Así pues, se puede decir que no he tenido problemas de integración ni confianza estando entre mujeres, ya sea individualmente o en grupo, ya sean de la tendencia sexual que sean.
A nivel de grupos heterogéneos heterosexuales, aunque no tengo problemas a nivel virtual, a nivel presencial es más complicado, especialmente por las reacciones que puedieran haber del género masculino (en general). Quizás la realidad fuera diferente, pero este paso aún lo tengo que dar y comprobar.
Y con hombres a solas pues han habido cientos de oportunidades de quedar, pero cuando llevo cinco minutos hablando con ellos, en seguida sale a relucir tema sexual de uno u otro modo. Dado que mi intención es solo amistad e integración con la sociedad, pues ello hace que no haya acabado de decidirme a quedar con ninguno.
sábado, 2 de abril de 2016
miércoles, 23 de marzo de 2016
IX. Cambio de enfoque
Pasados estos meses, casi año, de dudas, decidí no pasar más fines de semana enteros en su casa. No me sentía pleno y feliz con esta nueva situación, y por tanto, no podía forzar situaciones no deseadas para mi mente y mi psique. Así que comencé a quedarme cada vez en mi casa, y dado que ella cada vez me requería menos, al final se acabaron convirtiendo en fines de semana enteros.
Ante esta clara perspectiva, decidí por ampliar horizontes. Comencé a apuntarme a webs de travestis, para ver si así conseguía salir del pozo en el que me encontraba. Pero no me acabó de satisfacer del todo. Normalmente también muchas de ellas/ellos estaban con problemas, de uno u otro tipo, siempre relacionado con su travestismo claro está. Y esto unido al hecho de que había mucho de sexo camuflado per medio, y al modo en que el género masculino nos trataba en general, me hizo pensar que éramos como una secta, o al menos así se nos podía ver por cierta parte de la sociedad.
Mi interés no era que me vieran como un elemento formando parte de un segmento concreto de la sociedad, sino como una persona más dentro de la sociedad, integrada en ella. Es por ello que me comencé a inscribir a alguna web y chat de amistad general como persona que se trasviste. El problema surgía a la hora de tener que registrarme como hombre o mujer, dado que estas webs de carácter general sólo dan estas dos opciones. No me quedaba más remedio que acabarme inscribiendo como hombre (alguna vez como mujer) pero con nombre femenino. Creo que es algo que todos estos lugares virtuales de sociedad deberían cambiar, ya que falta un tercer género.
En general, me sentía bien aceptado en esta situacion por la gente con quienes compartia foros o mensajes. Incluso llegué a quedar con un par o tres de mujeres, por separado, en un cara a cara para conocernos y tomar algo. Lástima que nunca volví a repetir con la misma por circunstancias varias, ya que podría haber sido una buena manera de sentirme algo integrada. El hecho de que me trataran como mujer desde un principio, sin connotaciones sexuales por medio, me hizo elevar la autoestima y a sentirme mejor. Sin embargo nunca me presenté en un encuentro de grupo travestido, porque estaba seguro que crearía incomodidades a más de una persona, e indirectamente me incomodaría a mí. Y soy persona discreta y que me gusta pasar desapercibida, y sé que sería el centro de varias miradas y así no estaría a gusto.
Así, que si presencialmente sólo me he interrelacionado con alguna mujer, en grupos heterogéneos no lo he hecho aún y creo que me costará hacerlo, todo y que virtualmente ya estoy totalmente integrado como persona travesti en dichos grupos.
También me inscribí en un grupo de lesbianas, con algunas de las cuales hice cierta amistad virtual en un principio, pero no encontramos fechas de coincidencia con algunas de ellas en particular para vernos. A nivel de grupo sólo quedé una vez con ellas, y me sentí muy bien acogida y aceptada. Eramos unas veinte chicas, de ellas solo yo travesti, y eso me hizo sentir un poco nerviosa al principio por verme algo diferente a ellas; pero poco a poco me fui asentando e integrando, y acabé la noche con ganas de repetir.
Lamentablemente, por cambios de miembros en los grupos y evolución de los mismos y la situación personal de cada integrante, no ha sido posible que haya podido repetir. Algunas se han emparejado, otras desparecido..... pero algún dia espero volver a coger confianza con algunas de ellas y repetir encuentros.
Después de este penúltimo encuentro, el último tuvo lugar con una amiga en una localidad de la costa levantina donde pasamos 24 horas, de las cuales buena parte de ellas yo como mujer saliendo y entrando con naturalidad del hotel en donde teníamos la reserva y pasando una tarde-noche de paseo y cena por dicha localidad. Interactuando y relacionando con la gente de la calle con que íbamos cruzando. Un buen ejemplo de naturalización de mi situación en la sociedad, no habiendo sido necesario quedar con algun grupo de travestis, lesbianas, etc, para salir.
Ante esta clara perspectiva, decidí por ampliar horizontes. Comencé a apuntarme a webs de travestis, para ver si así conseguía salir del pozo en el que me encontraba. Pero no me acabó de satisfacer del todo. Normalmente también muchas de ellas/ellos estaban con problemas, de uno u otro tipo, siempre relacionado con su travestismo claro está. Y esto unido al hecho de que había mucho de sexo camuflado per medio, y al modo en que el género masculino nos trataba en general, me hizo pensar que éramos como una secta, o al menos así se nos podía ver por cierta parte de la sociedad.
Mi interés no era que me vieran como un elemento formando parte de un segmento concreto de la sociedad, sino como una persona más dentro de la sociedad, integrada en ella. Es por ello que me comencé a inscribir a alguna web y chat de amistad general como persona que se trasviste. El problema surgía a la hora de tener que registrarme como hombre o mujer, dado que estas webs de carácter general sólo dan estas dos opciones. No me quedaba más remedio que acabarme inscribiendo como hombre (alguna vez como mujer) pero con nombre femenino. Creo que es algo que todos estos lugares virtuales de sociedad deberían cambiar, ya que falta un tercer género.
En general, me sentía bien aceptado en esta situacion por la gente con quienes compartia foros o mensajes. Incluso llegué a quedar con un par o tres de mujeres, por separado, en un cara a cara para conocernos y tomar algo. Lástima que nunca volví a repetir con la misma por circunstancias varias, ya que podría haber sido una buena manera de sentirme algo integrada. El hecho de que me trataran como mujer desde un principio, sin connotaciones sexuales por medio, me hizo elevar la autoestima y a sentirme mejor. Sin embargo nunca me presenté en un encuentro de grupo travestido, porque estaba seguro que crearía incomodidades a más de una persona, e indirectamente me incomodaría a mí. Y soy persona discreta y que me gusta pasar desapercibida, y sé que sería el centro de varias miradas y así no estaría a gusto.
Así, que si presencialmente sólo me he interrelacionado con alguna mujer, en grupos heterogéneos no lo he hecho aún y creo que me costará hacerlo, todo y que virtualmente ya estoy totalmente integrado como persona travesti en dichos grupos.
También me inscribí en un grupo de lesbianas, con algunas de las cuales hice cierta amistad virtual en un principio, pero no encontramos fechas de coincidencia con algunas de ellas en particular para vernos. A nivel de grupo sólo quedé una vez con ellas, y me sentí muy bien acogida y aceptada. Eramos unas veinte chicas, de ellas solo yo travesti, y eso me hizo sentir un poco nerviosa al principio por verme algo diferente a ellas; pero poco a poco me fui asentando e integrando, y acabé la noche con ganas de repetir.
Lamentablemente, por cambios de miembros en los grupos y evolución de los mismos y la situación personal de cada integrante, no ha sido posible que haya podido repetir. Algunas se han emparejado, otras desparecido..... pero algún dia espero volver a coger confianza con algunas de ellas y repetir encuentros.
Después de este penúltimo encuentro, el último tuvo lugar con una amiga en una localidad de la costa levantina donde pasamos 24 horas, de las cuales buena parte de ellas yo como mujer saliendo y entrando con naturalidad del hotel en donde teníamos la reserva y pasando una tarde-noche de paseo y cena por dicha localidad. Interactuando y relacionando con la gente de la calle con que íbamos cruzando. Un buen ejemplo de naturalización de mi situación en la sociedad, no habiendo sido necesario quedar con algun grupo de travestis, lesbianas, etc, para salir.
sábado, 30 de enero de 2016
Los alumnos transexuales podrán elegir su nombre en la lista de clase y su vestuario
La ley de Transexualidad obligará a los centros a adaptar la documentación a la identidad del menor - Busca erradicar la transfobia y que nadie se esconda
29.01.2016 | 04:15
P. CERDÀ | VALENCIA
La futura ley integral de Transexualidad que ultima la Generalitat prestará una especial atención al ámbito educativo y permitirá que todo aquel menor que sienta una identidad de género distinta a la que figura en su DNI pueda desarrollarla con plena libertad en la indumentaria y apariencia física que lleve a clase y, además, sea así reconocido en toda la documentación administrativa de exposición pública del centro. Desde las listas de clase hasta la información publicada en los tablones de anuncios escolares. Aunque en su DNI figure Esteban y sexo varón, si se siente Estefanía y sus padres están de acuerdo en ello, siempre aparecerá como Estefanía en los trámites administrativos. Será una obligación para los centros educativos.
