusa a nuestra cobardía de salir y mostrarnos como nos apetezca.
Hay que pensar, sin embargo, que esta situación ocurre fuera del ámbito cotidiano laboral y familiar. En cualquiera de ellos el resultado no sería el mismo....... a priori.

jueves, 8 de octubre de 2009

Padre travesti y niño

Un ejemplo de lo que sería una normalización casi total de nuestra situación lo viví ayer cuando por la calle me crucé con un travesti, creo que de nacionalidad extranjera, paseando junto a su hijo de 8 o 9 años de edad cogido de su mano.
Ignoro desde cuando conoce el niño el travestismo de su padre; quizás siempre desde que nació lo ha visto vistiendo así. El niño está creciendo con una visión del tema totalmente distinta a la de cualquier otro transeúnte. Algo natural para él, o al menos eso parecía por su forma de actuar. Probablemente habrá tenido que aguantar algún improperio o burla de compañeros de colegio; aunque seguramente no entienda el motivo de ello.
Un ejemplo de familia feliz que sería más habitual de lo que vemos si todos hubiéramos crecido en circunstancias similares.
¡¡¡Y qué le digan ahora que su padre es “raro”!!!

lunes, 5 de octubre de 2009

I. Paso adelante virtual

Como comenté en el último capítulo (VIII) de la primera parte, y retomando la historia desde ese punto, los tres primeros meses en que me independicé mi travestismo se limitó a transformarme algunos dias en la intimidad de mi casa; sólo para mí mismo. Es como había sido siempre hasta este momento, excepto el último año de convivencia con mi ex pareja.
Sin embargo, como todo en la vida, siempre se aspira a algo más; y no por ambición sino por necesidad. Me encontraba agobiado, como en un sin sentido, me sentía sólo en mi faceta transformista. Mi cuerpo y mis sentimientos necesitaban algo más: ¿exteriorización?, sí, creo que eso era. Hacer las cosas a solas satisfacen en un principio, pero con el transcurso del tiempo se convierten en simple rutina y se cae en la desmotivación y desidia.
Y fue tras llegar a este punto que mi actuación al respecto llegó a un punto de inflexión. Era ahora o quizás ya nunca. Me explico: aunque no estaba muy puesto en relaciones por la red internauta, llámese foros, chat, etc,. el hecho de tener menos compromisos y obligaciones que cuando vivía con mi cónyuge me permitió disponer de un poco de tiempo libre, y gracias a ello me fui introduciendo en ello y a suscribirme en comunidades virtuales, mensajerías y foros. Viendo que me desenvolvía bastante bien en ellas, y habiendo conocido y cogido confianza con algunas personas, chicas principalmente, siempre acababa de una manera subliminal hablando sobre algo de vestuario femenino, de si alguna vez me lo había puesto, de si me gustaría ponérmelo, etc. La reacción de ellas era bastante natural e indiferente, incluso a algunas les parecía bien. Yo, por supuesto no les decía que me travestía, pese a quedarme siempre con las ganas de hacerlo, y después de despedirme me quedaba con una sensación extraña como de fustración, cómo de no acabar de ser yo mismo y haber perdido una oportunidad de serlo.
Harto de terminar de este modo, y aprovechando la ventaja del anonimato que me brindaba internet, decidí que ya era hora de poner toda la carne en el asador y que el punto de inflexión comenzara a serlo realmente; así que a partir de ese momento me comencé registrar como persona travesti en todas las páginas en que participaba.
En un principio me costaba hacer referencia al tema y quizás hablaba incluso cohibido con las personas con las que me ponía en contacto; aunque en numerosas ocasiones eran ellas mismas quienes me preguntaban sobre el tema. Poco a poco, más rápidamente de lo que yo creía le fui perdiendo el “miedo” a la respuesta y reacción de las personas con las que podía interactuar, y ello gracias a que con frecuencia un buen porcentaje de ellas no le daban importancia al hecho y lo tomaban con mucha naturalidad, como una faceta más y ya está. Incluso algunas de ellas se ofrecían a dirigirse a mí en femenino si así me sentía más a gusto.
Desde el momento que tomé conciencia de todo ello, y me comencé a acostumbrar y actuar sin problemas como travesti por la red, ya entraba en todos los chats como tal sin ningún prejuicio ni tapujo; sin mostrarme como tal pero tampoco sin negarlo, o sea, como una persona más. A no ser que ellas hicieran referencia al tema yo tampoco lo hacía, no fuera que ello les llegara a hastiar o colapsar, y hablábamos de este o cualquier otro tema actual.
Además, esta decisión de presentarme como tal me sirvió como filtro natural de amistades; es decir, que personas más cerradas de mente o conservadoras ni se dignaban a devolverme un saludo o dirigirme la palabra, pero sin embargo conectaba muy bien con las que sí lo hacían. No hacía falta perder tiempo, pues, con las que se cerraban a mí, y sí disfrutarlo con las que se abrían.Fue aproximadamente en este período de tiempo que se me pasó por la cabeza escribir la primera parte de la presente autobiografía de mi travestismo, y colgarla en un blog. Lo consideré un modo más de exteriorizar al mundo mi faceta. Cuál fue mi sorpresa cuando comencé a recibir mensajes de apoyo y de ánimo, y aplausos sobre mi atrevimiento de exponerlo públicamente. He de decir, sin embargo, que todos ellos fueron de público femenino, ni uno sólo del masculino, el cual va casi exclusivamente por otros derroteros y connotaciones mas bien de tipo sexual; y lamento decirlo como persona de este sexo que soy también. Quizás también sea todo un poco debido a que muchos de los que se travisten también lo hacen mostrando más el lado sexual, y por ello se nos mete a todos en el mismo saco. Una pena. Sin embargo, el hecho de estar en ambos lados me ha enriquecido y servido para comprender mejor, y más desde dentro el carácter, comportamiento y quehacer de la mujer en general, y compararlo con el del hombre. Cuando me sentía asediado por hombres ávidos de sexo virtual comprendía el por qué de las quejas de algunas féminas. Fuera por el motivo que fuese, la realidad es que me interrelacionaba mucho mejor con las mujeres que con los hombres.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Cómo sentarse

Si, tambien esto tiene su tecnica, las mujeres no se sientan igual que los hombres.Asi que preparate para aprender a sentarte como toda una senorita.

Lo femenino del sentarse
Cuando una mujer se sienta, esta realizando algo mas que simplemente descansar...En el sentarse la mujer encuentra una forma de expresar su sensualidad, de mostrar sus atributos y de exhibir su figura. Por el contrario el hombre busca solamente comodidad, estirar su cuerpo y descansar.

EL PRINCIPAL SECRETO: LAS PIERNAS
Que es lo principal que busca un individual cuando se sienta: DESCANSAR SUS PIERNAS.

Tanto hombres como mujeres buscan un descanso para sus piernas al sentarse, (existen otros motivos, pero este es el principal), por tanto ellas son el elemento principal a tener en cuenta al momento de sentarse.
Los hombres por instinto buscan un lugar donde apoyarlas: mesas, otras sillas, o simplemente el suelo.La mujer por el contrario juega con sus piernas, las cruza, las une, las toca, las exhibe, pero siempre juega con ellas.

EJERCICIO 1 - DIA 1 - 2
Observa la diferencia que existe entre hombres y mujeres al momento de sentarse.Presta mucha atención a la forma en que las mujeres, (sobre todo mujeres bellas y jóvenes), se sientan, el método que utilizan y que hacen con sus piernas.

Y LAS MANOS QUE?
Si se debe tener cuidado con las piernas, también se debe tener cuidado con las manos. Por lógica, las manos juegan un papel importante en el glamour femenino, solo que existen muchas posibles posiciones para ellas.
Lo importante con las manos es que no realices con ellas acciones bruscas o violentas, igualmente debes tratar que estén lo menos separadas posibles, ya que los hombres por naturaleza tienden a estirarlas para descansar.
Si no sabes que hacer con tu manos cuando estas sentada, una buena técnica es acercarlas hacia el rostro..

EJERCICIOS
Observa en las mujeres que te rodean como utilizan sus manos al sentarse, que cosas hacen con ellas, hacia donde las dirigen, como las entrelazan. etc.Sobra decirte que busques mujeres femeninas y sensuales, ya que existen prospectos mucho mas masculinos que los hombres.
EJERCICIOS
Ya te explicamos que debes hacer con tus piernas y manos, tu ya observaste que hacen las mujeres al sentarse.Ya estas preparado para la accion, durante estos tres dias practica por lo menos media hora diaria diferentes formas y estilos al sentarte, ten muy pendientes tus piernas y manos.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Feminización textil

Otro ejemplo de cómo la mujer se apropia de artículos textiles del hombre sin pudor, vergüenza o timidez algunos.
Si hace un par de años algunas marcas comenzaron a comercializar slips para chicas, ahora parece ser que la nueva moda para ellas serán los vaqueros con corte masculino; es decir, más amplios, doblados por el tobillo, etc.
Ya iría siendo hora de que también estas marcas actuaran a la inversa; comercializar braguitas o faldas para hombre, por ejemplo. Sería una manera de normalizar el vestir y hacerlo más unisex.
Se nos acusa al género masculino, entre otras cosas, de que no somos tan lanzados a la hora de incorporar vestuario femenino en nuestro día a día. Pero realmente es que nos encontramos desamparados y sin apoyo ni empuje por parte de ninguna marca. Ninguna de las existentes a pie de calle se atreve o da el paso y claro, no nos queda más remedio que hacerlo por nuestra cuenta de manera casi clandestina, y así no hay modo de normalizar la situación ya que se nos ve como casos aislados.
No sé si habrán hecho estudios de mercado sobre ello (me niego a pensar que no), pero las marcas de moda ganarían mucho mercado con ello, pues somos muchos los que secundaríamos la idea y la pondríamos en práctica.

