jueves, 25 de junio de 2009

Confusión conceptual

Por lo que observo a partir de ciertos comentarios emitidos por algunas personas en relación al tema del travestismo, hay mucha desinformación sobre el tema y por tanto son erróneos los conceptos que sobre él se tienen. Deduzco de la mayoría de ellos que la principal confusión existente es que se mezcla y se asimila el travestismo a la homosexualidad, y nada más lejos de la realidad.
Una cosa es el gusto por el vestir, por la estética, por sentirse bien, cómodo y más realizado viéndose con apariencia femenina. Es estética principalmente, aunque también hay sentimiento en muchos de los casos ya que al cambiar el look masculino por el femenino (o viceversa) también aparece una “sensibilidad” diferente. Pero esto es otro tema.
No porque nos guste vestir como el sexo contrario nos hemos de identificar con atracción sexual de nuestro mismo género. Son cosas distintas. Tendencia sexual versus apariencia estética.
Sino no hay más que ver la variedad de combinaciones: homosexuales que no se travisten, heterosexuales que sí lo hacen. Las lesbianas tampoco abandonan su estética femenina ni femenidad por su atracción por otras mujeres, así como los gays tampoco lo hacen con la masculina necesariamente. ¿Por qué entonces se ha de dar por supuesto que los travestis han de ser homosexuales y no pueden verse atraídos por el sexo opuesto?Me encanta vestirme de mujer y verme femenina porque me gustan mucho las mujeres, y ello porque las idolatro en su forma de poder vestir y lo que transmiten con ello. Llámese imitación si se quiere. Pero me hace sentir bien. Probablemente si hubiera nacido mujer sería lesbiana, y no por ello debería ir vestida siempre con porte masculino

viernes, 19 de junio de 2009

Piernas a la vista

Me encanta mostrar mis largas piernas llevando una mini puesta y sobre un par de tacones.. Sentarme, cruzarlas y ponerme de lado para mostrarlas en toda su extensión y recrearme la vista observándolas. Ahora que entramos en el verano es el momento adecuado y más fácil para hacerlo, en un plis plas. Sin necesidad de ponerse pantys con el calor que apriete, en un momento me pongo un tanga, la mini y unas chanclas (o tacones) y a lucir. Aunque si quiero lucir como más me gusta, faltaría pintarme las uñas de los pies; pero como requiere mucho tiempo lo dejo para ocasiones especiales

jueves, 18 de junio de 2009

miércoles, 17 de junio de 2009

VI. Mi primera vez ante mi pareja

Llevaba unas semanas fijándome en el vestuario del ropero de mi pareja. Era simple curiosidad, pero supongo que el hecho de que volviera de nuevo a mí la misma después de tantos años significaba algo. Creo que quizás el hecho de llegar a una rutina como modo de vida con ella hizo que se me pasara por la cabeza el echar mano de su ropa para de paso animar un poco la situación tanto a nivel emocional como quizás también sexual.
El hecho es que una noche, aprovechando que estábamos en la semana de carnaval, mientras ella estaba en otra dependencia de la casa ocupada en sus cosas, me dirigí a su armario y me puse una blusa y una falda suyas, con ropa interior incluida. Y así vestido pasé por delante de ella como si nada, como lo más natural del mundo aunque saltaba a la vista que yo estaba temblando y no por el frío precisamente (que también lo hacia). Se me quedó mirando, muda, sin articular palabra, como pensando en lo que acababa de ver o más bien asimilando lo que acababa de ver pasar ante ella. Al ver su reacción le pregunté que qué le pasaba, que por qué estaba mirándome fijamente de esa manera (en el fondo soy muy sarcástico, jeje), a lo que me contestó que qué hacía vestido de aquella manera. Le comenté que me disfracé ya que era carnaval, y creo que eso la hizo gracia. Me dijo que me quedaba muy bien. El caso es que me quedé así vestido un buen rato.
En los siguientes días, y como queriéndome informar bien de la importancia que ella había dado a esto, (en realidad ninguna ya que era simplemente un disfraz en un dia festivo para ello) le fui lanzando insinuaciones: que si me hubiera gustado vestirme mejor pero no tuve tiempo, que si quizás lo haría de nuevo para así poderme hacer una foto, etc. El hecho es que finalmente accedió sin problemas a que me volviera a vestir de mujer con la excusa de poderme hacer una foto; pero esta vez le dije que tenía que ser ella quien escogiera la ropa que quisiera que me pusiera, y después que me maquillase también.
Todo ello me produjo la misma sensación que la del primer día que lo hice cuando era niño: nervios, temblor, excitación, etc.... de hecho era la primera vez que me vestiría así estando alguien más junto a mí, no era ya sólo para mi propia intimidad sino que era compartirlo con la mujer que amaba en ese momento. Además el hecho de que fuera ella la encargada de seleccionar todo lo necesario para mi transformación me hacía subir aún más la líbido.
Así que me puso todo lo necesario sobre la cama: lencería, ropa, etc y me vestí junto a ella. Qué momento más inolvidable, hacía años que no hacía aquello y era como empezar de nuevo. Me ayudó a vestirme y a continuación me maquilló y me prestó algún collar y pendientes. Eché a faltar el calzado, pero mi numeración de zapato era mayor que la suya.
Una vez vestido, empezó a tomarme alguna que otra foto, y yo encantadísimo de que me las tomara. Llevaba una sobreexcitación continua en mí, la cual era aparente y saltaba a la vista, y ella así lo notó y me lo comentó. Hay cosas que no engañan a la vista y solo con observar el bulto bajo mi falda lo aclaraba todo. Nada me hubiera gustado más en ese momento que hacer el amor con ella vestido de mujer, algo nuevo para mí y supongo que también para ella..