No sólo en los papeles y la imagen física. El protocolo que verá la luz esta primavera establece también que el centro educativo tiene la obligación de velar por que se garantice el acceso y el uso de las instalaciones del centro de acuerdo con la identidad de género del menor, incluyendo los lavabos y los vestuarios. Es decir: que pueda entrar en el de aquel sexo con el que se sienta identificado. Además, la ley va a exigir que se garantice la intimidad del alumno: si cambia de centro, no se dará a conocer al conjunto de la comunidad educativa la condición transexual del menor.
Estas medidas, adelantadas ayer por la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas, persiguen que ningún alumno «tenga que esconder su identidad de género y que la pueda vivir en libertad, asegurándole que le será reconocida de manera plena en cualquier centro educativo de la Comunitat Valenciana», en palabras del secretario autonómico de Inclusión y de la Agencia Valenciana de la Igualdad, Alberto Ibáñez.
No sólo la libertad. Se busca erradicar la exclusión social y la transfobia contra los menores transexuales. Son tal vez los más indefensos de la letra «T» dentro del movimiento LGTB. La Generalitat invoca la reciente muerte de Alan „el menor transexual de Rubí que se suicidó por el acoso que sufría„ para recalcar la necesidad de una ley como la que se está elaborando. La norma es concebida como «un marco normativo capaz de reconocer una realidad» y convertirse en un instrumento que haga posible «un cambio cultural». La labor educativa es ahí fundamental, subraya el responsable de la Agencia Valenciana de Igualdad.
La norma „la primera autonómica en la materia„ pretende no sólo implicar a los niños y las niñas transexuales y a sus acosadores, sino a «la colectividad de la clase». Por ello fomentará la sensibilización en este terreno. La ley prevé modificar currículums educativos para incluir contenidos, criterios e indicadores de evaluación referentes a la identidad de género, expresión de género, orientación sexual y diversidad sexual, incorporándolos de forma transversal en el aula.
miércoles, 15 de julio de 2015
VIII. Dualidad desequilibrada
Cada vez comenzó a hacerse más difícil cambiarse en su casa. Constantemente entraban y salían amistades, familiares, etc... El tiempo de intimidad, por lo tanto, se reducía notablemente. Por el mismo motivo cada vez las salidas esporádicas se hacían más espaciadamente en el tiempo, y además deprisa y corriendo, con lo cual no eran satisfactorias.
La cuestión es que veía que ella se encontraba bien y cómoda rodeada constantemente de la gente que apreciaba y quería, pero consecuentemente ello nos quitaba tiempo y espacio para nosotros. Así que fui disminuyendo mis transformaciones al mismo tiempo que aumentaba mi ansia por hacerlo. Fui aguantando la situación esperando que las cosas se regularizaran un poco; sino como antes, al menos para disponer de una tarde o dia entero para nosotros solos. Pero no fue así. Pasaron unos meses y la situación no cambiaba, al contrario, se había hecho una constante y casi rutina el hecho de no disponer de nuestro espacio y tiempo. Mi moral fue minando, mi ilusión y entusiasmo iniciales debilitando, y mis esperanzas despareciendo.
Veía a mi pareja cada vez más desinteresada y alejada de mi problema; no digo que fuera algo consciente pero inconscientemente así lo fui sintiendo. Hasta que llegó un momento que no me encontraba a gusto en ningún sitio, fruto de no poderme haber comportado y mostrado durante meses como necesitaba hacerlo.
La complicidad que tenía con ella notaba que se difuminaba; su falta de interés al respecto lo corroboraba. ¡Cómo me hubiera gustado que un dia se hubiera ofrecido a ir de compras conmigo!
Mi comportamiento no comenxzó a verse alterado solo estando con ella en sociedad, sino que comenzó a afectar incluso a mi relacion con la sociedad en general: familiar, laboral, etc.
Fui entonces cuando ya no me quedó más remedio que hacer un replanteamiento de la situación, ya que mi parte femenina estaba encarcelada, oprimida, y sin ella mi parte masculina no sabía subsistir ni funcionar por sí sola. Andaba coja y falta del afecto y comprensión que le aportaba su simbiosis con la femenina, ahora no presente. En definitiva no tenía su complemento.
La cuestión es que veía que ella se encontraba bien y cómoda rodeada constantemente de la gente que apreciaba y quería, pero consecuentemente ello nos quitaba tiempo y espacio para nosotros. Así que fui disminuyendo mis transformaciones al mismo tiempo que aumentaba mi ansia por hacerlo. Fui aguantando la situación esperando que las cosas se regularizaran un poco; sino como antes, al menos para disponer de una tarde o dia entero para nosotros solos. Pero no fue así. Pasaron unos meses y la situación no cambiaba, al contrario, se había hecho una constante y casi rutina el hecho de no disponer de nuestro espacio y tiempo. Mi moral fue minando, mi ilusión y entusiasmo iniciales debilitando, y mis esperanzas despareciendo.
Veía a mi pareja cada vez más desinteresada y alejada de mi problema; no digo que fuera algo consciente pero inconscientemente así lo fui sintiendo. Hasta que llegó un momento que no me encontraba a gusto en ningún sitio, fruto de no poderme haber comportado y mostrado durante meses como necesitaba hacerlo.
La complicidad que tenía con ella notaba que se difuminaba; su falta de interés al respecto lo corroboraba. ¡Cómo me hubiera gustado que un dia se hubiera ofrecido a ir de compras conmigo!
Mi comportamiento no comenxzó a verse alterado solo estando con ella en sociedad, sino que comenzó a afectar incluso a mi relacion con la sociedad en general: familiar, laboral, etc.
Fui entonces cuando ya no me quedó más remedio que hacer un replanteamiento de la situación, ya que mi parte femenina estaba encarcelada, oprimida, y sin ella mi parte masculina no sabía subsistir ni funcionar por sí sola. Andaba coja y falta del afecto y comprensión que le aportaba su simbiosis con la femenina, ahora no presente. En definitiva no tenía su complemento.
jueves, 5 de febrero de 2015
VII. Dualidad equilibrada
Desde entonces, lo que más esperaba era que llegasen los fines de semana, para estar con ella y encontrar un momento en el que poder disfrutar como mujer a su lado.
Pasaba toda la semana en el trabajo con momentos en que sentía una fuerte necesidad de travestirme, sobretodo cuando oía el taconeo de alguna empleada o veía lo bien que lucía alguna de las compañeras. Eso despertaba aún más mis ganas, y lo iba acumulando durante toda la semana. Hasta que llegaba el sábado o domingo y podía aliviarme de la sensación junto a ella. Iba a su armario, me transformaba en mujer, y pasaba unas horas junto a ella tal cual.
Pero no siempre querer era poder. Había fines de semana en que no podía satisfacer mi necesidad, bien porque ella tenía visitas en su domicilio, bien porque teníamos otras cosas que hacer que lo impedían, o bien porque las amistades con las que quedábamos para salir no sabían de mi situación. Entonces yo lo pasaba mal, habiendo de cargar con esa necesidad dentro mí, no pudiendo dejar manifestar mi yo ni mostrarme como me apetecía. Era una mala influencia para mi carácter, ya que no podía actuar con naturalidad en esas circunstancias, y por tanto poder ser yo mismo. Estos fines de semana “desaprovechados” hacían que comenzara la siguiente semana con humor y moral más bajos y ariscos, consecuencia lógica de llevar aún dentro todo aquello que no había podido liberar. Y cuando esto mismo ocurría más de dos semanas consecutivas, la necesidad se transformaba ya en angustia, en ansia, en necesidad de primer orden, y mi comportamiento y actuaciones en sociedad ya no eran los naturales en mi.
Los primeros meses fueron con semanas de ambas maneras; unas con transformación y otras sin poderlo hacer. Ya me conformaba con ello. Afortunado me sentía de poderlo compartir y ser cómplice con mi pareja ni que fueran dos instantes al mes; aunque lógicamente me hubiera gustado más. Incluso hicimos alguna salida corta esporádica a la calle para no haberme de desvestir por solo unos minutos y volver a vestirme después.