UNA PARTE ESCONDIDA DE MI: TRANSFORMISMO (2)

SEGUNDA PARTE: COMPARTIENDO

Desde que comienzo a dar a conocer mi afición al mundo

Dos años después de escribir mi primera parte, me dispongo a relatar mi evolución y cambios desde entonces, así como descubrir si algunos de mis deseos mencionados en el último capítulo (VIII) se cumplieron

jueves, 17 de septiembre de 2009

Contacto físico con otras personas

El hombre tiene un comportamiento con tendencia a ser brusco y violento, mientras la mujer es carinosa, tierna y sencible.
Sin duda una clara demostracion de lo anterior, es la diferencia que existe en las relaciones interpersonales de hombres y mujeres.
Las mujeres interactuan con su cuerpo al momento de interrelacionarse con otras personas, en cambio lo hombres unicamente utilizan el lenguaje como medio de interrelacion (exeptuando si existe relacion sentimental de por medio).
Es por ello que en este modulo te ensenaremos a utilizar tu cuerpo como mecanismo de comunicacion, tal y como lo debe hacer toda mujer.
Nota: En algunos paises de Suramerica como Argentina, las relaciones de los hombres entre si son muy fraternales y en muchos casos rompen con parametros de comportamiento tradicionales de la cultura occidental. Por tal motivo este modulo puede no aplicar en su totalidad en estos paises.
Adicionalmente este modulo hace referencia exclusiva a relaciones publicas y de amistad y por factores obvios no aplica en relaciones de pareja o relaciones amorosas.

CONTACTO FISICO:
La principal diferenciaNo se necesita ser un gran observador para darse cuenta que los hombres guardan una distancia bastante grande entre ellos y una distancia corta entre ellas. En cambio las mujeres estan tan cerca que un brazo roza el otro brazo, es decir que hay contacto fisico.
Este contacto fisico es muy comun en las relaciones de las mujeres y muy poco comun en la relacion de los hombres

ABRAZOS: Para tener en cuenta
Si vieras dos chicos abrazados, sin duda tu dirias que son GAY’S. Pero si son dos mujeres, tu simplemente piensas que son amigas. Esto se debe a que las mujeres utilizan mucho el abrazo como mecanismo para relacionarse tanto con hombres como con mujeres, llegando a ser incluso una estrategia muy utilizada entre amigas de mucha confianza.
Es por ello que el abrazo es una muy femenina estrategia de interrelacion.

CONTACTOS DE ROSTROS: Indispensable
Una actitud que es muy femenina y que no podemos pasar por alto, es el unir sus rostros en ciertos momentos. Por ejemplo: en momentos de risa o alegria, en momentos de tristesa y sufrimiento, al momento de dar un beso, al saludar o despedir.

Finalmente una de las costumbres mas comunes en la relacion entre mujeres, es tocarse el cabello mutuamente, es un signo y a su vez un simbolo tradicional de el sexo femenino.

EJERCICIO UNICO
Sabes que tu personalidad femenina es un secreto, por ello no te podemos solicitar practiques las anteriores tecnicas. Por tanto te sugerimos lo hagas con un muñeco o muñeca. Practica con este munec@ todas las costumbres utilizadas por las mujeres al momento de relacionarse.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Dime como andas y te diré quien eres

Existen grandes diferencias entre la forma de caminar, o andar, entre los hombres y las mujeres.El sexo masculino registra pasos largos, con piernas abiertas y con golpes fuertes al avanzar.El sexo femenino registra pasos cortos, con piernas cerradas y con un movimiento simetrico de todo el cuerpo, un desplazamiento de conjunto, en el que todo el cuerpo se ve involucrado.

Fundamentos:
Cuando una mujer camina, no solo se desplzan sus piernas, tambien sus nalgas, caderas, abdomen, brazos, senos y hasta el cabello.Si observas los desfiles de modelos profesionales, podras observar que mientras los hombres son rigidos en sus movimientos, las mujeres son armoniosas, juegan con su cuerpor, utilizan todas sus extremidades."Ya sea por un fenomeno cultural o por un fenomeno genetico, existen grandes diferencias en la forma de andar entre los hombres y las mujeres.

"EJERCICIO 1 - DIA 1 - 2Coloca sobre tu cabeza un libro de tamano pequeno.Durante media hora diaria, dezplasate con el libro sobre tu cabeza, sin dejar que este se balance demasiado y obviamente sin que golpe con el piso.Inicialmente desarolla trayectos cortos, a medida que vayas desarrollando la tecnia, intenta dar trayectos mas largos, hasta que puedes desplzarte por todo tu hogar.

EJERCICIO 2 - DIA 3 - 4 - 5Coloca sobre tu cabeza un libro de tamano mediano.Durante media hora diaria, dezplasate con el libro sobre tu cabeza, adelantando trayectos largos, puesto que ya durante los dias anteriores habias desarrollado ya la tecnica.Al caminar empieza a balancear tus nalgas y caderas, al tiempo que colocas las palmas de tus manos en posicion horizontal, con los brazos un poco recogidos.Al deternte balancea tus nalgas para un lado y colocas sobre tus caderas las manos. Es importante que tengas un espejo cerca para comprobar tus progresos.

EJERCICIO 3 - DIAS 6 - 7Repite el ejericio numero dos, pero esta vez sin el libro y vestida como mujer.

martes, 15 de septiembre de 2009

Asesoramiento en compras

¿Qué travesti no ha tenido en un momento u otro el sueño de poder contar con alguna mujer que le asesore e incluso acompañe en sus compras?
Siempre que decido entrar en una tienda a comprarme alguna prenda asignada en principio para el sexo femenino, lo hago con disimulo sin que se note demasiado. Miro, observo más bien desde la distancia, sin entretenerme en mirar tallas, etc. Y después de haber dado algunas vueltas yendo desde la sección de caballeros a la de señoras para no levantar sospechas, decido escoger lo que más me ha convencido desde esa distancia comentada y paso por caja, sin probármela siquiera. Siempre, claro está, solicitando el ticket por si una vez en casa no se ajustara la prenda a mi talla, y comentando previamente a la cajera que al no ser para mí siempre haya la posibilidad de cambiarla.
Estoy seguro que dicha persona, aunque no me lo diga, sabe que hay un porcentaje bastante alto de posibilidades de que esa prenda es para mí, y más si me ha visto revolotear con timidez por la correspondiente sección.
¡Cuán cambiaría la situación si tanto ella como yo dijéramos lo que pensamos! Si yo dejara de lado mis “miedos” y le dijera para irme al probador a probármela, o si ella a la hora de pagar me dijera que me la probara antes o simplemente que si en casa no se ajustara a lo que quiero regresara para cambiarla. Esa interactividad entre dependienta y cliente en nuestro caso nos liberaría de muchas cosas, nos llenaría de satisfacción y nos sentiríamos más arropados, comprendidos y apoyados, y sobre todo llenos. ¡Qué complicidad más rica existiría entre ambos!, y con qué naturalidad podría desenvolverme en este caso. Probablemente incluso la tienda obtendría un cliente fijo y yo una asesora de moda. Los dos saldríamos ganando.
La otra opción sería ir de compras con una mujer de confianza, amiga o pareja, con la que lo compartamos. A la hora de mirar en los aparadores, al hacerlo los dos pasaría perfectamente por que yo la acompaño a ella, y así podría yo mirar con tranquilidad. Y qué decir si la pudiera acompañar yo al probador (en realidad ella a mí). Y ya el súmmum sería ir con ella a una tienda en la que la dependienta también fuera cómplice. Porque seamos realistas; las tiendas lo que quieren es vender. Y aunque algunas dependientas no lo vieran con buenos ojos supongo que tampoco nos privarían de entrar en los probadores de chicas con una falda o vestido a probar. El miedo está más en nosotros mismos que en lo que los demás puedan pensar.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Reflexión post-vacacional

Es curioso que cuando me muevo fuera de los lugares habituales en mi dia a dia, mi necesidad de travestirme frecuentemente disminuye bastante, e incluso desaparece tal como me ocurrió durante las vacaciones veraniegas.
Sin embargo no tengo claro que no sea únicamente el estar en lugar no habitual, sino que el hecho de que ello ocurra principalmente en verano puede ser debido a que el calor me desmotiva, acomoda, amodorra y cualquier cosa me cuesta más realizarla.

martes, 1 de septiembre de 2009

Vacaciones "cojas"

