miércoles, 13 de enero de 2010

Influencia negativa

Influye, claro que sí.
A esta conclusión he llegado después de hacer un autoanálisis sobre mi comportamiento en las ocasiones en que no he conseguido satisfacer mi deseo.
¿A qué me refiero? Pues a esa necesidad que me sobreviene sin preaviso alguno de travestirme y no poder satisfacerla. No es tantol el problema el no poderla llevar a cabo en ese preciso instante (que también, pero se sobrelleva mejor), sino el problema o trastorno al que me voy a referir radica en no poder cumplirla tampoco en días posteriores. Sabiendo ya por experiencia que esta necesidad perdura durante unos cuantos días, y que debido a las circunstancias laborales, etc del día a día es difícil “transformarme” en mujer, planeo entonces hacerlo el próximo fin de semana, por ejemplo. Si lo consigo, feliz y content@ y mirando hacia delante. Si no lo consigo.....ahí surge el trastorno; no miro hacia delante del mismo modo, mis cinco sentidos están pendientes de realizar esa transformación y cualquier relación social en la que esté involucrado está influenciada por esa necesidad insatisfecha. Mi pensamiento está atrapado en ella y no deja que mi “yo” social y humano fluya natural.
Resultado: mi ansia crece y mi carácter se modifica, esclavo de ella.
En consecuencia, con ese lastre negativo no actúo como lo haría normalmente.
Influye, claro que sí.

jueves, 31 de diciembre de 2009

II. Otro virtual - real

Todos esos comentarios a favor y de apoyo recibidos en mi blog y en conversaciones fueron lenta pero paulatinamente aumentando mi autoestima. Tanto que me pregunté por qué no mostrarme no sólo a través de las teclas de un pc, sino incluso a través del monitor tal cual me encontraba vestido en ese momento, indistintamente fuera de hombre o de mujer. Tenía una webcam que conectaba sólo en contadas ocasiones con personas con las que me llevaba bien y teníamos afinidad y confianza. Era cuando llegábamos a ese punto en que ya después de haber conversado tantas veces, ya nos despertaba la curiosidad de vernos y conocernos también físicamente. No era ni soy partidario de usar la cam, ya que se pierde a mi modo de ver toda esa aureola de misterio y demás que conlleva el imaginarte y dibujar mentalmente al otro interlocutor. Siempre lo hice vestido masculinamente hasta ese momento. Pero cuando mi confianza y autoestima llegó al punto antes mencionado, opté por dar el siguiente paso y efectivamente mostrarme tal y como iba vestido (o vestida). Cierto es que la primera vez que me mostraba ante personas con las que ya había tratado dilatadamente por mensajería o mostrado como hombre, me costó bastante hacerlo, pero lo hice decidida a la vez que nerviosamente. ¿El resultado?: buenísimo, todo respeto, alabanzas e incluso piropos.
Fue un paso que sinceramente esperaba ansioso que tuviera buen resultado, ya que era una manera de mostrarme casi totalmente como yo quería y sentía, de ser yo como soy sin más.
Ello me animó, a partir de entonces, a mostrarme con confianza tal cual iba, y con quien fuera que pudiese estar intercambiando mensajes. Todas las nuevas amistades que iba haciendo vía internet conocían de mi afición, ya que era como me presentaba en todos los perfiles, y de ello he hecho buenas amistades.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Yo "ella"

Agradezco públicamente a mi pareja el regalo tan maravilloso que me hizo el día de mi aniversario. Un vestido precioso para mi y su gusto. Me muero ya de ganas de estrenarlo junto a ella.
Ya de por sí, vestirme con su ropa me hace sentir inconscientemente más cerca de ella.
Es como introducirme dentro de ella, o mas bien meterse ella dentro de mí, y sentirme “ella”. Sea como sea, es destapar mi parte más sensible para compartirla con ella.
Es, de todas las maneras de comunicación con ella, la que más me complace. Es casi la fusión.
Y si todos estos sentimientos florecen en mí al vestirme de “ella”, imaginaros en este caso en que además se trata de una prenda regalada por ella. Todo magnificado.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Testículos a su aire

Un científico comentó no hace mucho por televisión que los testículos están sueltos y no dentro del cuerpo humano como otros órganos por motivos funcionales. Todo tiene un por qué en la naturaliza y esto no iba a ser una excepción.
Resulta que el esperma o espermatozoides, para poder mantener sus funciones de procreación y demás, deben estar a una temperatura un par de grados o tres inferior a la del resto del cuerpo.
Deduzco, pues, que el hombre debería vestir con ropa interior holgada y sobretodo pantalón no ajustado. Y por qué no, ¿no sería más lógico que pensando en nuestra salud y no sólo en la estética, el género masculino pudiera vestir falda y vestidos? Es este un caso en que los consejos científicos y médicos no se aplican. ¿Motivos?

martes, 20 de octubre de 2009

Normalización

Hubo salida travesti vespertino-nocturna este pasado fin de semana. Estrenaba zapatos nuevos con tacón de chupete, o sea casi planos. Y como suele ocurrirme cuando hago alguna salida estrenando calzado, caminé una hora seguida sobre ellos de buen principio, de forma lenta pero constante. Por supuesto que comenzaba a notar molestias en alguna parte de mis pies, pero el placer de caminar por la calle en pleno centro de la ciudad sobre ellos era superior.
Después cena en un restaurante y posteriormente copa en un bar nocturno tranquilo, ninguno de ellos considerados “de ambiente”. Y resalto esto último porque a pesar de haber caminado por la urbe en hora punta del sábado, y cenado y tomado copa en ambientes normales, ningún transeúnte, comensal ni demás mortal por la calle soltó vocablo despectivo ni mofa algunos hacia mi persona ni acompañantes.
Esto es un ejemplo de que la normalización de nuestra situación, al menos en barcelona ciudad, está bastante avanzada. Quizás sean más nuestros miedos que otra cosa la que nos hace pensar lo contrario, y lo utilizamos como excusa a nuestra cobardía de salir y mostrarnos como nos apetezca.
Hay que pensar, sin embargo, que esta situación ocurre fuera del ámbito cotidiano laboral y familiar. En cualquiera de ellos el resultado no sería el mismo....... a priori.

jueves, 8 de octubre de 2009

Padre travesti y niño

Un ejemplo de lo que sería una normalización casi total de nuestra situación lo viví ayer cuando por la calle me crucé con un travesti, creo que de nacionalidad extranjera, paseando junto a su hijo de 8 o 9 años de edad cogido de su mano.
Ignoro desde cuando conoce el niño el travestismo de su padre; quizás siempre desde que nació lo ha visto vistiendo así. El niño está creciendo con una visión del tema totalmente distinta a la de cualquier otro transeúnte. Algo natural para él, o al menos eso parecía por su forma de actuar. Probablemente habrá tenido que aguantar algún improperio o burla de compañeros de colegio; aunque seguramente no entienda el motivo de ello.
Un ejemplo de familia feliz que sería más habitual de lo que vemos si todos hubiéramos crecido en circunstancias similares.
¡¡¡Y qué le digan ahora que su padre es “raro”!!!