En otras ocasiones, sin embargo, cuando disponía de tiempo y espacio, me daba pereza travestirme por todo el ritual y tiempo que conlleva. Es decir, que tampoco pude aprovechar (aquí por decisión propia y no de agentes externos) todo el tiempo posible la posibilidad de cambiarme. Pero a fin de cuentas, llevaba esta dualidad hombre-mujer más o menos controlada y satisfecha.
El momento culminante fue cuando recibí por su parte, un vestido como regalo de mi aniversario. Mi idea fue en la próxima salida estrenarlo con ella; pero cosas de la vida, a partir de aquí la cosa comenzó a cambiar y ponerse más difícil. Tal es así, que hasta el dia de hoy, y ya han pasado dos años desde que escribo esto, aún no lo he podido estrenar.
Pasaba toda la semana en el trabajo con momentos en que sentía una fuerte necesidad de travestirme, sobretodo cuando oía el taconeo de alguna empleada o veía lo bien que lucía alguna de las compañeras. Eso despertaba aún más mis ganas, y lo iba acumulando durante toda la semana. Hasta que llegaba el sábado o domingo y podía aliviarme de la sensación junto a ella. Iba a su armario, me transformaba en mujer, y pasaba unas horas junto a ella tal cual.
Pero no siempre querer era poder. Había fines de semana en que no podía satisfacer mi necesidad, bien porque ella tenía visitas en su domicilio, bien porque teníamos otras cosas que hacer que lo impedían, o bien porque las amistades con las que quedábamos para salir no sabían de mi situación. Entonces yo lo pasaba mal, habiendo de cargar con esa necesidad dentro mí, no pudiendo dejar manifestar mi yo ni mostrarme como me apetecía. Era una mala influencia para mi carácter, ya que no podía actuar con naturalidad en esas circunstancias, y por tanto poder ser yo mismo. Estos fines de semana “desaprovechados” hacían que comenzara la siguiente semana con humor y moral más bajos y ariscos, consecuencia lógica de llevar aún dentro todo aquello que no había podido liberar. Y cuando esto mismo ocurría más de dos semanas consecutivas, la necesidad se transformaba ya en angustia, en ansia, en necesidad de primer orden, y mi comportamiento y actuaciones en sociedad ya no eran los naturales en mi.
Los primeros meses fueron con semanas de ambas maneras; unas con transformación y otras sin poderlo hacer. Ya me conformaba con ello. Afortunado me sentía de poderlo compartir y ser cómplice con mi pareja ni que fueran dos instantes al mes; aunque lógicamente me hubiera gustado más. Incluso hicimos alguna salida corta esporádica a la calle para no haberme de desvestir por solo unos minutos y volver a vestirme después.
En otras ocasiones, sin embargo, cuando disponía de tiempo y espacio, me daba pereza travestirme por todo el ritual y tiempo que conlleva. Es decir, que tampoco pude aprovechar (aquí por decisión propia y no de agentes externos) todo el tiempo posible la posibilidad de cambiarme. Pero a fin de cuentas, llevaba esta dualidad hombre-mujer más o menos controlada y satisfecha.
El momento culminante fue cuando recibí por su parte, un vestido como regalo de mi aniversario. Mi idea fue en la próxima salida estrenarlo con ella; pero cosas de la vida, a partir de aquí la cosa comenzó a cambiar y ponerse más difícil. Tal es así, que hasta el dia de hoy, y ya han pasado dos años desde que escribo esto, aún no lo he podido estrenar.
viernes, 23 de enero de 2015
Padres se horrorizan porque la muñeca que le regalaron a su hija era "travesti"
Una niña de tres años se encontró con una sorpresa excesiva esta semana, cuando un familiar le regaló una muñeca vestida de hada pero que traía genitales masculinos. Horrorizados por el ejemplar, los padres de la pequeña le retiraron el juguete pero compartieron las fotos en las redes sociales.
"Se la regalaron a mi nena hace tres días y es una muñeca de 'Tinker Bell', que es un personaje de dibujos que a mi nena le gusta mucho. Ella tiene otras muñecas de esas, es un hada. Se la dimos y al rato vino y me dijo: '¿Qué tiene acá? Sacáselo', como enojada", relató Carlos, el padre de la pequeña, a minutouno.com.
El hombre y su esposa reaccionaron con la mayor naturalidad posible y minimizaron el hallazgo de la niña, pero por si acaso guardaron el juguete. "Tratamos de restarle importancia al asunto para que no se quede con eso", explicó el padre.
La muñeca fue un regalo bien intencionado y la reacción de la niña fue completamente lineal. "La compraron en Once. Fue un familiar que muchas veces le hizo regalos. Como compró muchos regalos, no tiene la factura porque la tiró, así que lo que tenemos es la caja. Es una copia [de las 'Tinker Bell'], pero la caja viene todo el dbujo idéntico, sólo le falta que diga Disney. Era muy parecida, pero sale tres veces menos", describió Carlos.
Todavía sorprendidos, los padres compartieron las imágenes del hada travesti a través de las redes sociales. "La bronca es porque uno espera en los dibujitos [de la caja] a una mujer y lo que llega a las manos de los chicos... Para ella no fue gran cosa, pero le molestó porque venía con una falla. Vino a reclamarlo", señaló el hombre. "No entiende nada de geniales, tiene 3 años", explicó el padre sobre la sorpresa.
"A nosotros nos sorprendió, pero le dijimos a ella: 'No te preocupes, jugá con los otros chiches'. Decidimos compartirlo poque tiene muchos amigos de la misma edad", explicó Carlos, quien aclaró que esta no es la primera vez que su hija tiene una muñeca de esta marca, que por otra parte es ignota, lo que complica su reclamo en Defensa al Consumidor.
"La caja no tiene número. Llamamos a Defensa [del consumidor], pero dijeron que ellos, al no tener marca o empresa que identifique [el producto], no pueden tomar cartas en el asunto. En el Once está esta línea muñecas", sintetizó el padre, azorado por el episodio.
miércoles, 14 de enero de 2015
Rusia prohibe conducir autos a travestis y transexuales
Moscú. Las nuevas reglas de seguridad para conductores en Rusia prohíben conducir a transexuales, travestis y otras personas con "desórdenes sexuales".
Las nuevas reglas han recibido críticas por parte de activistas de derechos humanos, que las consideran inconstitucionales y parte de la persecución rusa contra la comunidad lesbiana, gay y transgénero.
La determinación del gobierno, fechada el 29 de diciembre, prohíbe manejar a quienes tengan impedimentos físicos como "desórdenes mentales o de conducta", de acuerdo con la definición de la Organización Mundial de la Salud.
La clasificación de la OMS incluye "desórdenes de identidad de género" como el transexualismo y "desórdenes de preferencia sexual" en los que incluye el fetichismo, los pedófilos, los exhibicionistas, los voyeurs y los sadomasoquitas.
La organización defensora de derechos humanos Human Rights First dijo que se trata de una "alarmante violación de los derechos de la comunidad transgénero" y "otro ejemplo de la metódica reducción de derechos humanos básicos de los ciudadanos por parte del régimen ruso".
En Rusia la homosexualidad fue considerada un crimen hasta 1993 y una enfermedad mental hasta 1999.
En el 2013, el parlamento adoptó una ley que castiga con multas y años de cárcel cualquier tipo de "propaganda" homosexual ante menores.
Las nuevas reglas han recibido críticas por parte de activistas de derechos humanos, que las consideran inconstitucionales y parte de la persecución rusa contra la comunidad lesbiana, gay y transgénero.
La determinación del gobierno, fechada el 29 de diciembre, prohíbe manejar a quienes tengan impedimentos físicos como "desórdenes mentales o de conducta", de acuerdo con la definición de la Organización Mundial de la Salud.
La clasificación de la OMS incluye "desórdenes de identidad de género" como el transexualismo y "desórdenes de preferencia sexual" en los que incluye el fetichismo, los pedófilos, los exhibicionistas, los voyeurs y los sadomasoquitas.
La organización defensora de derechos humanos Human Rights First dijo que se trata de una "alarmante violación de los derechos de la comunidad transgénero" y "otro ejemplo de la metódica reducción de derechos humanos básicos de los ciudadanos por parte del régimen ruso".
En Rusia la homosexualidad fue considerada un crimen hasta 1993 y una enfermedad mental hasta 1999.
En el 2013, el parlamento adoptó una ley que castiga con multas y años de cárcel cualquier tipo de "propaganda" homosexual ante menores.
lunes, 12 de enero de 2015
Sao Paulo dará becas a travestis y transexuales
La Alcaldía de Sao Paulo, la mayor ciudad brasileña, ofrecerá a partir de este mes becas equivalentes a un salario mínimo mensual para que travestis y transexuales realicen estudios técnicos dentro del programa nacional Pronatec, informaron hoy fuentes oficiales.
