Cada vez comenzó a hacerse más difícil cambiarse en su casa. Constantemente entraban y salían amistades, familiares, etc... El tiempo de intimidad, por lo tanto, se reducía notablemente. Por el mismo motivo cada vez las salidas esporádicas se hacían más espaciadamente en el tiempo, y además deprisa y corriendo, con lo cual no eran satisfactorias.
La cuestión es que veía que ella se encontraba bien y cómoda rodeada constantemente de la gente que apreciaba y quería, pero consecuentemente ello nos quitaba tiempo y espacio para nosotros. Así que fui disminuyendo mis transformaciones al mismo tiempo que aumentaba mi ansia por hacerlo. Fui aguantando la situación esperando que las cosas se regularizaran un poco; sino como antes, al menos para disponer de una tarde o dia entero para nosotros solos. Pero no fue así. Pasaron unos meses y la situación no cambiaba, al contrario, se había hecho una constante y casi rutina el hecho de no disponer de nuestro espacio y tiempo. Mi moral fue minando, mi ilusión y entusiasmo iniciales debilitando, y mis esperanzas despareciendo.
Veía a mi pareja cada vez más desinteresada y alejada de mi problema; no digo que fuera algo consciente pero inconscientemente así lo fui sintiendo. Hasta que llegó un momento que no me encontraba a gusto en ningún sitio, fruto de no poderme haber comportado y mostrado durante meses como necesitaba hacerlo.
La complicidad que tenía con ella notaba que se difuminaba; su falta de interés al respecto lo corroboraba. ¡Cómo me hubiera gustado que un dia se hubiera ofrecido a ir de compras conmigo!
Mi comportamiento no comenxzó a verse alterado solo estando con ella en sociedad, sino que comenzó a afectar incluso a mi relacion con la sociedad en general: familiar, laboral, etc.
Fui entonces cuando ya no me quedó más remedio que hacer un replanteamiento de la situación, ya que mi parte femenina estaba encarcelada, oprimida, y sin ella mi parte masculina no sabía subsistir ni funcionar por sí sola. Andaba coja y falta del afecto y comprensión que le aportaba su simbiosis con la femenina, ahora no presente. En definitiva no tenía su complemento.
miércoles, 15 de julio de 2015
jueves, 5 de febrero de 2015
VII. Dualidad equilibrada
Desde entonces, lo que más esperaba era que llegasen los fines de semana, para estar con ella y encontrar un momento en el que poder disfrutar como mujer a su lado.
Pasaba toda la semana en el trabajo con momentos en que sentía una fuerte necesidad de travestirme, sobretodo cuando oía el taconeo de alguna empleada o veía lo bien que lucía alguna de las compañeras. Eso despertaba aún más mis ganas, y lo iba acumulando durante toda la semana. Hasta que llegaba el sábado o domingo y podía aliviarme de la sensación junto a ella. Iba a su armario, me transformaba en mujer, y pasaba unas horas junto a ella tal cual.
Pero no siempre querer era poder. Había fines de semana en que no podía satisfacer mi necesidad, bien porque ella tenía visitas en su domicilio, bien porque teníamos otras cosas que hacer que lo impedían, o bien porque las amistades con las que quedábamos para salir no sabían de mi situación. Entonces yo lo pasaba mal, habiendo de cargar con esa necesidad dentro mí, no pudiendo dejar manifestar mi yo ni mostrarme como me apetecía. Era una mala influencia para mi carácter, ya que no podía actuar con naturalidad en esas circunstancias, y por tanto poder ser yo mismo. Estos fines de semana “desaprovechados” hacían que comenzara la siguiente semana con humor y moral más bajos y ariscos, consecuencia lógica de llevar aún dentro todo aquello que no había podido liberar. Y cuando esto mismo ocurría más de dos semanas consecutivas, la necesidad se transformaba ya en angustia, en ansia, en necesidad de primer orden, y mi comportamiento y actuaciones en sociedad ya no eran los naturales en mi.
Los primeros meses fueron con semanas de ambas maneras; unas con transformación y otras sin poderlo hacer. Ya me conformaba con ello. Afortunado me sentía de poderlo compartir y ser cómplice con mi pareja ni que fueran dos instantes al mes; aunque lógicamente me hubiera gustado más. Incluso hicimos alguna salida corta esporádica a la calle para no haberme de desvestir por solo unos minutos y volver a vestirme después.