He pasado unas buenas vacaciones. Sin embargo no he podido cumplir uno de los deseos que a priori tenía en mente realizar: el de vestirme de mujer uno o varios días y deambular con mi pareja así vestido por calle y demás espacios aprovechando que la probabilidad de encontrarme con alguien conocido era de un 1% (que de paso sea dicho en muchas ocasiones se cumple y más cuánto menos lo deseo).
Lo cierto es que el fuerte calor de agosto de este año, con temperaturas superiores incluso a los 40ºC, invitaba a ir lo más ligero posible de ropa e incluso sin ella. No apetecía ni en horas nocturnas ponerse prenda alguna. Esto, unido a que tampoco los lugares y espacios en los que me he movido no eran los más adecuados, ha hecho que apenas se me pasara por la cabeza ni apeteciera hacerlo.
En fin, otra vez será. Una oportunidad perdida que ahora lamento, pero que en el momento en que pude llevarla a cabo no eché de menos realizarla. Espero, sin embargo, que en alguna escapada de fin de semana sea posible.

miércoles, 22 de julio de 2009

Reflexiones y conclusiones

Por todo ello deduzco que lo que me induce al travestismo realmente es el hecho de cuánto me gusta ver a una mujer, su belleza y variedad en el vestir, la sensualidad de muchas de las prendas que utiliza, como cuando alguien se ha fijado en una cosa y no se queda tranquilo hasta que la ha conseguido o adquirido. Pues ese es también mi caso, hasta que no consigo lo que he visto (verme como ella) no me quedo satisfecho. Mi tendencia sexual es completamente hetero 100%, e incluso podría decir que está por encima de este porcentaje. Mi atracción es totalmente sólo por la estética femenina y mi rabia por no poder presumir yo con ella
Quizás también esté mezclado con algo de fetichismo, quizás de las medias, minifaldas y tacones principalmente. No lo sé muy bien realmente, pero sí que tengo claro de que si no hubiera discriminación del vestuario a llevar por cuestión del sexo al que pertenecemos, y pudiéramos decidir en cualquier momento como hace cualquier mujer qué prenda ponernos (falda o pantalón, medias o calcetines, zapato plano o alto, maquillaje o no, etc) seguro que no existiría al menos en mí ese magnetismo por lo femenino ya que pasaría a convertirse en unisex. Seguramente lo llevaría con mucha más naturalidad, como cuando llevo un pantalón y, por tanto ya no existiría ese probable fetichismo, si es eso lo que existe. Es como querer hacer lo prohibido, y ya se sabe que lo prohibido, por el hecho de serlo, hace que el poder realizarlo sea más satisfactorio y el deseo de conseguirlo aumente.
Quizás también pueda deberse mi atracción por ello al hecho de considerarlo como parte del juego sexual, una variante más de ella.
Sea cual sea el motivo que me indujo a ello desde pequeño, el hecho está ahí, y es algo mucho más común de lo que parece entre los hombres. Desde la antigüedad es un hecho ya conocido, y hoy en dia es algo muy habitual entre nosotros. Si todos los hombres nos sinceráramos como lo he hecho yo en el presente relato, doy por sentado que un porcentaje de dos dígitos y no precisamente comenzando con el uno, sería el resultado obtenido. Es algo que sé a ciencia cierta porque he podido comprobarlo.
Cómo me gustaría algún dia poderme presentar en el trabajo con una falda puesta, por ejemplo, con toda naturalidad. Pero eso no es posible en la actual sociedad, que aunque más abierta y permisiva, sigue fijándose demasiado en lo estéticamente correcto o no correcto. Y claro, presentarse un hombre con falda en el trabajo no es estéticamente correcto, y probablemente tampoco lo sería moralmente. ¿qué iban a decir los compañeros de trabajo? ¿qué diria un posible cliente? ¿cuál sería de la imagen de nuestra empresa?, etc, y otros comentarios similares. Aunque quizás esas mismas personas que lo ven así, al llegar a sus casas se transvisten también a escondidas. Porque no nos engañemos, un hombre vestido de mujer no tiene futuro laboral entendido como tal, más bien debería buscarse el futuro en el mundo del espectáculo u otros mundos que prefiero no mencionar, y no todo el mundo está dispuesto a eso.
Y todo ello a consecuencia del poder que tienen reglas no dictadas ni escritas por nadie, unas reglas morales que solo tenemos los humanos entre todo el reino animal existente, unas reglas que aunque no existan en papel si son transgredidas pueden tener consecuencias incluso emocionales para quien las sufre si no es capaz de adaptarse a las normas establecidas. ¿Por qué no pensamos más en felicidad del dia a dia de la persona, y no en la apariencia, y el qué dirán?.
Parece que todo va avanzando, aunque muy lentamente, ya que muchas personas dicen tener la mente más abierta que en otras épocas anteriores de sus vidas, pero ello siempre que no les afecte a ellas de un modo u otro, claro, con lo cual es solo es una abertura mental por conveniencia y no verdadera.
Por ello envidio a las nuevas generaciones que suben desde abajo, las cuales sí he podido comprobar con mentalidad mucho más permisiva en este sentido. Quién sabe, quizás si existe realmente la reencarnación vuelva a otra época más favorable para el desarrollo humano sin limitación, porque ¿para qué hay que poner limitaciones a los sentimimientos o deseos de una persona, que no son dañinos para las personas ajenas? Con ello no hacen mal a nadie y podrían desarrollarse más como persona, como lo que son. Al fin y al cabo esas limitaciones no sólo les privan desarrollarse y vivir como les gustaría en sociedad, sino que además se vuelve contra ellos cortándoles las alas para muchas otras cosas e incluso privándoles de su felicidad, algo a lo que todo el mundo tiene derecho y que parece haberse olvidado
Aunque creo que me he desviado un poco del tema principal de mi relato, creo que está también relacionado con ello. Afortunadamente, y volviendo al tema en cuestión, parece que la moda va avanzando en este sentido, gracias al empujón que parece que están dando los nuevos diseñadores a la nueva moda, el cual también se debe a que, como he comentado anteriormente y aunque no se manifiesta públicamente por no sé que motivo, la demanda masculina de prendas hasta ahora consideradas sólo femeninas está aumentando fuertemente. De hecho ya existen pantys y medias para hombres, y en algunos desfiles ya aparecen con faldas diseñadas exclusivamente para ellos. Es sólo cuestión de que algún famoso o personajes públicos se decidan a dejarse ver con ello puesto, lo cual no creo que pase mucho tiempo para que ocurra. Si nos ponemos a pensar y mirar un poco hacia atrás, hasta hace un par de décadas los pendientes era un complemento exclusivo para la mujer, y hoy en día es totalmente aceptado para el hombre. Lo mismo ocurrirá, pienso, en el futuro con las prendas que acabo de mencionar anteriormente. De hecho tampoco la mujer de principios de siglos llevaba pantalones, ni corbata, etc. ¿Quizás es que ellas son más decididas que nosotros?.¿Tal vez también es que el género masculino es más orgulloso y no quiere admitir y por ello ocultar que sus gustos o tendencias en la moda también evolucionan aunque parezcan transgresores en un principio? Personalmente creo que hay un poco de cierto en cada una de mis preguntas.

Por que mi pregunta final en resumidas cuentas es:
¿qué he hecho yo para no poderme poner un trozo de tela con naturalidad? Si al fin y al cabo es solo eso, un trozo de tela, da igual la forma que tenga ni quien la lleve puesta. ¿Por qué sólo puedo llevarlas con una forma determinada para poder vivir en sociedad? ¿es eso libertad? ... no y no. Porque si propongo dar rienda suelta a mis gustos para vivir con cierta libertad, esos simples trozos de tela o pinturas que pueda llevar encima puestos harán que tenga que vivir al margen de la sociedad en la mayoría de los casos, fuera del entorno laboral, pudiendo incluso acabar marginado socialmente en el peor de los casos.

Así que he decidido vivir en libertad en la intimidad, y en “sociedad” (es decir, sin libertad) fuera de ella.