La iniciativa pretende retirar de las calles a travestis y transexuales que se prostituyen por falta de oportunidades de trabajo y combatir la discriminación que sufren en centros de educación, empresas y en sus propias familias.
En su fase inicial, el programa acogerá a partir de la última semana de enero a cien travestis y transexuales que recibirán 788 reales (unos 298.9 dólares) para que se matriculen en cursos técnicos con una duración de dos años y que deberán comprobar su asistencia a clases para continuar recibiendo la beca.
El programa tendrá un costo inicial de dos millones de reales (unos 758 mil 725 dólares) y podrá ser ampliado en número de becas y recursos en el segundo semestre.
"Brasil es el país que más mata travestis en el mundo. Mata cuatro veces más que en México, el segundo más violento" contra ese grupo de personas, señaló a la edición en internet del diario O Globo de Río de Janeiro el secretario de Derechos Humanos del Municipio de Sao Paulo y coordinador del programa, Rogerio Sottili.
Según Sottili, "esas personas nunca fueron tratadas como ciudadanas, siempre fueron empujadas para las calles por las familias, por la escuela y por la sociedad. Queremos tratarlas como personas, independiente de la opción de prostituirse o no".
La idea fue una de las prioridades para 2015 del alcalde Fernando Haddad, cuya madre reside en el barrio Vila Buarque, una zona de prostitución de travestis y transexuales, y vive de cerca la situación crítica de ese grupo humano en la mayor metrópoli del país.
Sin una estadística consolidada, la Alcaldía calcula que unos cuatro mil travestis y transexuales viven en la ciudad de Sao Paulo.
Las primeras personas beneficiadas serán las que carecen de un trabajo fijo y residencia propia, según Alessandro Melchior, coordinador de políticas LGTB de la Alcaldía y autor del programa, iniciativa que contempla también el tratamiento hormonal para unos dos mil travestis y transexuales en la red pública de salud.
La iniciativa pretende retirar de las calles a travestis y transexuales que se prostituyen por falta de oportunidades de trabajo y combatir la discriminación que sufren en centros de educación, empresas y en sus propias familias.
En su fase inicial, el programa acogerá a partir de la última semana de enero a cien travestis y transexuales que recibirán 788 reales (unos 298.9 dólares) para que se matriculen en cursos técnicos con una duración de dos años y que deberán comprobar su asistencia a clases para continuar recibiendo la beca.
El programa tendrá un costo inicial de dos millones de reales (unos 758 mil 725 dólares) y podrá ser ampliado en número de becas y recursos en el segundo semestre.
"Brasil es el país que más mata travestis en el mundo. Mata cuatro veces más que en México, el segundo más violento" contra ese grupo de personas, señaló a la edición en internet del diario O Globo de Río de Janeiro el secretario de Derechos Humanos del Municipio de Sao Paulo y coordinador del programa, Rogerio Sottili.
Según Sottili, "esas personas nunca fueron tratadas como ciudadanas, siempre fueron empujadas para las calles por las familias, por la escuela y por la sociedad. Queremos tratarlas como personas, independiente de la opción de prostituirse o no".
La idea fue una de las prioridades para 2015 del alcalde Fernando Haddad, cuya madre reside en el barrio Vila Buarque, una zona de prostitución de travestis y transexuales, y vive de cerca la situación crítica de ese grupo humano en la mayor metrópoli del país.
Sin una estadística consolidada, la Alcaldía calcula que unos cuatro mil travestis y transexuales viven en la ciudad de Sao Paulo.
Las primeras personas beneficiadas serán las que carecen de un trabajo fijo y residencia propia, según Alessandro Melchior, coordinador de políticas LGTB de la Alcaldía y autor del programa, iniciativa que contempla también el tratamiento hormonal para unos dos mil travestis y transexuales en la red pública de salud.
jueves, 27 de noviembre de 2014
El kirchnerismo impulsa otorgar un subsidio mensual de 8000 pesos a travestis mayores de 40 años
Se trata de una iniciativa de la legisladora porteña Maria Rachid que -de prosperar- beneficiaria a las personas trans que tienen domicilio en la ciudad de Buenos Aires.
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Un singular proyecto legislativo en la provincia de Buenos Aires elevado por una representante del Frente para la Victoria en el distrito porteño promete generar una ardua discusión.
La legisladora porteña del Kirchnerismo María Rachid propone "la creación de un subsidio mensual para personas trans mayores de cuarenta (40) años" cuyo monto rondaría los $8.000. La noticia comenzó a generar un gran revuelo en las redes sociales y la discusión crece minuto a minuto.
El proyecto que en el beneficio "están comprendidas las personas trans con domicilio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires", que cumplan con el rango de edad antes mencionado y "hayan realizado su cambio registral conforme la Ley Nacional Nº 26.743 y su decreto reglamentario".
En la iniciativa se establece que "el monto del subsidio es de mil doscientas (1200) unidades fijas mensuales y el goce del mismo es compatible con otros ingresos que no superen las tres mil quinientas (3500) unidades fijas mensuales".
Como el valor de la unidad fija (se usa para calcular el monto de las sanciones) es actualmente de $6,40, el subsidio que recibirían las personas trans sería exactamente de $7.680. Y en base a lo que indica la reglamentación, estarían habilitados a cobrarlo incluso quienes tengan un ingreso aparte que no supere los $22.400.
Para fundamentar su propuesta, Rachid recuerda que "la población trans padece en nuestra sociedad historias de constante menoscabo de derechos de raigambre constitucional, que lleva a las personas a una verdadera "muerte civil" sin el más básico respeto por sus derechos".
"Entre los derechos constitucionales vulnerados podemos enumerar: a la igualdad y no discriminación; a la dignidad personal; al trabajo; a la seguridad física; a la seguridad social; a la privacidad; a la salud integral; a una adecuada calidad de vida; a la garantía de acceso a la educación; a una adecuada calidad de vida, entre otros", se enumera en el texto de la propuesta.
A modo de refuerzo, la legisladora porteña cita algunos resultados de una investigación denominada "La Transfobia en América Latina y el Caribe" en la que se detalla que en la comunidad trans "los promedios de esperanza de vida según los datos que poseen algunas referentes arrojan un mínimo de 35,5 y un máximo de 41,25 años. Mientras tanto la esperanza de vida en Latinoamérica ronda los 75 años".
En base a ese dato, Rachid señala que "en razón de la cruda realidad y estadísticas expuestas, las personas trans que han alcanzado la edad de cuarenta años pueden ser consideradas verdaderas sobrevivientes".
"Esa edad las ha encontrado -en el mayor de los casos- excluidas de todo ingreso, beneficio social, previsional o jubilatorio, toda vez que las hostiles condiciones sociales y culturales en que se han desarrollado las han empujado a llevar su vida fuera del sistema socioeconómico formal y empleo registrado", se agrega.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Ban Ki-moon y travesti Conchita piden tolerancia
El secretario general de la ONU Ban Ki-moon y la cantante travesti de pop Conchita Wurst hicieron un llamado conjunto a acabar con prejuicios basados en la orientación sexual de las personas.
Wurst y Ban se unieron para hacer un llamado a la tolerancia, en el marco de la conferencia de una ONU.
Ban dijo a periodistas que seguirá su lucha “contra la fobia a los travestis y la homofobia”.
“Tengo una decidida posición a favor de la igualdad”, dijo Ban. “Somos imparables”, agregó citando las palabras de Wurst en la noche en que triunfó en el festival de música Eurovisión.
La barbuda diva australiana dijo que alguna vez soñó “en un futuro donde no tengamos que hablar de orientación sexual o del color de tu piel”.
Wurst cantó “Rise Like a Phoenix”, la canción con la que ganó el concurso de Eurovisión.
Por AP / Viena, Austria / web@laverdad.com
Lunes, 03 Noviembre 2014 11:28
viernes, 30 de mayo de 2014
VI. Al mundo exterior
Pero no todo son las cuatro paredes el escenario donde desarrollar nuestra vida. Yo tenía ciertos contactos con gente como yo que se trasviste. Algunos a escondidas, otros no tanto; es una situación difícil de llevar en ocasiones para quien la sufre. Así que le comenté de ir algún día a un local en el cual otros periódicamente se juntan y travisten para vestir un rato como les gusta y exteriorizar plácidamente aquello que tienen vetado el resto de los días, y verse así liberados de ese ansia acumulada compartiéndolo con gente como ellos o del género femenino que les apoya y comprende. Le encantó la idea y quedamos en hacer acto de presencia en la próxima ocasión que se reunieran y nos fuera posible asistir. Aún no había salido nunca con ella de casa travestido, así que el día que decidimos ir fui como hombre y me cambié dentro del local. Tras estar un par de horas con ell@s, salimos tod@s a cenar (me vestí de nuevo de hombre) y después a tomar una copa. Fue la primera toma de contacto con gente travesti, ajena a nosotros, y con la que ampliar el ámbito de contacto. Una vez constatado el buen ambiente y buena sintonía con el grupo, decidimos volver al próximo encuentro que se organizase.
