lunes, 10 de mayo de 2010

Necesidad in crescendo

Es una contrariedad, pero se soporta, el planificar y tener preparado todo el vestuario para travestirte un día, y llegado el mismo no poder realizarlo. Pienso, mala suerte, otro día será.
Aprieto los labios, pero aguanto, cuando de nuevo la misma planificación para otro día tampoco acaba por hacerse realidad. Pienso, la próxima ya sí, dos veces ya es casualidad.
Frunzo el ceño cuando me ocurre lo mismo por tercera vez. No hay dos sin tres dicen, y esta vez se cumple el dicho. Ya me comienza a afectar, pero pienso, que cuatro veces ya sería demasiado; con este pensamiento me tranquilizo un poco.
Cuarta vez. Tampoco he podido. ¿Será un maleficio? Ahora ya no es casualidad que no se hayan dado las circunstancias adecuadas; ahora es ya una fatalidad. Ya comienzo a desesperarme un poco. En fin, llevaré lo mejor posible no exteriorizar lo que necesito, pero el gusano en el estómago ya se convierte en serpiente que comienza a serpentear.
Quinta, sexta y enésima vez. No hay manera. Por más que cada ocasión parecía la propicia, a medida que se acercaba el momento se difuminaba la posibilidad. Y una especie de fustración se va apoderando de mi.
Pienso, no voy a hacer más planes, y cuando surja el momento lo cumpliré. Pero no es tan fácil. Por ley de Murphy, el momento surgirá cuando no tenga el material preparado, y después me maldeciré a mi mismo a parte de la mala suerte. No queda más que aguantar, ir acumulando en mi interior ese deseo en aumento, esa ya casi necesidad que a medida que pasa el tiempo se convierte en prioridad sobre otras cosas del día a dia.
Prioridad, necesidad son conceptos que denotan preferencia y que merecerían que se les abriera paso. La barrera del paso a nivel sin embargo parece atascada y no se eleva. No poder pasar bajo ella me oprime, mi limita el movimiento, impide avanzar. Ello conlleva ahogo. Vivo casi pendiente de ello, y hasta que no lo consigo mi comportamiento, humor, estado, afectividad, etc se muestran afectados. No soy yo porque no puedo expresarme tal cual soy.
Si mi “parte femenina” no puede expresarse y vivir en paz consigo misma, mi “parte masculina” tampoco y se muestra afectada; y ambas viven alteradas, de manera antinatural. ¿Por qué ha de ser tan difícil estar bien con uno mismo?
Naturalidad; que fácil parece ser natural, qué difícil conseguirlo; máxime en casos que pueden no ser comprensibles para quienes nos rodean.