Llevaba unas semanas fijándome en el vestuario del ropero de mi pareja. Era simple curiosidad, pero supongo que el hecho de que volviera de nuevo a mí la misma después de tantos años significaba algo. Creo que quizás el hecho de llegar a una rutina como modo de vida con ella hizo que se me pasara por la cabeza el echar mano de su ropa para de paso animar un poco la situación tanto a nivel emocional como quizás también sexual.
El hecho es que una noche, aprovechando que estábamos en la semana de carnaval, mientras ella estaba en otra dependencia de la casa ocupada en sus cosas, me dirigí a su armario y me puse una blusa y una falda suyas, con ropa interior incluida. Y así vestido pasé por delante de ella como si nada, como lo más natural del mundo aunque saltaba a la vista que yo estaba temblando y no por el frío precisamente (que también lo hacia). Se me quedó mirando, muda, sin articular palabra, como pensando en lo que acababa de ver o más bien asimilando lo que acababa de ver pasar ante ella. Al ver su reacción le pregunté que qué le pasaba, que por qué estaba mirándome fijamente de esa manera (en el fondo soy muy sarcástico, jeje), a lo que me contestó que qué hacía vestido de aquella manera. Le comenté que me disfracé ya que era carnaval, y creo que eso la hizo gracia. Me dijo que me quedaba muy bien. El caso es que me quedé así vestido un buen rato.
En los siguientes días, y como queriéndome informar bien de la importancia que ella había dado a esto, (en realidad ninguna ya que era simplemente un disfraz en un dia festivo para ello) le fui lanzando insinuaciones: que si me hubiera gustado vestirme mejor pero no tuve tiempo, que si quizás lo haría de nuevo para así poderme hacer una foto, etc. El hecho es que finalmente accedió sin problemas a que me volviera a vestir de mujer con la excusa de poderme hacer una foto; pero esta vez le dije que tenía que ser ella quien escogiera la ropa que quisiera que me pusiera, y después que me maquillase también.
Todo ello me produjo la misma sensación que la del primer día que lo hice cuando era niño: nervios, temblor, excitación, etc.... de hecho era la primera vez que me vestiría así estando alguien más junto a mí, no era ya sólo para mi propia intimidad sino que era compartirlo con la mujer que amaba en ese momento. Además el hecho de que fuera ella la encargada de seleccionar todo lo necesario para mi transformación me hacía subir aún más la líbido.
Así que me puso todo lo necesario sobre la cama: lencería, ropa, etc y me vestí junto a ella. Qué momento más inolvidable, hacía años que no hacía aquello y era como empezar de nuevo. Me ayudó a vestirme y a continuación me maquilló y me prestó algún collar y pendientes. Eché a faltar el calzado, pero mi numeración de zapato era mayor que la suya.
Una vez vestido, empezó a tomarme alguna que otra foto, y yo encantadísimo de que me las tomara. Llevaba una sobreexcitación continua en mí, la cual era aparente y saltaba a la vista, y ella así lo notó y me lo comentó. Hay cosas que no engañan a la vista y solo con observar el bulto bajo mi falda lo aclaraba todo. Nada me hubiera gustado más en ese momento que hacer el amor con ella vestido de mujer, algo nuevo para mí y supongo que también para ella..
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