Y así fue; un mes después regresamos pero con la diferencia de que me travestí antes de salir de casa. No fue necesario, pues, cambiarme en el local, y también salimos a cenar y tomar una copa, pero en esta ocasión travestido. Desde entonces, alguna que otra vez teníamos un encuentro o salida con ell@s.
También habían días en que tenía apetencia por travestirme, pero no había reunión programada . Entonces, si la situación era propicia, me vestía con ropa de su vestuario y salíamos las dos a dar una vuelta. Realmente pocas veces lo hicimos, ya que más bien lo limitamos a hacer dentro de las cuatro paredes de nuestra estancia, y más por decisión mía que suya, ya que en el último momento me acostumbraba a dar pereza salir a la calle. Sin embargo, nada me gustaba más que poder salir junto a ella a pasear; era cómo mejor me sentía.. Aunque poder estar por casa con ella con su ropa puesta era también delicioso y me hacía sentir más cerca suyo.
Y así fue; un mes después regresamos pero con la diferencia de que me travestí antes de salir de casa. No fue necesario, pues, cambiarme en el local, y también salimos a cenar y tomar una copa, pero en esta ocasión travestido. Desde entonces, alguna que otra vez teníamos un encuentro o salida con ell@s.
También habían días en que tenía apetencia por travestirme, pero no había reunión programada . Entonces, si la situación era propicia, me vestía con ropa de su vestuario y salíamos las dos a dar una vuelta. Realmente pocas veces lo hicimos, ya que más bien lo limitamos a hacer dentro de las cuatro paredes de nuestra estancia, y más por decisión mía que suya, ya que en el último momento me acostumbraba a dar pereza salir a la calle. Sin embargo, nada me gustaba más que poder salir junto a ella a pasear; era cómo mejor me sentía.. Aunque poder estar por casa con ella con su ropa puesta era también delicioso y me hacía sentir más cerca suyo.
miércoles, 7 de mayo de 2014
Disfrazan y fotografían a hombres vestidos de princesas
Dice la empresa: “Llegamos a la conclusión de que los hombres quieren sentirse como princesas también”.
TOKIO, JAPÓN (Agencias).- "María Mariee" es una empresa japonesa dedicada a la ropa elegante del sexo femenino. Sin embargo, en un intento por ampliar el mercado, quieren atraer a los hombres a su lista de clientes. Para lograrlo, tienen una propuesta algo inusual.
Por una suma de 600 dólares, la compañía disfraza a señores de mujeres utilizando ropa formal, como por ejemplo un vestido de novia. A su vez, ofrecen una sesión de fotos para que los clientes se queden con el recuerdo, o para que sus compañeros de trabajo se burlen de ellos con la evidencia en la mano.
Querido cliente japonés, ¡puede vestirse de mujer cuando quiera sin gastar semejante cantidad de dinero! "Queremos ofrecer oportunidades para que las personas disfruten mostrando su verdadero yo, ya sean hombres o mujeres", explicó en contraposición el gerente de la compañía, Hitomi Iseki.
TOKIO, JAPÓN (Agencias).- "María Mariee" es una empresa japonesa dedicada a la ropa elegante del sexo femenino. Sin embargo, en un intento por ampliar el mercado, quieren atraer a los hombres a su lista de clientes. Para lograrlo, tienen una propuesta algo inusual.
Por una suma de 600 dólares, la compañía disfraza a señores de mujeres utilizando ropa formal, como por ejemplo un vestido de novia. A su vez, ofrecen una sesión de fotos para que los clientes se queden con el recuerdo, o para que sus compañeros de trabajo se burlen de ellos con la evidencia en la mano.
Querido cliente japonés, ¡puede vestirse de mujer cuando quiera sin gastar semejante cantidad de dinero! "Queremos ofrecer oportunidades para que las personas disfruten mostrando su verdadero yo, ya sean hombres o mujeres", explicó en contraposición el gerente de la compañía, Hitomi Iseki.
sábado, 26 de abril de 2014
Hombres vestidos de mujer: ¿un ardid para ganarse al público?
Tanto en el cine como en las tablas, la costumbre de travestir actores casi siempre garantiza el éxito. Ya sea porque el autor concibe un personaje femenino para que sea interpretado por hombres, o porque en un determinado montaje el director le asigna la sexualidad que considera más efectiva para la puesta.
En su afán por divertir muchos espacios de la televisión suelen disfrazar de mujer a sus talentos. Y basta con que el público se alborote, porque, como afirma Carlucho, “los hombres vestidos de mujer despiertan cierto morbo, y mientras los ratings respondan”, el actor no suelta la peluca.
“No niego que se abusa del recurso. Pero lo que mucha gente ignora es que hay actrices que rechazan cierto tipo de papeles y uno tiene que asumirlos”, confesó el comediante, famoso por sus caracterizaciones de La Pionera, la niña cubana que creció entre consignas, Cacha la Republicana y Zoila, la cantante frustrada, en El Happy Hour (América Tevé).
Raúl González, actor y presentador de la cadena Telemundo, que personificó a la mucama Doña Meche durante su etapa en Univisión, reparó en un detalle curioso: “Un actor vestido de mujer puede provocar rechazo al principio, pero luego el público termina amando al personaje”.
González lo experimentó mientras su álter ego hacía de las suyas en Despierta América.
“Para no hacer el ridículo siempre tuve presente cuál era el propósito del personaje y así lo fui perfilando a lo largo de los años”, evocó el presentador, tras aclarar que su caracterización no respondía a la del clásico hombre disfrazado de mujer que hace reír.
Según el actor, la credibilidad de Doña Meche llegó al extremo de que cuando el director Manuel Mendoza “le asignó” el papel de Lady Arcanos en la comedia El espíritu burlón, la platea aceptó el juego sin reparos.
“Los televidentes sabían que Doña Meche estaba interesada en la farándula. De ahí que viera como algo ‘natural’ que a esta señora la aceptaran en un casting para una obra de teatro”, recordó González.
A lo largo de su carrera Danilo Domínguez se ha convertido en el Don Hilarión de La verbena de la Paloma y el Aníbal de Luisa Fernanda, entre otros papeles zarzueleros. Pero desde que creó Mariloly, hace más de 30 años, el público lo llama por el nombre “de esa mujer tan alegre y extravagante que dice las cosas por su nombre”.
El actor no duda de que el personaje tiene “algo” que atrae a la gente, pese a que un sector mínimo del público masculino se resiste a participar en sus shows.
“Al final los hombres terminan bailando conmigo”, dice Domínguez, cuya fórmula para el éxito radica en no sobrepasar ciertos límites que ofendan a las mujeres.
“Si por una parte hay actores que ni se rasuran el torso cuando se visten de mujer, hay otros que tratan de competir con ellas en elegancia. Por fortuna, Mariloly no es glamorosa. A las mujeres hay que ganárselas”, dijo el actor.
En el teatro, a veces el recurso responde a una necesidad legítima de la puesta en escena y otras resulta un ardid para llenar la sala.
En la escena de Miami se representan actualmente tres obras con actores travestidos – Las pericas, Un muerto para tres viudas y Lienzo de una mujer que espera–, sin contar los habituales espectáculos de transformistas que gozan del favor del público.
Juan Roca, director de Havanafama, recordó que mientras montaba Se van las Capote, ante la urgencia de sustituir a la actriz que interpretaba La Madre, le asignó el papel a Jorge Ovies, no sin antes probar el efecto que causaba el cambio ante un grupo de niños que invitó a un ensayo sin vestuario.
“Ovies logró un trabajo tan conmovedor que nadie reparó en que estaba ante un actor”, dijo Roca, que en más de una ocasión se ha inspirado en el Kabuki –la legendaria compañía japonesa en la que los hombres asumen roles femeninos– tal como lo hizo en Bernarda –basada en La casa de Bernarda Alba–, Míster Juramento y Las pericas, ahora en la cartelera de Havanafama.
Durante el montaje de ésta, el director le insistió a los actores en que observaran cómo las mujeres beben una taza de café “para no hacerlo como un amanerado”.
Ovies, que ha hecho de madre, abuela, tía, solterona y suegra –como en la temporada de Un muerto para tres viudas, que concluye el domingo en El Yunque–, señaló que algunos actores piensan que basta “calzarse unos tacones para provocar la risa”.