lunes, 20 de julio de 2009

Feminofilia

El término es útil para distinguir a los travestis hetero quienes imagino que se sentirían muy cómodos con lo proclamado en el siguiente "manifiesto".
¿QUE ES UN FEMINOFILO?
Un Feminófilo es una persona de bien, que no le hace daño nadie, va a misa cada domingo, ayuda a su prójimo y tiene una moral intachable
Los feminófilos somos hombres normales, comunes y corrientes que tienen como hobby el vestir de mujer, así como a alguna mujer le gusta ponerse zapatos altos todos los días porque le fascinan, algún joven ponerse gorra y tiene una súper colección en su casa, jugar fútbol cada ocho días o practicar algún deporte extremo, etc.
A un Feminófilo le gusta vestirse de mujer cada fin de semana para estar en la casa y ayudar a su esposa en los “quehaceres domésticos” como dicen las señoras. O cada noche, al llegar a su casa después de un día agitado, botar a un lado la corbata, y ponerse ese vestido que recién compro en Studio F con esas sandalias de tacón 10 de tiritas y súper femeninas.
Un Feminófilo es un travesti heterosexual que le gustan tanto de las mujeres que por eso le fascina vestirse como ellas, las idolatra y se siente realizado cuando puede transformarse y pasar por mujer saliendo a la calle con una amiga para disfrutar de la vida desde la perspectiva femenina.
Un Feminófilo puede vivir en armonía interior solo cuando se ha aceptado como es, y de esta manera entiende la vida desde la perspectiva masculina y femenina haciendo que todo fluya de manera natural y equilibrada en su vida. Les gusta mucho la naturaleza, los animales y la mayoría de sus amigos son mujeres, a las que quiere y valora mucho.
Un novio Feminófilo, hará sentir a su novia la mujer mas especial del mundo, porque la ama profundamente y venera en todo su ser, y mas si ella sabe de su feminofilia. Generalmente son muy tiernos y calmados. Este novio no tendrá problemas en pasear con su novia todo un día viendo vitrinas y comprándole cosas a ella porque lo disfruta igual o mejor que ella.
Un marido Feminófilo entiende cuando su esposa le dice que esta gorda y cuando ella lo invita al salón de belleza para un nuevo corte, el gustoso la acompaña. Un marido así busca que su esposa este siempre a la moda y que su provisión de maquillaje nunca se acabe, igual es para los dos!.
En lo sexual, el Feminófilo es el hombre ideal porque entiende y comprende que no pude “venirse” así como así. Los abrazos, las caricias, los besos y la seducción tienen un espacio y un tiempo suficiente como para que ella llegue al orgasmo primero, lo suyo viene después.
La meta es la satisfacción plena de su pareja. Luego de semejante “comilona” en donde los dos quedan completamente satisfechos, continuara con sus besos y caricias. El no se volteara para el otro lado de la cama o te dirá vístete ya o ve a prepararme algo de comer que me dio hambre…el sencillamente te abrazara, de besara la nariz y te dirá gracias mi amor.
Un amigo Feminófilo escucha los problemas sentimentales de sus amigas y les presta su hombro para llorar y ellas le contaran hasta los mas mínimos detalles y sin saber porque se sienten tan bien con su compañía. Este amigo es el que las cuida en las rumbas cuando ellas han tomado hasta más no poder. Es el que siempre les dará una respuesta cuando ellas le preguntan una y otra vez ¿porque los hombres son así…tan perros…tan bruscos…tan guaches…?
Un Feminófilo sufre amargamente cuando no se ha aceptado así, tiene constantes dolores de cabeza, y la ansiedad lo invade hasta mas no poder porque la fuerza femenina que esta dentro lucha por salir a cada segundo. Por más que no quiera pensar en vestirse de mujer, siempre estará rodeado de mujeres que le recordaran este sublime placer.
El pensara que se esta volviendo marica, amanerado, loca arrebatada u homosexual. Lo peor de todo es que se siente solo y no encuentra ayuda fácilmente, además no le puede contar a nadie por miedo al rechazo, al que dirán y a la burla publica. Su situación es muy difícil y por más que quiera “curarse” no podrá. No hay psicólogo, brujo o poción mágica que les ayude.
Pero cuando se liberan y se aceptan entran en un estado de paz interior que les da la fuerza suficiente de asumir su situación de una manera natural, y solo así es cuando entienden que no son bichos raros y que tienen también un espacio en esta sociedad al lado de los homosexuales, lesbianas y bisexuales.
Además, descubren lo más importante, al igual que Colon cuando descubrió América, no es exageración, así se siente. Descubren que no están solos, que hay otros hombres como ellos, con iguales gustos y disgustos. Unos mas adelantados como el marido que ha ganado reinados de belleza y su esposa es su maquilladora personal o los que todavía no le han contado a su novia por miedo de perderla.

by JesicaVanegas

jueves, 16 de julio de 2009

Hay una persona transexual por cada 30.000 habitantes dicen desde Universidad México

La identidad sexual está enraizada en la biología de cada ser humano antes del nacimiento, brota de una variación en los cromosomas y está vinculada a los genes, afirmó Selma González, del Programa de Sexualidad Humana de la Facultad de Psicología de la UNAM.
La especialista señaló en un comunicado que en algún momento del desarrollo intrauterino existe un punto crítico por el que cada individuo pasa, y algunas veces no se alinea a la hora de nacer, vivir y socializar, por lo que la homosexualidad y la transexualidad no son una opción.
Precisó que la homosexualidad, entendida como la inclinación erótico-afectiva por personas del mismo sexo, no es una patología, y en el caso de la transexualidad, dijo, se nace con un cuerpo que no corresponde a la sensación emocional, física, psíquica, afectiva y psicológica.
A su vez, Rafael Salín Pascual, encargado de la Clínica de la Diversidad Sexual del Departamento de Psicología Médica, Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina, reconoció que si bien no existen estadísticas, se calcula que en el mundo hay un transexual por cada 30 mil habitantes.
Incluso, advirtió, 50 por ciento de los adolescentes transexuales que no acuden con un especialista para recibir apoyo psicológico, ni hablan de su condición con familiares, "se suicidan porque es difícil llevar la carga".
Los expertos añadieron que la teoría de la identidad y los genes podría responder a la interrogante de por qué nos sentimos hombres o mujeres, y aclararon que se trata de una condición genética y cromosómica, es decir, que ocurre al momento en que se fecunda el óvulo.
"Desde ese punto de vista, la homosexualidad y transexualidad son biológicas, no hay culpables y el único problema es con la sociedad. Afortunadamente, en el ser humano la diversidad es la norma y se traduce en lo sexual, en lo biológico y en lo político", subrayó Salín Pascual

martes, 14 de julio de 2009

lunes, 13 de julio de 2009

VIII. De nuevo a mi aire

Pasaron casi dos años hasta que concluyó mi relación de pareja. Me fui a vivir solo y me llevé conmigo las prendas que ella me dio, mis zapatos, pinturas etc.
Pensé entonces que ahora que volvía a ser independiente, podría dedicarme más enteramente a ello, comprarme ropa e ir todo el dia vestido con faldas por casa. Pero nada más lejos de la realidad. Quizás fuera el hecho de que hacerlo de nuevo a solas y sólo para mi propia intimidad ya no me atraía. Era algo que ya practiqué en una etapa anterior y bastante extensa de mi vida, con lo cual nada fue lo que yo tan ilusionado creía que iba a ser. Algún día desde entonces sí que me trasvisto, pero es casi más por no dejarlo en el olvido o después de haber visto alguna mujer muy bien vestida por la calle según mi gusto. Cuando veo alguna mujer con falda, medias y zapatos de tacón alto, me gusta tanto que me gustaría llevarlo también yo puesto. Y entonces, si que cuando llego a casa, y si aún me perdura la sensación, me transformo al menos de cintura a pies.
Ahora, y supongo que como continuación o una evolución en todo ello, me gustaría algún dia satisfacer mi curiosidad de poder salir a la calle vestido de mujer, pero con otra mujer al lado para no sentirme tan desamparado. Ir a comprar con ella alguna pieza para mí, o que me la regalara ella, y probármela en los probadores de la tienda, y ya puestos que la vendedora me diera su opinión sobre como me queda, jaja. Pero esto es ya una fantasía que no tengo previsto que se cumpla.
Eso sí, el dia que vuelva a vivir en pareja, no dudaré en poner en su conocimiento mi afición, para tenerla al corriente por si en alguna ocasión me de ponerla en práctica. No es una afición de adicción al juego, a las drogas, alcohol, ni nada por el estilo que pueda destruir o arruinar a la persona que tienes al lado, es sólo algo inofensivo como cuando un niño juega con un juguete cuando le place hacerlo. Si mi posible pareja no aceptara esto creo que no volvería a embarcarme en una relación a largo plazo. Aunque ya se sabe que en cuestión de sentimientos, éstos suelen vencer a la razón y lo previsto puede caer al mar y que se lo lleve las olas o ir a parar el fondo del mismo.

viernes, 10 de julio de 2009

Iconos trans

Las dos personas que quizás (con seguridad) despertaron ese instinto hasta entonces para mí oculto, y que por ello me marcaron desde entonces y aún me siguen despertando admiración y algo más en mi fueron:


Bibi Andersen, y ...




Amanda Lear

miércoles, 8 de julio de 2009

Vacaciones soñadas

Nada más improbable pero no por ello irrealizable algún día o en futuras vacaciones. Dando por supuesto que difícilmente ocurrirá en las próximas, ¿por qué no dejar hablar a mis deseos e imaginar las vacaciones que ellos anhelan?
Unas vacaciones en las que simplemente dejara aflorar lo que siento en cada momento, y realizar lo que dichos sentimientos quisieran materializar.
Ir a un lugar donde no conozca a nadie y me pueda manifestar libremente. Vestir lo femenina que me apetezca cuando la necesidad emane, mostrándome tal cual por la calle sin bajar la cabeza. O mostrándome con mi habitual apariencia masculina en cualquier otro caso.
Practicar el sexo vestida de mujer o bien de hombre según el momento, y compartirlo con otras féminas. Todo ello siempre con mi pareja, y personas/amistades conocedoras de mis particularidades y que no les importe compartirlas.

jueves, 2 de julio de 2009

Estadísticas travestistas

La información recopilada a continuación es el resultado de artículos y estadísticas hechas por varias organizaciones y universidades en el mundo.
El se 95% de los hombres han puesto una prenda femenina, por lo menos una vez, durante su vida.
Estos mismos estudios (universidad de Northridge, California) dicen que también puede ser una rebeldía mental contra las estrictas normas de “masculinidad” exigidas por la sociedad.

