viernes, 30 de mayo de 2014

VI. Al mundo exterior

Pero no todo son las cuatro paredes el escenario donde desarrollar nuestra vida. Yo tenía ciertos contactos con gente como yo que se trasviste. Algunos a escondidas, otros no tanto; es una situación difícil de llevar en ocasiones para quien la sufre. Así que le comenté de ir algún día a un local en el cual otros periódicamente se juntan y travisten para vestir un rato como les gusta y exteriorizar plácidamente aquello que tienen vetado el resto de los días, y verse así liberados de ese ansia acumulada compartiéndolo con gente como ellos o del género femenino que les apoya y comprende. Le encantó la idea y quedamos en hacer acto de presencia en la próxima ocasión que se reunieran y nos fuera posible asistir. Aún no había salido nunca con ella de casa travestido, así que el día que decidimos ir fui como hombre y me cambié dentro del local. Tras estar un par de horas con ell@s, salimos tod@s a cenar (me vestí de nuevo de hombre) y después a tomar una copa. Fue la primera toma de contacto con gente travesti, ajena a nosotros, y con la que ampliar el ámbito de contacto. Una vez constatado el buen ambiente y buena sintonía con el grupo, decidimos volver al próximo encuentro que se organizase.
Y así fue; un mes después regresamos pero con la diferencia de que me travestí antes de salir de casa. No fue necesario, pues, cambiarme en el local, y también salimos a cenar y tomar una copa, pero en esta ocasión travestido. Desde entonces, alguna que otra vez teníamos un encuentro o salida con ell@s.

También habían días en que tenía apetencia por travestirme, pero no había reunión programada . Entonces, si la situación era propicia, me vestía con ropa de su vestuario y salíamos las dos a dar una vuelta. Realmente pocas veces lo hicimos, ya que más bien lo limitamos a hacer dentro de las cuatro paredes de nuestra estancia, y más por decisión mía que suya, ya que en el último momento me acostumbraba a dar pereza salir a la calle. Sin embargo, nada me gustaba más que poder salir junto a ella a pasear; era cómo mejor me sentía.. Aunque poder estar por casa con ella con su ropa puesta era también delicioso y me hacía sentir más cerca suyo.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Disfrazan y fotografían a hombres vestidos de princesas

Dice la empresa: “Llegamos a la conclusión de que los hombres quieren sentirse como princesas también”.

TOKIO, JAPÓN (Agencias).- "María Mariee" es una empresa japonesa dedicada a la ropa elegante del sexo femenino. Sin embargo, en un intento por ampliar el mercado, quieren atraer a los hombres a su lista de clientes. Para lograrlo, tienen una propuesta algo inusual.

Por una suma de 600 dólares, la compañía disfraza a señores de mujeres utilizando ropa formal, como por ejemplo un vestido de novia. A su vez, ofrecen una sesión de fotos para que los clientes se queden con el recuerdo, o para que sus compañeros de trabajo se burlen de ellos con la evidencia en la mano.

Querido cliente japonés, ¡puede vestirse de mujer cuando quiera sin gastar semejante cantidad de dinero! "Queremos ofrecer oportunidades para que las personas disfruten mostrando su verdadero yo, ya sean hombres o mujeres", explicó en contraposición el gerente de la compañía, Hitomi Iseki.