En otras ocasiones, sin embargo, cuando disponía de tiempo y espacio, me daba pereza travestirme por todo el ritual y tiempo que conlleva. Es decir, que tampoco pude aprovechar (aquí por decisión propia y no de agentes externos) todo el tiempo posible la posibilidad de cambiarme. Pero a fin de cuentas, llevaba esta dualidad hombre-mujer más o menos controlada y satisfecha.
El momento culminante fue cuando recibí por su parte, un vestido como regalo de mi aniversario. Mi idea fue en la próxima salida estrenarlo con ella; pero cosas de la vida, a partir de aquí la cosa comenzó a cambiar y ponerse más difícil. Tal es así, que hasta el dia de hoy, y ya han pasado dos años desde que escribo esto, aún no lo he podido estrenar.
Pasaba toda la semana en el trabajo con momentos en que sentía una fuerte necesidad de travestirme, sobretodo cuando oía el taconeo de alguna empleada o veía lo bien que lucía alguna de las compañeras. Eso despertaba aún más mis ganas, y lo iba acumulando durante toda la semana. Hasta que llegaba el sábado o domingo y podía aliviarme de la sensación junto a ella. Iba a su armario, me transformaba en mujer, y pasaba unas horas junto a ella tal cual.
Pero no siempre querer era poder. Había fines de semana en que no podía satisfacer mi necesidad, bien porque ella tenía visitas en su domicilio, bien porque teníamos otras cosas que hacer que lo impedían, o bien porque las amistades con las que quedábamos para salir no sabían de mi situación. Entonces yo lo pasaba mal, habiendo de cargar con esa necesidad dentro mí, no pudiendo dejar manifestar mi yo ni mostrarme como me apetecía. Era una mala influencia para mi carácter, ya que no podía actuar con naturalidad en esas circunstancias, y por tanto poder ser yo mismo. Estos fines de semana “desaprovechados” hacían que comenzara la siguiente semana con humor y moral más bajos y ariscos, consecuencia lógica de llevar aún dentro todo aquello que no había podido liberar. Y cuando esto mismo ocurría más de dos semanas consecutivas, la necesidad se transformaba ya en angustia, en ansia, en necesidad de primer orden, y mi comportamiento y actuaciones en sociedad ya no eran los naturales en mi.
Los primeros meses fueron con semanas de ambas maneras; unas con transformación y otras sin poderlo hacer. Ya me conformaba con ello. Afortunado me sentía de poderlo compartir y ser cómplice con mi pareja ni que fueran dos instantes al mes; aunque lógicamente me hubiera gustado más. Incluso hicimos alguna salida corta esporádica a la calle para no haberme de desvestir por solo unos minutos y volver a vestirme después.
En otras ocasiones, sin embargo, cuando disponía de tiempo y espacio, me daba pereza travestirme por todo el ritual y tiempo que conlleva. Es decir, que tampoco pude aprovechar (aquí por decisión propia y no de agentes externos) todo el tiempo posible la posibilidad de cambiarme. Pero a fin de cuentas, llevaba esta dualidad hombre-mujer más o menos controlada y satisfecha.
El momento culminante fue cuando recibí por su parte, un vestido como regalo de mi aniversario. Mi idea fue en la próxima salida estrenarlo con ella; pero cosas de la vida, a partir de aquí la cosa comenzó a cambiar y ponerse más difícil. Tal es así, que hasta el dia de hoy, y ya han pasado dos años desde que escribo esto, aún no lo he podido estrenar.
viernes, 23 de enero de 2015
Padres se horrorizan porque la muñeca que le regalaron a su hija era "travesti"
Una niña de tres años se encontró con una sorpresa excesiva esta semana, cuando un familiar le regaló una muñeca vestida de hada pero que traía genitales masculinos. Horrorizados por el ejemplar, los padres de la pequeña le retiraron el juguete pero compartieron las fotos en las redes sociales.
"Se la regalaron a mi nena hace tres días y es una muñeca de 'Tinker Bell', que es un personaje de dibujos que a mi nena le gusta mucho. Ella tiene otras muñecas de esas, es un hada. Se la dimos y al rato vino y me dijo: '¿Qué tiene acá? Sacáselo', como enojada", relató Carlos, el padre de la pequeña, a minutouno.com.