Definición (según la R.A.E.) de "travestismo": persona que usa trajes y adornos del sexo opuesto, a veces con ayuda de hormonas.La intención puede ser por excitación sexual o deseo de pertenecer públicamente al género opuesto. No desea cambiar de sexo ni rechaza o aborrece su cuerpo, cosa que lo diferencia del transexual. Es un deseo. Es un estado temporal. Se repite mas a menudo, dependiente del grado de deseo o por las ocasiones permitida. La prioridad es la belleza. Ser atractiva, con un deseo (escondido) de provocar. Es sexual

Definición (según la R.A.E.) de "transexualidad": es la persona que nace con un sexo pero siente y se maneja como si fuese del otro sexo.
Transexual masculino es quien tiene conformación biológica de hombre y quiere ser mujer.
Transexual femenino es lo opuesto de lo anterior. Se incluye en esta categoría a quienes, mediante tratamiento hormonal e intervención quirúrgica, adquieren los caracteres del sexo opuesto.
(Según estudios médicos, los genes determinan el sexo al nacimiento: XX = hembra y XY = varón, pero parece que el cerebro ya asume su sexo antes de los 3 meses del fetus a través del sistema hormonal, y en pocas ocasiones, esta transmisión no coincide con el sexo.) Es una necesidad. Es un estado permanente. Deseo continuo de unir la mente con el cuerpo. La prioridad es la feminidad. Pasar desapercibida en la sociedad como mujer. La belleza pasa a segundo plano. Es mental.

El 75% de las transexuales (femeninas) desean relaciones con hombres.
La mayoría de los travestís están casados y el 70% tienen relaciones con mujeres.

lunes, 29 de junio de 2009

VII. Una temporada de complicidad con ella

A partir de ese día, y al ver que su reacción no fue en absoluto contraria, me empezó a venir nuevamente el deseo de vestirme de mujer, a retomar esa afición que creía ya olvidada. Pero se ve que siempre queda algo dentro y que solo hace falta una chispa para que se vuelva a encender la llama.
Después de hacer un estudio de su vestuario y lencería, decidí que me lo probaría todo, bueno, al menos lo que más me atrajera a la vista. Así que pasada una semana desde aquel dia de fotos, decidí empezar la nueva aventura; cada día me pondría una combinación a mi elección, y me haría una foto vestido con ella. Al menos esta idea es la que tenía dentro de mi cabeza, ahora faltaba esperar que ella no pusiera objeciones a ello.
Así que una tarde, mientras ella no estaba en casa, y por tanto con toda la tranquilidad y tiempo necesarios, escogí una combinación de lencería que ella usaba poco con la intención de quedármela ya para posteriores transformaciones. Después abrí su ropero y comencé a pensar en posibles modelos y combinaciones para ponerme. Calculé aproximadamente ocho o nueve posibilidades distintas de poder combinar y vestir con su ropa, eso quería decir otras tantas fotos para tomar. Así que finalmente me decidí por una combinación y me vestí con ella, me maquillé y esperé así vestido hasta que llegara.
Estaba intrigado por la reacción que tendría, ya que la época de carnaval ya pasó y ahora no tendría excusa para explicarle esto. Oí que abría la puerta de entrada, y una vez llegó al salón donde yo me encontraba se me quedó mirando con una sonrisa y me dijo: “qué guapa estás”. Me hizo gracia y al mismo tiempo respiré ya que ello me dio a entender que no encontraría trabas a lo que yo había pensado antes. Cenamos juntos, los dos vestidos de mujer, y de tanto en tanto me acariciaba por encima las medias y debajo de la falda. Ese tacto, ese roce me ponía frenético, me gustaba mucho que lo hiciera.
Así, pues, en vista de que no le importaba que me vistiera con sus ropas, decidí que tenía que comprarme unos zapatos de tacón alto de mi numeración, es lo único que me faltaba. Decidí entrar en una zapatería, y adquirí unos sin ni siquiera probármelos; ¿cómo iba a probármelos? menuda vergüenza me hubiera hecho. Una vez llegue a casa con ellos, lo primero que hice fue probármelos ya que mi número de pie era más grande que el de las sandalias que compré, pero era el número más alto para mujer disponible en tiendas. Qué bien me sentí cuando vi que, aunque un poco forzado, conseguí meter mis pies en ellas. El hecho de ser un zapato abierto fue una ventaja para podérmelos meter. Tenían trece centímetros de tacón y realmente me sentí muy alto y torpe para andar encima de ellos. Pero que ganas tenía de calzarme unos así, era como un fetiche lo que sentía por ellos.
Ya con todo, otra tarde decidí vestirme nuevamente pero con otro modelito, y ahora ya con zapatos, y esperarla. Era la primera vez que me compré algo que no fuera para el género masculino, así que quedé pendiente nuevamente de su reacción ante este hecho, otra prueba más. Cuando llegó y me vio sonrió de nuevo y me dijo que eran unos zapatos muy bonitos. Le comenté que se los prestaba, pero no quiso ya que se veía incapaz de andar sobre ellos, no estaba acostumbrada al tacón alto. Qué paradoja, el hombre calzaba zapato más alto que la mujer.
Le comenté lo que pensé sobre hacerme una foto con cada modelo y accedió. Y a partir de esa misma tarde empezamos, con lo cual un par de veces a la semana me transformaba para “posar” ante la cámara, hasta que me puse todos los modelos previstos.
He de confesar que una vez ya acabamos con todas las fotos previstas, seguí trasvistiéndome, con más o menos intensidad en cada ocasión dependiendo de la necesidad que tenía en ese momento. Aunque era ya una necesidad mezclada con deseo o juego sexual. Recuerdo que incluso alguna vez cuando se compraba un vestido o falda me la ofrecía por su propia voluntad para probármela si me apetecía. Me gustaba que vestido de mujer me metiera mano por debajo la falda, pero lo que buscaba a fin de cuentas era poder hacer el amor con ella vestido con ropa femenina, que ella me desvistiera, etc... era una fantasía que propuse realizar.... y la cual acabó convirtiéndose en realidad sin yo apenas insinuarlo. Imagino que también le debió dar un cierto morbo a ella, y más cuando veía que al estar vestido de mujer mi miembro viril se elevaba al máximo exponente. Así que finalmente una noche, cuando nos disponíamos a desvestirnos para meternos en la cama, me privó de hacerlo, me echó sobre la cama y me dijo que lo haría ella. Era lo que llevaba esperando hacía tiempo. Así que entremedio de las caricias y juego sexual me iba desvistiendo poco a poco. Fue muy placentero para mí haberlo hecho de aquella manera.
Y queriendo probar aún más, decidí una noche meterme en la cama con braguita y camisón sin decirle nada y esperarla así. Cuando se acostó y me tocó, lo hizo por dos veces, jaja, sabía que algo no habitual llevaba puesto. Encendió la luz, levantó las sábanas y se confirmaron sus sospechas. Esto creo que no le fue tan indiferente como el hecho de ir travestido por casa, pero accedió a continuar el juego.

jueves, 25 de junio de 2009

Confusión conceptual

Por lo que observo a partir de ciertos comentarios emitidos por algunas personas en relación al tema del travestismo, hay mucha desinformación sobre el tema y por tanto son erróneos los conceptos que sobre él se tienen. Deduzco de la mayoría de ellos que la principal confusión existente es que se mezcla y se asimila el travestismo a la homosexualidad, y nada más lejos de la realidad.
Una cosa es el gusto por el vestir, por la estética, por sentirse bien, cómodo y más realizado viéndose con apariencia femenina. Es estética principalmente, aunque también hay sentimiento en muchos de los casos ya que al cambiar el look masculino por el femenino (o viceversa) también aparece una “sensibilidad” diferente. Pero esto es otro tema.
No porque nos guste vestir como el sexo contrario nos hemos de identificar con atracción sexual de nuestro mismo género. Son cosas distintas. Tendencia sexual versus apariencia estética.
Sino no hay más que ver la variedad de combinaciones: homosexuales que no se travisten, heterosexuales que sí lo hacen. Las lesbianas tampoco abandonan su estética femenina ni femenidad por su atracción por otras mujeres, así como los gays tampoco lo hacen con la masculina necesariamente. ¿Por qué entonces se ha de dar por supuesto que los travestis han de ser homosexuales y no pueden verse atraídos por el sexo opuesto?Me encanta vestirme de mujer y verme femenina porque me gustan mucho las mujeres, y ello porque las idolatro en su forma de poder vestir y lo que transmiten con ello. Llámese imitación si se quiere. Pero me hace sentir bien. Probablemente si hubiera nacido mujer sería lesbiana, y no por ello debería ir vestida siempre con porte masculino

viernes, 19 de junio de 2009

Piernas a la vista

Me encanta mostrar mis largas piernas llevando una mini puesta y sobre un par de tacones.. Sentarme, cruzarlas y ponerme de lado para mostrarlas en toda su extensión y recrearme la vista observándolas. Ahora que entramos en el verano es el momento adecuado y más fácil para hacerlo, en un plis plas. Sin necesidad de ponerse pantys con el calor que apriete, en un momento me pongo un tanga, la mini y unas chanclas (o tacones) y a lucir. Aunque si quiero lucir como más me gusta, faltaría pintarme las uñas de los pies; pero como requiere mucho tiempo lo dejo para ocasiones especiales