Y Liliam Vega, de El Ingenio Teatro, sostiene que nada es comparable con la sensación de libertad que siente un actor cuando explora en la psicología de un personaje del sexo opuesto, poniendo de ejemplo la labor de Gerardo Riverón en el papel de la Celestina, en la obra homónima, y en La Vieja de Yerma; la de Jacqueline Briceño en el Sancho Panza de El vuelo del Quijote y el trabajo de Rocío Carmona en “los dos hombres” de Un tranvía llamado Deseo.
“El público se fascina con estas transformaciones porque no es lo común”, expresó la directora, quien también vistió de mujer a Jorge Luis Alvarez en El último viaje y pronto lo hará con Gabriel Porras en Cuentos del Decamerón.
Vega recordó que en el teatro de Shakespeare abunda el travestismo y que cuando le asignó a Karina Cortéz el papel principal de El cangrejito volador, nadie de El Ingenio… se preguntó cuál era el sexo del crustáceo.
El escritor José Abreu Felippe coincidió con ellos en que interpretar a una mujer es un reto tremendo para cualquier actor. Pero cuando este no tienen muy claro su personaje, termina creando un gay estereotipado.
Abreu Felippe no indicó que los personajes de La Madre y La Asesina, de su drama Alguien quiere decir una oración, fueran asignados a actores. Sin embargo, el director Rolando Moreno se los confió a Tomás Doval y Gerardo Riverón con excelentes resultados.
Curiosamente, los personajes masculinos interpretados por mujeres no abundan en la escena ni en la televisión local. ¿Será por prejucios de las actrices o machismo de los directores? •
Arturo Arias-Polo el Nuevo Herald
En su afán por divertir muchos espacios de la televisión suelen disfrazar de mujer a sus talentos. Y basta con que el público se alborote, porque, como afirma Carlucho, “los hombres vestidos de mujer despiertan cierto morbo, y mientras los ratings respondan”, el actor no suelta la peluca.
“No niego que se abusa del recurso. Pero lo que mucha gente ignora es que hay actrices que rechazan cierto tipo de papeles y uno tiene que asumirlos”, confesó el comediante, famoso por sus caracterizaciones de La Pionera, la niña cubana que creció entre consignas, Cacha la Republicana y Zoila, la cantante frustrada, en El Happy Hour (América Tevé).
Raúl González, actor y presentador de la cadena Telemundo, que personificó a la mucama Doña Meche durante su etapa en Univisión, reparó en un detalle curioso: “Un actor vestido de mujer puede provocar rechazo al principio, pero luego el público termina amando al personaje”.
González lo experimentó mientras su álter ego hacía de las suyas en Despierta América.
“Para no hacer el ridículo siempre tuve presente cuál era el propósito del personaje y así lo fui perfilando a lo largo de los años”, evocó el presentador, tras aclarar que su caracterización no respondía a la del clásico hombre disfrazado de mujer que hace reír.
Según el actor, la credibilidad de Doña Meche llegó al extremo de que cuando el director Manuel Mendoza “le asignó” el papel de Lady Arcanos en la comedia El espíritu burlón, la platea aceptó el juego sin reparos.
“Los televidentes sabían que Doña Meche estaba interesada en la farándula. De ahí que viera como algo ‘natural’ que a esta señora la aceptaran en un casting para una obra de teatro”, recordó González.
A lo largo de su carrera Danilo Domínguez se ha convertido en el Don Hilarión de La verbena de la Paloma y el Aníbal de Luisa Fernanda, entre otros papeles zarzueleros. Pero desde que creó Mariloly, hace más de 30 años, el público lo llama por el nombre “de esa mujer tan alegre y extravagante que dice las cosas por su nombre”.
El actor no duda de que el personaje tiene “algo” que atrae a la gente, pese a que un sector mínimo del público masculino se resiste a participar en sus shows.
“Al final los hombres terminan bailando conmigo”, dice Domínguez, cuya fórmula para el éxito radica en no sobrepasar ciertos límites que ofendan a las mujeres.
“Si por una parte hay actores que ni se rasuran el torso cuando se visten de mujer, hay otros que tratan de competir con ellas en elegancia. Por fortuna, Mariloly no es glamorosa. A las mujeres hay que ganárselas”, dijo el actor.
En el teatro, a veces el recurso responde a una necesidad legítima de la puesta en escena y otras resulta un ardid para llenar la sala.
En la escena de Miami se representan actualmente tres obras con actores travestidos – Las pericas, Un muerto para tres viudas y Lienzo de una mujer que espera–, sin contar los habituales espectáculos de transformistas que gozan del favor del público.
Juan Roca, director de Havanafama, recordó que mientras montaba Se van las Capote, ante la urgencia de sustituir a la actriz que interpretaba La Madre, le asignó el papel a Jorge Ovies, no sin antes probar el efecto que causaba el cambio ante un grupo de niños que invitó a un ensayo sin vestuario.
“Ovies logró un trabajo tan conmovedor que nadie reparó en que estaba ante un actor”, dijo Roca, que en más de una ocasión se ha inspirado en el Kabuki –la legendaria compañía japonesa en la que los hombres asumen roles femeninos– tal como lo hizo en Bernarda –basada en La casa de Bernarda Alba–, Míster Juramento y Las pericas, ahora en la cartelera de Havanafama.
Durante el montaje de ésta, el director le insistió a los actores en que observaran cómo las mujeres beben una taza de café “para no hacerlo como un amanerado”.
Ovies, que ha hecho de madre, abuela, tía, solterona y suegra –como en la temporada de Un muerto para tres viudas, que concluye el domingo en El Yunque–, señaló que algunos actores piensan que basta “calzarse unos tacones para provocar la risa”.
Y Liliam Vega, de El Ingenio Teatro, sostiene que nada es comparable con la sensación de libertad que siente un actor cuando explora en la psicología de un personaje del sexo opuesto, poniendo de ejemplo la labor de Gerardo Riverón en el papel de la Celestina, en la obra homónima, y en La Vieja de Yerma; la de Jacqueline Briceño en el Sancho Panza de El vuelo del Quijote y el trabajo de Rocío Carmona en “los dos hombres” de Un tranvía llamado Deseo.
“El público se fascina con estas transformaciones porque no es lo común”, expresó la directora, quien también vistió de mujer a Jorge Luis Alvarez en El último viaje y pronto lo hará con Gabriel Porras en Cuentos del Decamerón.
Vega recordó que en el teatro de Shakespeare abunda el travestismo y que cuando le asignó a Karina Cortéz el papel principal de El cangrejito volador, nadie de El Ingenio… se preguntó cuál era el sexo del crustáceo.
El escritor José Abreu Felippe coincidió con ellos en que interpretar a una mujer es un reto tremendo para cualquier actor. Pero cuando este no tienen muy claro su personaje, termina creando un gay estereotipado.
Abreu Felippe no indicó que los personajes de La Madre y La Asesina, de su drama Alguien quiere decir una oración, fueran asignados a actores. Sin embargo, el director Rolando Moreno se los confió a Tomás Doval y Gerardo Riverón con excelentes resultados.
Curiosamente, los personajes masculinos interpretados por mujeres no abundan en la escena ni en la televisión local. ¿Será por prejucios de las actrices o machismo de los directores? •
Arturo Arias-Polo el Nuevo Herald
viernes, 25 de abril de 2014
Zona Franca: Hombres vestidos de mujer, ¿un ardid para ganarse al público?
Tanto en el cine como en las tablas, la costumbre de travestir actores casi siempre garantiza el éxito. Ya sea porque el autor concibe un personaje femenino para que sea interpretado por hombres, o porque en un determinado montaje el director le asigna la sexualidad que considera más efectiva para la puesta.
En su afán por divertir muchos espacios de la televisión suelen disfrazar de mujer a sus talentos. Y basta con que el público se alborote, porque, como afirma Carlucho, “los hombres vestidos de mujer despiertan cierto morbo, y mientras los ratings respondan”, el actor no suelta la peluca.
“No niego que se abusa del recurso. Pero lo que mucha gente ignora es que hay actrices que rechazan cierto tipo de papeles y uno tiene que asumirlos”, confesó el comediante, famoso por sus caracterizaciones de La Pionera, la niña cubana que creció entre consignas, Cacha la Republicana y Zoila, la cantante frustrada, en El Happy Hour (América Tevé).
Raúl González, actor y presentador de la cadena Telemundo, que personificó a la mucama Doña Meche durante su etapa en Univisión, reparó en un detalle curioso: “Un actor vestido de mujer puede provocar rechazo al principio, pero luego el público termina amando al personaje”.
González lo experimentó mientras su álter ego hacía de las suyas en Despierta América.