El hombre y su esposa reaccionaron con la mayor naturalidad posible y minimizaron el hallazgo de la niña, pero por si acaso guardaron el juguete. "Tratamos de restarle importancia al asunto para que no se quede con eso", explicó el padre.
La muñeca fue un regalo bien intencionado y la reacción de la niña fue completamente lineal. "La compraron en Once. Fue un familiar que muchas veces le hizo regalos. Como compró muchos regalos, no tiene la factura porque la tiró, así que lo que tenemos es la caja. Es una copia [de las 'Tinker Bell'], pero la caja viene todo el dbujo idéntico, sólo le falta que diga Disney. Era muy parecida, pero sale tres veces menos", describió Carlos.
Todavía sorprendidos, los padres compartieron las imágenes del hada travesti a través de las redes sociales. "La bronca es porque uno espera en los dibujitos [de la caja] a una mujer y lo que llega a las manos de los chicos... Para ella no fue gran cosa, pero le molestó porque venía con una falla. Vino a reclamarlo", señaló el hombre. "No entiende nada de geniales, tiene 3 años", explicó el padre sobre la sorpresa.
"A nosotros nos sorprendió, pero le dijimos a ella: 'No te preocupes, jugá con los otros chiches'. Decidimos compartirlo poque tiene muchos amigos de la misma edad", explicó Carlos, quien aclaró que esta no es la primera vez que su hija tiene una muñeca de esta marca, que por otra parte es ignota, lo que complica su reclamo en Defensa al Consumidor.
"La caja no tiene número. Llamamos a Defensa [del consumidor], pero dijeron que ellos, al no tener marca o empresa que identifique [el producto], no pueden tomar cartas en el asunto. En el Once está esta línea muñecas", sintetizó el padre, azorado por el episodio.
miércoles, 14 de enero de 2015
Rusia prohibe conducir autos a travestis y transexuales
Moscú. Las nuevas reglas de seguridad para conductores en Rusia prohíben conducir a transexuales, travestis y otras personas con "desórdenes sexuales".
Las nuevas reglas han recibido críticas por parte de activistas de derechos humanos, que las consideran inconstitucionales y parte de la persecución rusa contra la comunidad lesbiana, gay y transgénero.
La determinación del gobierno, fechada el 29 de diciembre, prohíbe manejar a quienes tengan impedimentos físicos como "desórdenes mentales o de conducta", de acuerdo con la definición de la Organización Mundial de la Salud.
La clasificación de la OMS incluye "desórdenes de identidad de género" como el transexualismo y "desórdenes de preferencia sexual" en los que incluye el fetichismo, los pedófilos, los exhibicionistas, los voyeurs y los sadomasoquitas.
La organización defensora de derechos humanos Human Rights First dijo que se trata de una "alarmante violación de los derechos de la comunidad transgénero" y "otro ejemplo de la metódica reducción de derechos humanos básicos de los ciudadanos por parte del régimen ruso".
En Rusia la homosexualidad fue considerada un crimen hasta 1993 y una enfermedad mental hasta 1999.
En el 2013, el parlamento adoptó una ley que castiga con multas y años de cárcel cualquier tipo de "propaganda" homosexual ante menores.
Las nuevas reglas han recibido críticas por parte de activistas de derechos humanos, que las consideran inconstitucionales y parte de la persecución rusa contra la comunidad lesbiana, gay y transgénero.
La determinación del gobierno, fechada el 29 de diciembre, prohíbe manejar a quienes tengan impedimentos físicos como "desórdenes mentales o de conducta", de acuerdo con la definición de la Organización Mundial de la Salud.
La clasificación de la OMS incluye "desórdenes de identidad de género" como el transexualismo y "desórdenes de preferencia sexual" en los que incluye el fetichismo, los pedófilos, los exhibicionistas, los voyeurs y los sadomasoquitas.
La organización defensora de derechos humanos Human Rights First dijo que se trata de una "alarmante violación de los derechos de la comunidad transgénero" y "otro ejemplo de la metódica reducción de derechos humanos básicos de los ciudadanos por parte del régimen ruso".
En Rusia la homosexualidad fue considerada un crimen hasta 1993 y una enfermedad mental hasta 1999.