jueves, 18 de junio de 2009

miércoles, 17 de junio de 2009

VI. Mi primera vez ante mi pareja

Llevaba unas semanas fijándome en el vestuario del ropero de mi pareja. Era simple curiosidad, pero supongo que el hecho de que volviera de nuevo a mí la misma después de tantos años significaba algo. Creo que quizás el hecho de llegar a una rutina como modo de vida con ella hizo que se me pasara por la cabeza el echar mano de su ropa para de paso animar un poco la situación tanto a nivel emocional como quizás también sexual.
El hecho es que una noche, aprovechando que estábamos en la semana de carnaval, mientras ella estaba en otra dependencia de la casa ocupada en sus cosas, me dirigí a su armario y me puse una blusa y una falda suyas, con ropa interior incluida. Y así vestido pasé por delante de ella como si nada, como lo más natural del mundo aunque saltaba a la vista que yo estaba temblando y no por el frío precisamente (que también lo hacia). Se me quedó mirando, muda, sin articular palabra, como pensando en lo que acababa de ver o más bien asimilando lo que acababa de ver pasar ante ella. Al ver su reacción le pregunté que qué le pasaba, que por qué estaba mirándome fijamente de esa manera (en el fondo soy muy sarcástico, jeje), a lo que me contestó que qué hacía vestido de aquella manera. Le comenté que me disfracé ya que era carnaval, y creo que eso la hizo gracia. Me dijo que me quedaba muy bien. El caso es que me quedé así vestido un buen rato.
En los siguientes días, y como queriéndome informar bien de la importancia que ella había dado a esto, (en realidad ninguna ya que era simplemente un disfraz en un dia festivo para ello) le fui lanzando insinuaciones: que si me hubiera gustado vestirme mejor pero no tuve tiempo, que si quizás lo haría de nuevo para así poderme hacer una foto, etc. El hecho es que finalmente accedió sin problemas a que me volviera a vestir de mujer con la excusa de poderme hacer una foto; pero esta vez le dije que tenía que ser ella quien escogiera la ropa que quisiera que me pusiera, y después que me maquillase también.
Todo ello me produjo la misma sensación que la del primer día que lo hice cuando era niño: nervios, temblor, excitación, etc.... de hecho era la primera vez que me vestiría así estando alguien más junto a mí, no era ya sólo para mi propia intimidad sino que era compartirlo con la mujer que amaba en ese momento. Además el hecho de que fuera ella la encargada de seleccionar todo lo necesario para mi transformación me hacía subir aún más la líbido.
Así que me puso todo lo necesario sobre la cama: lencería, ropa, etc y me vestí junto a ella. Qué momento más inolvidable, hacía años que no hacía aquello y era como empezar de nuevo. Me ayudó a vestirme y a continuación me maquilló y me prestó algún collar y pendientes. Eché a faltar el calzado, pero mi numeración de zapato era mayor que la suya.
Una vez vestido, empezó a tomarme alguna que otra foto, y yo encantadísimo de que me las tomara. Llevaba una sobreexcitación continua en mí, la cual era aparente y saltaba a la vista, y ella así lo notó y me lo comentó. Hay cosas que no engañan a la vista y solo con observar el bulto bajo mi falda lo aclaraba todo. Nada me hubiera gustado más en ese momento que hacer el amor con ella vestido de mujer, algo nuevo para mí y supongo que también para ella..

viernes, 12 de junio de 2009

Contradicción

Es curioso. Pero en ocasiones, cuando tengo un día ya señalado para vestirme y salir con otras chic@s, tal como se va acercando la hora de hacerlo mi necesidad por transformarme va menguando. Incluso estando ya vestid@ y ya lista para dar una vuelta, me he quedado en lugar donde estaba y regresado a casa.
Tanto anhelo por transformarme, y después me es indiferente. Tened en cuenta que dicho que esta sensación ocurre sólo en ocasiones, no siempre, ¿eh?
Supongo que son tantas las ganas de hacerlo, que cuando se acaba realizando ya pierde parte de eso "prohibido" que tanto atrae. Si se normalizara la situación de que los hombres pudiesen salir vestidos de mujer, deduzco que esa necesidad de hacerlo disminuiria y lo llevaríamos más natural. Sencillamente hoy salgo con falda y medias, y mañana con pantalón y calcetín.

viernes, 22 de mayo de 2009

Travestismo laboral: ¿medio o fin?

Siempre pienso lo afortunados que son ciertos humoristas al poder transformarse en varias personas con la excusa de estar realizando su trabajo. Y más que nada pienso en los que se transforman en mujer para realizar sus números y scketches, como fue el caso en su día de los Martes y 13, y posterioremente de los Cruz y raya. Y sobretodo pienso en Paco León y sus caracterizaciones de personajes femeninos.
Además de realizar su trabajo los maquillan perfectamente y los visten en ocasiones muy sexys, dependiendo del personaje al que interpreten. Claro, estar en manos de maquilladores y estilistas profesionales los convierten casi en mujeres 10, y poderse mostrar así ante el público supongo que debe ser fantástico.
Todo esto lo digo poniéndome yo en su piel, que ya me gustaría a mí. Sin embargo me pregunto si a alguno de estos humoristas les gusta realmente travestirse o simplemente lo hacen por trabajo. En caso de ser lo primero, ¡qué placer hacer lo que te gusta y cómo te gusta!.
Aunque no todo deben ser ventajas para ellos. Veo un posible inconveniente; y es que en su vida cotidiana fuera de sus trabajos, no les sería fácil pasar desapercibidos por la calle si algún día les diera por salir travestidos. Al menos si lo hago yo, como no soy popular, tengo un 99% de posibilidades de que no me reconozcan.
Aún así, sopesando ambas cosas, preferiría trabajar travistiéndome; ese agradable rato nadie me lo quitaría y ni sería cuestionado el por qué lo hago.Sigue, sin embargo, quedándome una pregunta en el aire.
Dada la facilidad con que estos humoristas se travisten, ¿podría ser que dicha afición hubiera sido el motivo para dedicarse al trabajo que se dedican? O sea, una manera camuflada de travestirse ante el público

martes, 19 de mayo de 2009

V. Años de olvido

A partir de entonces todo empezó a cambiar un poco. Quizás porque con 19 años ya comencé a estudiar una carrera universitaria, fui al servicio militar, me introduje en el mercado laboral, etc. Es decir, estaba totalmente ocupado y con otras preocupaciones que reclamaban más mi atención y eran más importantes en mi vida.
Así fue como poco a poco mi afición a travestirme fue decreciendo en cuanto a la frecuencia de practicarla. Sin embargo mi curiosidad y fascinación por los travestís no decreció. Los consideraba como unos artistas, ya que todo arte de transformación lo es.
Pasaron como siete u ocho años, hasta que comencé una relación con la que sería mi pareja durante años, en los que apenas sentí la necesidad de transformarme, aunque recuerdo que cuando en alguna discoteca o bar o simplemente por la calle veía algún travestido, mi atención se volvía hacia él, y me fijaba en como iba vestido y como me gustaría a mí también ir como él. Era el único momento en que ese gusanillo que tenía enterrado asomaba la cabeza por un instante.
A continuación comencé a vivir mi vida en pareja con la mujer que anteriormente mencioné durante ocho años. Y fue en el sèptimo año que desenterré de nuevo ese gusanillo, y cómo no, también por las fiestas de carnaval.

miércoles, 22 de abril de 2009

Longevidad travestista

Llevo ya más de una semana, casi dos, durante la cual mis ganas de vestir femenina se mantiene, y ello incluso después de haberlo conseguido un par de veces. Suele ocurrir que una vez hecho, esta necesidad se debilita al menos un par de días; pero en esta ocasión cada vez que me he travestido en cuestión de horas recuperaba esas ganas.
No sé si también se deberá a la estación del año en que hemos entrado: primavera, o a que es más rápido, fácil y practico a la hora de vestir: con un short, una mini, un tanga y un calzado cómodo ya está, y no hace falta más.
Esto contradice lo que comentaba en mi anterior post, en el que decía que esa necesidad se aliviaba travistiéndome. Lo hice el fin de semana tal como predije pero no ha decrecido, y creo que lo volveré a hacer el próximo. Y si me atrevo incluso saldré por la calle, quizás solo y todo si finalmente no puedo quedar con amig@s como yo, que es como tengo previsto hacerlo.