“Para no hacer el ridículo siempre tuve presente cuál era el propósito del personaje y así lo fui perfilando a lo largo de los años”, evocó el presentador, tras aclarar que su caracterización no respondía a la del clásico hombre disfrazado de mujer que hace reír.
Según el actor, la credibilidad de Doña Meche llegó al extremo de que cuando el director Manuel Mendoza “le asignó” el papel de Lady Arcanos en la comedia El espíritu burlón, la platea aceptó el juego sin reparos.
“Los televidentes sabían que Doña Meche estaba interesada en la farándula. De ahí que viera como algo ‘natural’ que a esta señora la aceptaran en un casting para una obra de teatro”, recordó González.
A lo largo de su carrera Danilo Domínguez se ha convertido en el Don Hilarión de La verbena de la Paloma y el Aníbal de Luisa Fernanda, entre otros papeles zarzueleros. Pero desde que creó Mariloly, hace más de 30 años, el público lo llama por el nombre “de esa mujer tan alegre y extravagante que dice las cosas por su nombre”.
El actor no duda de que el personaje tiene “algo” que atrae a la gente, pese a que un sector mínimo del público masculino se resiste a participar en sus shows.
“Al final los hombres terminan bailando conmigo”, dice Domínguez, cuya fórmula para el éxito radica en no sobrepasar ciertos límites que ofendan a las mujeres.
“Si por una parte hay actores que ni se rasuran el torso cuando se visten de mujer, hay otros que tratan de competir con ellas en elegancia. Por fortuna, Mariloly no es glamorosa. A las mujeres hay que ganárselas”, dijo el actor.
En el teatro, a veces el recurso responde a una necesidad legítima de la puesta en escena y otras resulta un ardid para llenar la sala.
En la escena de Miami se representan actualmente tres obras con actores travestidos – Las pericas, Un muerto para tres viudas y Lienzo de una mujer que espera–, sin contar los habituales espectáculos de transformistas que gozan del favor del público.
Juan Roca, director de Havanafama, recordó que mientras montaba Se van las Capote, ante la urgencia de sustituir a la actriz que interpretaba La Madre, le asignó el papel a Jorge Ovies, no sin antes probar el efecto que causaba el cambio ante un grupo de niños que invitó a un ensayo sin vestuario.
“Ovies logró un trabajo tan conmovedor que nadie reparó en que estaba ante un actor”, dijo Roca, que en más de una ocasión se ha inspirado en el Kabuki –la legendaria compañía japonesa en la que los hombres asumen roles femeninos– tal como lo hizo en Bernarda –basada en La casa de Bernarda Alba–, Míster Juramento y Las pericas, ahora en la cartelera de Havanafama.
Durante el montaje de ésta, el director le insistió a los actores en que observaran cómo las mujeres beben una taza de café “para no hacerlo como un amanerado”.
Ovies, que ha hecho de madre, abuela, tía, solterona y suegra –como en la temporada de Un muerto para tres viudas, que concluye el domingo en El Yunque–, señaló que algunos actores piensan que basta “calzarse unos tacones para provocar la risa”.
Y Liliam Vega, de El Ingenio Teatro, sostiene que nada es comparable con la sensación de libertad que siente un actor cuando explora en la psicología de un personaje del sexo opuesto, poniendo de ejemplo la labor de Gerardo Riverón en el papel de la Celestina, en la obra homónima, y en La Vieja de Yerma; la de Jacqueline Briceño en el Sancho Panza de El vuelo del Quijote y el trabajo de Rocío Carmona en “los dos hombres” de Un tranvía llamado Deseo.
“El público se fascina con estas transformaciones porque no es lo común”, expresó la directora, quien también vistió de mujer a Jorge Luis Alvarez en El último viaje y pronto lo hará con Gabriel Porras en Cuentos del Decamerón.
Vega recordó que en el teatro de Shakespeare abunda el travestismo y que cuando le asignó a Karina Cortéz el papel principal de El cangrejito volador, nadie de El Ingenio… se preguntó cuál era el sexo del crustáceo.
El escritor José Abreu Felippe coincidió con ellos en que interpretar a una mujer es un reto tremendo para cualquier actor. Pero cuando este no tienen muy claro su personaje, termina creando un gay estereotipado.
Abreu Felippe no indicó que los personajes de La Madre y La Asesina, de su drama Alguien quiere decir una oración, fueran asignados a actores. Sin embargo, el director Rolando Moreno se los confió a Tomás Doval y Gerardo Riverón con excelentes resultados.
Curiosamente, los personajes masculinos interpretados por mujeres no abundan en la escena ni en la televisión local. ¿Será por prejucios de las actrices o machismo de los directores? •
Arturo Arias-Polo el Nuevo Herald
viernes, 28 de marzo de 2014
Condena a portero de discoteca en Barcelona
Un juzgado de Barcelona ha condenado a un portero de discoteca a un año de inhabilitación para ejercer esta profesión y a una indemnización por daños morales al denegar la entrada de forma discriminatoria a dos mujeres transexuales lo que, según la Fiscalía de Barcelona, es la primera sentencia conocida en España en la que se aplica el artículo 512 del Código Penal para este tipo de hechos.
Este artículo del Código Penal se refiere a los profesionales que deniegan a una persona una prestación a la que tenga derecho "por razón de su ideología, religión o creencias, su pertenencia a una etnia, raza o nación, su sexo, orientación sexual, situación familiar, enfermedad o minusvalía", para los que establece penas de uno a cuatro años de inhabilitación.
Este caso sucedió sobre las dos de la madrugada del 30 de octubre de 2011, cuando un portero de la discoteca Get Back de la calle Aribau de Barcelona no dejó entrar a las mujeres argumentando que "su jefe no quería mezclar los ambientes", en alusión a su condición de transexuales.
Esa fue la segunda de las excusas ya que, en un principio, les dijo que no podían entrar porque el aforo estaba lleno, aunque seguían entrando más personas al local, según los hechos que la sentencia considera probados, y que también confirma que los denunciantes sufrieron una crisis "de ansiedad, angustia e impotencia".
El acusado, responsable de la puerta, declaró en el juicio ante la magistrada del Juzgado de lo Penal 6 de Barcelona, Graziella Moreno, que "es padre de una chica transexual y no tiene prejuicios", que trabaja en la discoteca desde 1983, y que no se les dejó entrar por problemas de aforo.
ABSUELTO OTRO ACUSADO
La juez le ha condenado a la inhabilitación de un año para ejercer este cargo y a indemnizar a cada una de los dos transexuales con 300 euros por daños morales, de lo que es responsable civil subsidiaria la discoteca.
Por otra parte, ha absuelto a otro acusado en la causa, controlador de acceso de la discoteca, que estaba en la misma puerta, al considerar que "no intervino en los hechos"; la sentencia aún no es firme y aún se puede interponer recurso de apelación.
Este artículo del Código Penal se refiere a los profesionales que deniegan a una persona una prestación a la que tenga derecho "por razón de su ideología, religión o creencias, su pertenencia a una etnia, raza o nación, su sexo, orientación sexual, situación familiar, enfermedad o minusvalía", para los que establece penas de uno a cuatro años de inhabilitación.
Este caso sucedió sobre las dos de la madrugada del 30 de octubre de 2011, cuando un portero de la discoteca Get Back de la calle Aribau de Barcelona no dejó entrar a las mujeres argumentando que "su jefe no quería mezclar los ambientes", en alusión a su condición de transexuales.
Esa fue la segunda de las excusas ya que, en un principio, les dijo que no podían entrar porque el aforo estaba lleno, aunque seguían entrando más personas al local, según los hechos que la sentencia considera probados, y que también confirma que los denunciantes sufrieron una crisis "de ansiedad, angustia e impotencia".
El acusado, responsable de la puerta, declaró en el juicio ante la magistrada del Juzgado de lo Penal 6 de Barcelona, Graziella Moreno, que "es padre de una chica transexual y no tiene prejuicios", que trabaja en la discoteca desde 1983, y que no se les dejó entrar por problemas de aforo.
ABSUELTO OTRO ACUSADO
La juez le ha condenado a la inhabilitación de un año para ejercer este cargo y a indemnizar a cada una de los dos transexuales con 300 euros por daños morales, de lo que es responsable civil subsidiaria la discoteca.
Por otra parte, ha absuelto a otro acusado en la causa, controlador de acceso de la discoteca, que estaba en la misma puerta, al considerar que "no intervino en los hechos"; la sentencia aún no es firme y aún se puede interponer recurso de apelación.
martes, 4 de marzo de 2014
Carnaval aprovechable
Es una buena excusa aprovechar la fiesta de canarval para vestirse de mujer sin llamar la atención; al menos así puede ser para muchas de esas personas amantes de la ropa femenina y que no pueden manifestarlo o expresarlo durante el resto el año.