En el 2013, el parlamento adoptó una ley que castiga con multas y años de cárcel cualquier tipo de "propaganda" homosexual ante menores.
lunes, 12 de enero de 2015
Sao Paulo dará becas a travestis y transexuales
La Alcaldía de Sao Paulo, la mayor ciudad brasileña, ofrecerá a partir de este mes becas equivalentes a un salario mínimo mensual para que travestis y transexuales realicen estudios técnicos dentro del programa nacional Pronatec, informaron hoy fuentes oficiales.
La iniciativa pretende retirar de las calles a travestis y transexuales que se prostituyen por falta de oportunidades de trabajo y combatir la discriminación que sufren en centros de educación, empresas y en sus propias familias.
En su fase inicial, el programa acogerá a partir de la última semana de enero a cien travestis y transexuales que recibirán 788 reales (unos 298.9 dólares) para que se matriculen en cursos técnicos con una duración de dos años y que deberán comprobar su asistencia a clases para continuar recibiendo la beca.
El programa tendrá un costo inicial de dos millones de reales (unos 758 mil 725 dólares) y podrá ser ampliado en número de becas y recursos en el segundo semestre.
"Brasil es el país que más mata travestis en el mundo. Mata cuatro veces más que en México, el segundo más violento" contra ese grupo de personas, señaló a la edición en internet del diario O Globo de Río de Janeiro el secretario de Derechos Humanos del Municipio de Sao Paulo y coordinador del programa, Rogerio Sottili.
Según Sottili, "esas personas nunca fueron tratadas como ciudadanas, siempre fueron empujadas para las calles por las familias, por la escuela y por la sociedad. Queremos tratarlas como personas, independiente de la opción de prostituirse o no".
La idea fue una de las prioridades para 2015 del alcalde Fernando Haddad, cuya madre reside en el barrio Vila Buarque, una zona de prostitución de travestis y transexuales, y vive de cerca la situación crítica de ese grupo humano en la mayor metrópoli del país.
Sin una estadística consolidada, la Alcaldía calcula que unos cuatro mil travestis y transexuales viven en la ciudad de Sao Paulo.
Las primeras personas beneficiadas serán las que carecen de un trabajo fijo y residencia propia, según Alessandro Melchior, coordinador de políticas LGTB de la Alcaldía y autor del programa, iniciativa que contempla también el tratamiento hormonal para unos dos mil travestis y transexuales en la red pública de salud.
La iniciativa pretende retirar de las calles a travestis y transexuales que se prostituyen por falta de oportunidades de trabajo y combatir la discriminación que sufren en centros de educación, empresas y en sus propias familias.
En su fase inicial, el programa acogerá a partir de la última semana de enero a cien travestis y transexuales que recibirán 788 reales (unos 298.9 dólares) para que se matriculen en cursos técnicos con una duración de dos años y que deberán comprobar su asistencia a clases para continuar recibiendo la beca.
El programa tendrá un costo inicial de dos millones de reales (unos 758 mil 725 dólares) y podrá ser ampliado en número de becas y recursos en el segundo semestre.
"Brasil es el país que más mata travestis en el mundo. Mata cuatro veces más que en México, el segundo más violento" contra ese grupo de personas, señaló a la edición en internet del diario O Globo de Río de Janeiro el secretario de Derechos Humanos del Municipio de Sao Paulo y coordinador del programa, Rogerio Sottili.
Según Sottili, "esas personas nunca fueron tratadas como ciudadanas, siempre fueron empujadas para las calles por las familias, por la escuela y por la sociedad. Queremos tratarlas como personas, independiente de la opción de prostituirse o no".
La idea fue una de las prioridades para 2015 del alcalde Fernando Haddad, cuya madre reside en el barrio Vila Buarque, una zona de prostitución de travestis y transexuales, y vive de cerca la situación crítica de ese grupo humano en la mayor metrópoli del país.
Sin una estadística consolidada, la Alcaldía calcula que unos cuatro mil travestis y transexuales viven en la ciudad de Sao Paulo.
Las primeras personas beneficiadas serán las que carecen de un trabajo fijo y residencia propia, según Alessandro Melchior, coordinador de políticas LGTB de la Alcaldía y autor del programa, iniciativa que contempla también el tratamiento hormonal para unos dos mil travestis y transexuales en la red pública de salud.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)