viernes, 17 de abril de 2009

Relación directa estrés-travestirme

Estoy estresada, ansiosa, el cerebro revolucionado. Llevo tres días laborablemente hablando en que el trabajo es intenso, como un grifo que no para de gotear van cayendo tareas de forma continua sin descanso entre una y otra y hasta se acaban acumulando. Ello coincide con unas ganas enormes de travestirme. Es curioso pero con frecuencia coinciden ambas cosas. Es como una válvula de escape.
En momentos en que necesito relajación y tranquilizarme me viene la necesidad de adquirir apariencia femenina, y el hecho de no poder realizarlo en el momento más álgido de esta necesidad hace que aumente aún más mi ansia. Mezclando estrés y ansia ya os imaginaréis que ganas tengo de explotar.
Veo difícil este fin de semana de poder satisfacer dicho anhelo; veremos como lo supero, sino el lunes no sé cómo será el comienzo de semana. El hecho de haber escrito este texto referiéndome a mi persona en femenina, es ya un síntoma y remedio momentáneo a la vez, de sentirme más relajada ahora mientras escribo

viernes, 13 de marzo de 2009

Maridos travestis

Aquí van tres enlaces en los que podemos ver los correspondientes reportajes de hombres que supuestamente una vez terminada su jornada laboral, sin reparos, cohibición y con mucha naturalidad se transforman en mujer junto a su respectiva esposa o pareja. Que sana envidia si fuera tan fácil. Aunque realmente depende de uno mismo, ya que una vez la pareja acepta la situación, toda decisión de ser más o menos lanzado todas las "dificultades" dejan de existir.
Con qué envidia los miro y admiro.

http://it.truveo.com/Mi-marido-es-un-travesti-ChrisRachel/id/2023436151

http://www.dailymotion.com/search/marido+travesti/video/x8f8v1_mi-marido-es-un-travesti-robinroxie_school

http://www.dailymotion.com/search/marido+travesti/video/x8f8tv_mi-marido-es-un-travesti-denisdenis_school

miércoles, 4 de marzo de 2009

IV. Mi primer dia por la calle

Fue, como no, para unos carnavales, esas fechas en que a veces los disfraces significan algo más que un simple disfraz. Por carnaval, tal como relaté en mi primer capítulo, apareció mi curiosidad por la ropa femenina, y por carnaval también, tuve mi única experiencia con ese vestuario por la calle.
Resulta que entre el grupo de amigos estabamos decidiendo si disfrazarnos o no. No acostumbrábamos a hacerlo, y de hecho jamás lo hice ni me he vuelto a disfrazar desde entonces. Pero al comentar en broma y con una sonrisa (aunque en serio y con deseo dentro de mí) que si alguien se vestía de chica yo también lo haría, uno de mis amigos dijo que ok. No sé si lo dijo en serio, o solo como continuación de las risas. Pero cuando nos despedimos y quedamos en vernos todos por la noche, le dije a él más que nada para comprobar si había dicho aquello en serio: “nos vemos luego. Vendrás con la falda puesta o nos cambiamos en algún lugar?” ; a lo que me contestó: “salimos de casa ya disfrazados”. Esa respuesta fue la que yo esperaba como confirmación a que hoy sería el día de mi nueva experiencia.
Así que con vergüenza, pero como no queriéndole dar importancia de cara a mi familia (aunque para mí sí que la tenía y mucha) les comenté que esta noche habíamos quedado los amigos para disfrazarnos de chica, que era el disfraz más económico de todos. Le pedí a mi madre que me dejara cualquier vestido o prenda a la que no diera mucha utilidad para ponérmela esa noche. Yo ya sabía perfectamente todo lo que tenía, claro. Ella seguro que ni se lo imaginaba. Finalmente me dio un vestido de mi hermana, ya que por altura y estilo de vestir se ajustaba más a mi constitución física, pues era más bien alto y delgado. Así pues me puse uno de sus vestidos, no recuerdo si llegué a ponerme braguitas o slip, y me calcé con unas botas camperas que tenía yo, pero que eran perfectamente válidas para ambos sexos. Después mi madre procedió a maquillarme un poco, pintándome los labios y los ojos. Qué sensación más agradable sentí mientras me maquillaba, ... lo que me hubiera gustado poderlo hacer más a menuda delante de ella sin tener que hacerlo a escondidas. Estaba ya a punto de salir cuando, muy picaronamente por mi parte, y ya que carnavales es en plena época de frío, le sugerí que podría probar a ponerme unos pantys ya que no estaba acostumbrado a ir con las piernas al aire en invierno. Mi sugerencia dio resultado y con una sonrisa en los labios me dio unos (los cuales conocía perfectamente) y me los puse.
Finalmente salí de casa, y como no, una vez más se me cumplió la Ley de Murphy. Fui a topar en la escalera del portal con un vecino, le saludé como si nada casi sin mirarle por la vergüenza que sentía en ese momento, y él también me saludo sin hacer ningún comentario. Aunque ya tampoco me hubiera importado que me lo hubiera hecho ya que lo más difícil ya lo había conseguido y ahora ya estaba muy tranquilo, aunque un poco impaciente por saber que dirían mis amigos cuando me vieran. También se me pasó por la cabeza que quizás el otro amigo que me iba a acompañar con su disfraz hubiera decidido en el último momento no disfrazarse.
En fin, llegué al punto de encuentro y pocos comentarios recibí salvo el típico silbido de bienvenida y poco más. PRUEBA SUPERADA.
Pasamos la noche en una discoteca y algún que otro bar y por momentos, olvidaba que llevaba un vestido y medias puestas,...bueno era más difícil olvidarse de que llevaba las medias ya que la falta de costumbre hacía que se me pegaran en la pierna y constantemente tenía que separar el tejido de pierna, o me las subía y bajaba un poco. Me gustaba acordarme de que las llevaba.
Regresamos a casa a altas horas de la madrugada y me tocó ir en el coche haciendo de copiloto al lado del conductor. Y empezamos con las típicas bromas de haber donde iría a parar la mano del conductor al tener que utilizar la palanca de cambio de velocidad, etc. La verdad es que no había pasado por mi cabeza la posibilidad de verme sentado en el coche enseñando las piernas por debajo de una falda, con unas medias puestas. Fue una imagen que me gustó y pensé en ella más tarde una vez estuve ya en mi cama.Finalmente llegamos a casa, y ya con la almohada al lado fui haciendo un poco de balance de la noche. Llegué a la conclusión de que es la imaginación lo que más deseos levantaba en mí, ya que me sentía muy bien en los momentos en que sabía lo que llevaba puesto, pero en los momentos que no pensaba en ello me sentía como en cualquier otro instante de cualquier dia vestido de hombre. Y por esto mismo, me imagino que si estuviera en mi (y en cualquier hombre) la posibilidad de poder escoger cada dia el vestuario a ponerse (falda, pantalón, calcetín, medias, ...etc) sin haber distinción del mismo por el sexo de cada uno, seguramente no tendría esta afición, y quizás incluso le daría mucha menos importancia a todo ello. Pero la sociedad tiene unas reglas para el vestuario en función del sexo, y si alguien se las quiere saltar tiene que hacerlo a escondidas (normalmente) y por ello el deseo de hacerlo aumenta.

lunes, 2 de marzo de 2009

Carnaval perdido

Semanas atrás pensé que si las condiciones eran propicias, el fin de semana de carnaval lo pasaría vestido de mujer y moviéndome por donde fuere como tal. Pero coincidió que mi estado de ánimo no fue el más adecuado para esas fechas y además tenía las baterías bajas. Todo ello hizo que no se cumplieran mis propósitos. Otra vez será. Como siempre cuando puedo no tengo esas sensaciones que debería tener para transformarme, y cuando sí las tengo no es el momento adecuado para poder hacerlo. ¿Por qué no coincidirán las dos cosas alguna vez? Cada vez comprendo mejor lo de que cuánto más prohibida está una cosa, más ganas se tiene de hacerla.En fin otra vez será, y no precisamente para carnaval, sino mucho antes como ya ha sido otras veces; aunque no por un fin de semana entero

miércoles, 18 de febrero de 2009

III. Pequeños sustos inevitables

Y así seguí, poniendo en práctica mi afición durante cuatro o cinco años más desde entonces, con altibajos en el tiempo. Había temporadas en que me apetecía mucho hacerlo y otras en que me resultaba indiferente. Supongo que es como los ciclos emocionales, etapas eufóricas se suceden de etapas de decaimiento.
Lo cierto es que llevaba a cabo esta afición sólo para mi total intimidad. Nadie estaba al corriente de ello, aunque confieso que en un par o tres de ocasiones no fui descubierto de verdadero milagro. En un par de ellas recuerdo que mis padres regresaron a casa cuando aún llevaba puesta alguna prenda de mujer. En una ocasión llevaba aún puestas una falda y unos pantys y, cuando oí que abrían la puerta de entrada, me fui rápidamente a mi habitación y me lo quité todo rápidamente dejándolas de cualquier manera en mi armario. Lo pasé fatal hasta que pude ponerlas todas bien plegadas y en su sitio, es decir, en el armario de mi madre. Pasaron horas hasta entonces y estaba atemorizado por si a mi madre le daba por abrir mi armario por cualquier motivo, ya que hubiera encontrado en él su ropa, y ya me imagino su pregunta: “¿qué hace mi ropa aquí dentro?”. ¿Qué respuesta podría haberle dado en ese momento? Ufff.
En otra ocasión no tuve tiempo ni de quitarme lo puesto y acabé poniéndome un pantalón encima de los pantys que llevaba. En ocasiones me he preguntado si realmente mi madre no echó nunca a faltar alguna de sus prendas o no las encontró en alguna ocasión desordenadas en sus cajones.
La última ocasión en que estuve a punto de ser descubierto estaba totalmente maquillado y recuerdo que me encerré rápidamente en el baño y comencé a lavarme la cara de maquillaje a toda velocidad intentando no dejar correr durante demasiado rato el agua para no levantar sospechas. Supongo que algún resto de pintura debió quedar en mi cara, ya el agua tampoco hace milagros con ella, así que intente no encontrarme de cara con mis padres y salí a dar un paseo.
Pero, a pesar de todos estos sustos, no abandoné mi afición. El magnetismo que ejercía sobre mí esa figura mía de mujer ante el espejo era demasiado grande.
Y así seguí, hasta que a los 18 años aproximadamente, se me presentó sin querer la primera oportunidad de ir vestido de mujer por la calle. Fue la primera y última vez.