viernes, 12 de junio de 2009

Contradicción

Es curioso. Pero en ocasiones, cuando tengo un día ya señalado para vestirme y salir con otras chic@s, tal como se va acercando la hora de hacerlo mi necesidad por transformarme va menguando. Incluso estando ya vestid@ y ya lista para dar una vuelta, me he quedado en lugar donde estaba y regresado a casa.
Tanto anhelo por transformarme, y después me es indiferente. Tened en cuenta que dicho que esta sensación ocurre sólo en ocasiones, no siempre, ¿eh?
Supongo que son tantas las ganas de hacerlo, que cuando se acaba realizando ya pierde parte de eso "prohibido" que tanto atrae. Si se normalizara la situación de que los hombres pudiesen salir vestidos de mujer, deduzco que esa necesidad de hacerlo disminuiria y lo llevaríamos más natural. Sencillamente hoy salgo con falda y medias, y mañana con pantalón y calcetín.

viernes, 22 de mayo de 2009

Travestismo laboral: ¿medio o fin?

Siempre pienso lo afortunados que son ciertos humoristas al poder transformarse en varias personas con la excusa de estar realizando su trabajo. Y más que nada pienso en los que se transforman en mujer para realizar sus números y scketches, como fue el caso en su día de los Martes y 13, y posterioremente de los Cruz y raya. Y sobretodo pienso en Paco León y sus caracterizaciones de personajes femeninos.
Además de realizar su trabajo los maquillan perfectamente y los visten en ocasiones muy sexys, dependiendo del personaje al que interpreten. Claro, estar en manos de maquilladores y estilistas profesionales los convierten casi en mujeres 10, y poderse mostrar así ante el público supongo que debe ser fantástico.
Todo esto lo digo poniéndome yo en su piel, que ya me gustaría a mí. Sin embargo me pregunto si a alguno de estos humoristas les gusta realmente travestirse o simplemente lo hacen por trabajo. En caso de ser lo primero, ¡qué placer hacer lo que te gusta y cómo te gusta!.
Aunque no todo deben ser ventajas para ellos. Veo un posible inconveniente; y es que en su vida cotidiana fuera de sus trabajos, no les sería fácil pasar desapercibidos por la calle si algún día les diera por salir travestidos. Al menos si lo hago yo, como no soy popular, tengo un 99% de posibilidades de que no me reconozcan.
Aún así, sopesando ambas cosas, preferiría trabajar travistiéndome; ese agradable rato nadie me lo quitaría y ni sería cuestionado el por qué lo hago.Sigue, sin embargo, quedándome una pregunta en el aire.
Dada la facilidad con que estos humoristas se travisten, ¿podría ser que dicha afición hubiera sido el motivo para dedicarse al trabajo que se dedican? O sea, una manera camuflada de travestirse ante el público

martes, 19 de mayo de 2009

V. Años de olvido

A partir de entonces todo empezó a cambiar un poco. Quizás porque con 19 años ya comencé a estudiar una carrera universitaria, fui al servicio militar, me introduje en el mercado laboral, etc. Es decir, estaba totalmente ocupado y con otras preocupaciones que reclamaban más mi atención y eran más importantes en mi vida.
Así fue como poco a poco mi afición a travestirme fue decreciendo en cuanto a la frecuencia de practicarla. Sin embargo mi curiosidad y fascinación por los travestís no decreció. Los consideraba como unos artistas, ya que todo arte de transformación lo es.
Pasaron como siete u ocho años, hasta que comencé una relación con la que sería mi pareja durante años, en los que apenas sentí la necesidad de transformarme, aunque recuerdo que cuando en alguna discoteca o bar o simplemente por la calle veía algún travestido, mi atención se volvía hacia él, y me fijaba en como iba vestido y como me gustaría a mí también ir como él. Era el único momento en que ese gusanillo que tenía enterrado asomaba la cabeza por un instante.
A continuación comencé a vivir mi vida en pareja con la mujer que anteriormente mencioné durante ocho años. Y fue en el sèptimo año que desenterré de nuevo ese gusanillo, y cómo no, también por las fiestas de carnaval.