viernes, 13 de febrero de 2009

II. Mi primera transformación

Comencé por ponerme unas braguitas y una falda; mi miembro se puso erecto al instante. Era mi estreno vestido con indumentaria femenina y me gustó tanto verme así que decidí continuar probándome más piezas. Cogí unos pantys y, con cierta dificultad por los nervios y por la delicadeza de los mismos, finalmente conseguí enfundármelos y la reacción que me provocó fue realmente inesperada: hizo aflorar en mí una sensibilidad que casi desconocía, quizás por el tacto y textura de su roce con mi piel; fue muy especial y todos los pelos de mi cuerpo se erizaron de repente. Una prenda en la cual apenas me había fijado hasta entonces fue la que más reacción provocó en mí (aún hoy en día es la prenda que más me erotiza y por la que siento más atracción). Quedé mirándome un buen rato ante el espejo del vestidor, en el cual podía verme a cuerpo entero, fijándome con incredulidad en mi nueva imagen femenina, esa que tanto había buscado conseguir algún día. Lógicamente todo ello acabó en una masturbación.
Desde aquel día siempre esperaba en quedarme a solas por algunas horas para volver a experimentar esa sensación de llevar vestuario femenino. Recuerdo que en ocasiones me llegué a probar hasta cuatro o cinco vestidos en poco más de un cuarto de hora. Me ponía uno, me miraba y después me lo cambiaba por otro. Prácticamente me probé todos los disponibles en el armario y toda la lencería de los cajones. Y, claro, avanzando un paso más decidí probar a maquillarme. Debió de ser a la tercera o cuarta vez de trasvestirme. Cogí una barra de labios, una sombre de ojos y un pincel de rimmel, sin saber ni como se usaba cada una de ellos. De forma bastante grotesca por no tener nada de práctica en ello, me pinté los labios con la barra más roja y llamativa que encontré, y apreté el labio superior contra el inferior una vez ya estaban llenos de carmín, no sé muy bien por qué lo hice pero es lo que había visto hacer en cierta ocasión a alguna mujer. Continué con la sombra de ojos, muy azul, colocada muy torpemente y después con el rimmel me pinté las pestañas como mejor pude. Me quedó una cara con muchos contrastes dada mi torpeza, pero solo por el hecho de resaltar todo ello en la misma, me gustó.
Hecho esto, me dirigí de nuevo ante el espejo del vestidor para verme esta vez ya totalmente vestido de mujer, con maquillaje, ropa e incluso zapatos de tacón alto, que aunque un poco justos conseguí ponerme (qué dificil era poder caminar sobre ellos). No me dejé nada por probar, pues incluso rellené el sujetador con trapos para conseguir una apariencia de pechos femeninos. Tuve suerte de que mi madre también tenía unos pendientes con cierre de clip, los cuales también me puse. Sólo me faltaba una peluca, aunque creo que el hecho de verme con un corte de pelo masculino también me daba cierto morbo.Continué yendo más allá y comencé a imitar algunas poses que había visto hacer a las mujeres, siempre mirándome al espejo ya que me eso me estimulaba mucho: daba besos sugerentes con esos labios tan rojos, me tocaba los pechos como si quisiera ponerme bien el sujetador, me sentaba en una silla frente al espejo cruzando las piernas a un lado y después hacia el otro, dejando entrever que llevaba puesto bajo la falda, la cual después me subía para dejar ver en toda su extensión mis largas piernas dentro de esos pantys tan erotizadores y que acababan en esos zapatos de tacón. Todo ello era como un juego para mí, y me gustaba verme transformado. Solo por el hecho de ponerme a pensar que a quien veía en el espejo con esa apariencia femenina era yo me excitaba mucho y hacía que este juego se convirtiera en un juego sexual, acabando mi mano bajo la falda.

viernes, 6 de febrero de 2009

Despertares

Es inevitable, y especialmente a estas horas de un viernes tarde en que las chicas suelen ir más vestiditas por aquello de que ya comienza el fin de semana. Oir el taconeo de alguna compañera de trabajo me despierta ese no se qué, una corriente de sensibilidad que tenía dormida. Ese toc, toc, retoc, toc repiqueteante de los tacones me despierta unas ganas enormes de poder llevar yo esos zapatos. Con esas ganas y un deseo reprimido me he quedar. Lo que disfrutaría yo ahora con unos tacones puestos en mi puesto de trabajo.
Pero ya se sabe, no es recomendable hacerlo.

jueves, 5 de febrero de 2009

I. El origen de todo

Intentaré aquí explicar una parte de mí, que aunque no afecta prácticamente en nada a mi vida social, sí que tiene cierta importancia en mi vida más íntima.
De pequeño sentía siempre atraccion por las niñas, ... hasta aquí todo más o menos normal. Pero esta atracción no era física principalmente, sino estética.
Siempre me ha llamado la atención su forma de vestir, con vestidos, faldas, pantalón, etc. Pero mi principal fijación era el hecho de que llevaran falda. Había algo que me provocaba una curiosidad infantil: pensar qué pudieran llevar debajo de ella y como se podrían sentir llevándola.
Mi interés por todo ello aumentó más cuando recuerdo las tardes de carnaval en el colegio, y dos amigos míos se vistieron de niña, tendría por aquel entonces 11 años. Cuando los vi aparecer de tal guisa, algo como una corriente recorrió por dentro de mí, creo que fue la primer vez que descubrí el deseo por algo que me provocó incluso excitación, entendida sólo como infantil, sin connotaciones sexuales.
Pasado más o menos un año desde entonces, recuerdo que un día me levanté a medianoche y camino a los servicios de mi casa, vi una falda de mi hermana encima de una silla. Entonces, sin pensarlo demasiado pero con dudas por temor a lo que iba a hacer, la cogí y me la llevé al aseo. Una vez dentro, y apoyado contra la puerta por si alguien pudiera levantarse casualmente en ese mismo momento, me la puse. Creo que ya antes de ponérmela, y solo por el mero hecho de pensarlo, estaba excitado. No recuerdo si para aquel entonces ya había descubierto o no lo que significaba tener una erección sexual, pero así lo sentí. Ponerme esa falda al fin despejó mi curiosidad de saber lo que sentían las chicas llevándola puesta y, como poniéndome en su piel, decidí quitarme el pantalón del pijama y quedarme sin nada más debajo de ella. Era la otra sensación que me faltaba por conocer.
A partir de aquella noche no recuerdo mucho de cómo fueron los siguientes meses e incluso años, pero sí recuerdo que cada vez que aparecía un travestí por televisión, esa corriente que me recorrió cuando años antes vi a mis amigos vestidos de niña me volvía a recorrer con más fuerza si cabe. No estoy seguro de ello, pero no me extrañaría que mi primera eyaculación la hubiera tenido pensando en esos hombres vestidos de mujer y cuya imagen me fascinaba; esa transformación externa me alucinaba. Pensaba en su proceso de transformación paso a paso: ponerse braguitas, sujetador, maquillarse, ponerse las medias, el vestido y los zapatos, etc. Realmente me excitaba.
Entonces empecé a fantasear con ser yo el que pudiera realizar esa transformación. Pensaba en que todos esos mismos pasos pero realizándolos yo. Por las noches en mi camapensaba constantemente en ello, y a menudo acaba eyaculando.
Y he aquí que a los 13 años aproximadamente, y estando solo en casa, pues mis padres se habian ido y no volverían hasta pasadas un par de horas por lo menos, quise dejar rienda suelta a mi fantasía y entré en la habitación de ellos. Entré realmente temblando de los nervios por el hecho de pensar lo que me disponía a hacer.
Comencé abriendo los cajones de la ropa interior de mi madre, y curiosear lo que había en ellos, ... y a continuación abrí el armario ropero para observar todos los vestidos, faldas y zapatos que habían dentro de él. Yo estaba tiritando realmente, y con los temblores me dispuse a quitarme toda la ropa que llevaba puesta para comenzar a ponerme por primera vez en mi vida esa ropa que encontraba tan sensual puesta en una mujer; esa ropa que me provocaba tanta atracción y excitación.

miércoles, 4 de febrero de 2009

UNA PARTE ESCONDIDA DE MI: TRANSFORMISMO

PRIMERA PARTE: EN MI INTIMIDAD

Desde los inicios hasta abrirme al mundo.

Esto es un relato en el que intento explicar lo más explícitamente posible, y dentro del buen gusto y buenas palabras, la autobiografía de un rasgo de mi vida.