En mi caso, sin embargo, es todo lo contrario; el hecho de poder vestir a mi gusto al menos durante algun dia de la semana ni que sea en el interior de mi casa, junto al hecho de que no considero que vestirme de mujer sea un disfraz para mi, sino algo más, hace que precisamente en las fiestas de carnaval no me “trasvista”; en todo caso me “vestiría para salir a la calle”.
No obstante, sí que es un dia apropiado para no sentirse ofendido por las burlas o comentarios graciosos de otros por el hecho de vernos vestidos de mujer. Esos mismos comentarios en otro día cualquiera del año resultarían ofensivos para muchos de los “travestidos”; sin embargo en carnaval son parte de la mofa carnavalesca, y por ello totalmente superable.
En mi caso, sin embargo, es todo lo contrario; el hecho de poder vestir a mi gusto al menos durante algun dia de la semana ni que sea en el interior de mi casa, junto al hecho de que no considero que vestirme de mujer sea un disfraz para mi, sino algo más, hace que precisamente en las fiestas de carnaval no me “trasvista”; en todo caso me “vestiría para salir a la calle”.
No obstante, sí que es un dia apropiado para no sentirse ofendido por las burlas o comentarios graciosos de otros por el hecho de vernos vestidos de mujer. Esos mismos comentarios en otro día cualquiera del año resultarían ofensivos para muchos de los “travestidos”; sin embargo en carnaval son parte de la mofa carnavalesca, y por ello totalmente superable.
martes, 18 de febrero de 2014
Travesti en cárcel de mujeres
17 febrero 2014 - Juan Francisco Tapia titular de Juzgado de Garantías 4 de Mar Del Plata fue noticia hace escasas fechas al ordenar alojar a una travestí en un penal de mujeres.
En conversación con Radio Brisas , el magistrado indicó que “es la primera vez que el juzgado tiene privado de libertad a una persona del colectivo Trans (travesti, transexuales, transgénero). Son muy pocas las personas de este colectivo que cumplen condena en los centros penales de Batán”.
El Juez Tapia argumentó que la detención de esta persona en una cárcel para hombres viola “las diversas normas de la Ley de Identidad de Género” en indicó que “puede haber situaciones diversas en las que deseen estar en la unidad penal de hombres. En el caso particular es que Saya Barrionuevo, detenida por robo y lesiones, sufrió abusos en la unidad penal 44 de hombres, además de vejaciones y humillaciones. Por lo que se procedió al traslado a la unidad 50 de mujeres”.
El magistrado realizó un pedido para que se habilite en Mar del plata algún lugar para que cumplan las penas las personas trans. “Entretanto hay que escuchar la opinión de estas personas y disponer su traslado si así lo desean”.
En el penal de mujeres no ha habido ningún incidente con la nueva reclusa. “En breve realizaremos una visita para evaluar su integración en el modulo penal”, concluyo el juez.
En conversación con Radio Brisas , el magistrado indicó que “es la primera vez que el juzgado tiene privado de libertad a una persona del colectivo Trans (travesti, transexuales, transgénero). Son muy pocas las personas de este colectivo que cumplen condena en los centros penales de Batán”.
El Juez Tapia argumentó que la detención de esta persona en una cárcel para hombres viola “las diversas normas de la Ley de Identidad de Género” en indicó que “puede haber situaciones diversas en las que deseen estar en la unidad penal de hombres. En el caso particular es que Saya Barrionuevo, detenida por robo y lesiones, sufrió abusos en la unidad penal 44 de hombres, además de vejaciones y humillaciones. Por lo que se procedió al traslado a la unidad 50 de mujeres”.
El magistrado realizó un pedido para que se habilite en Mar del plata algún lugar para que cumplan las penas las personas trans. “Entretanto hay que escuchar la opinión de estas personas y disponer su traslado si así lo desean”.
En el penal de mujeres no ha habido ningún incidente con la nueva reclusa. “En breve realizaremos una visita para evaluar su integración en el modulo penal”, concluyo el juez.
viernes, 7 de febrero de 2014
Burletas a travestis
Es habitual que cuando apareces vestido de mujer en algun lugar público o simplemente por la calle, te topes con alguien o algunas personas que les da por reirse o medio burlarse; por suerte, ocurre cada vez menos.
Lo único que se me ocurre pensar cuando esto pasa es que lo hacen o bien porque en el fondo a ellos tambien les gustaría hacerlo pero no se atreven y de esta manera la burleta actúa como ocultadora de sus verdaderos sentimientos; o bien porque simplemente no entienden de los sentimientos de quien se trasviste.
Aunque en el segundo caso lo puedo comprender, que no respetar, en el primer caso creo que están tirando piedras sobre su propio tejado y por tanto no lo comparto.
Lo único que se me ocurre pensar cuando esto pasa es que lo hacen o bien porque en el fondo a ellos tambien les gustaría hacerlo pero no se atreven y de esta manera la burleta actúa como ocultadora de sus verdaderos sentimientos; o bien porque simplemente no entienden de los sentimientos de quien se trasviste.
Aunque en el segundo caso lo puedo comprender, que no respetar, en el primer caso creo que están tirando piedras sobre su propio tejado y por tanto no lo comparto.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
V. Distinto a su lado
Llegó el día en que ella me tenía que ver tal como me gustaba a mi verme también, y en el fondo como quería que ella me viera. Compartirlo en toda su magnitud con ella me dio una sensación de calma, paz y relajación interna. Me sentía aligerado de cargas y bien conmigo mismo; y sentirme bien conmigo mismo implicaría sentirme mejor con ella. Estaba expectante por ver cómo sería la situación, cómo se desarrollaría, y si tendría continuación. El resultado fue totalmente satisfactorio. Me sentí muy cómodo, muy natural; como un pieza que encajaba perfectamente en ese escenario. La compenetración y complicidad fue total en todos los aspectos, de principio a fin. Describir las sensaciones a su lado como mujer fue algo estupendo, con unos matices diferentes a estarlo como hombre. Aunque cueste de entender por muchos, había una sensibilidad especial que emanaba en mi en esa situación, distinta a como hombre. Fue como una simbiosis, un mimetismo: travestirme y sensibilidad. No sé si la primera lleva a la segunda o viceversa, pero fue una experiencia agradable.
Desde entonces, si las circunstancias lo permitían (momento y ganas) , la opción de travestirme estaba al alcance de mi mano, y dado a que utilizamos tallas similares en el vestuario podía compartir prácticamente toda su ropa. Vestirme con sus prendas me producía una excitación extra; era como fundirme con ella, como ser los dos una misma persona; me sentía dentro de ella y a ella dentro de mí. Es la máxima expresión del compartir y la complicidad entre ambos.
Me gustaba ser hombre y mujer para ella; como hombre protector y como mujer que recibe sus caricias. Me sentía afortunado de poder disfrutar de todo mi yo expresivo y sensitivo con ella, y de explotarlo. Mi parte sensible y la más ruda. No como hombre o mujer, sino todo fusionado, como persona sin más, como sentimiento, sin estereotipos por cuestión de sexo.
Desde entonces, si las circunstancias lo permitían (momento y ganas) , la opción de travestirme estaba al alcance de mi mano, y dado a que utilizamos tallas similares en el vestuario podía compartir prácticamente toda su ropa. Vestirme con sus prendas me producía una excitación extra; era como fundirme con ella, como ser los dos una misma persona; me sentía dentro de ella y a ella dentro de mí. Es la máxima expresión del compartir y la complicidad entre ambos.
Me gustaba ser hombre y mujer para ella; como hombre protector y como mujer que recibe sus caricias. Me sentía afortunado de poder disfrutar de todo mi yo expresivo y sensitivo con ella, y de explotarlo. Mi parte sensible y la más ruda. No como hombre o mujer, sino todo fusionado, como persona sin más, como sentimiento, sin estereotipos por cuestión de sexo.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
IV. Realidad en pareja
Fue la anterior mi última salida a solas. Mi principal deseo una vez rompí mi relación conyugal, el de emparejarme sólo con una mujer que me conozca y acepte totalmente tal cual soy, estaba a punto de cumplirse. Era la única manera de poder ser feliz y compartir mi felicidad con ella.
Continuaba yo en este momento conociendo personas por el mundo virtual, acercándome a ellas desde la distancia pero por la cercanía del medio; y continuaba también al mismo tiempo escribiendo sobre mi afición y otros temas nada que ver. Eran mis dos maneras de mostrarme hasta entonces cual realmente era y me sentía, con la ventaja de hacerlo desde el “anonimato”, la tranquilidad y relajación en la silla de mi casa. Pero he aquí que una mujer de entre un grupo de amistad real con el que hacía salidas, iba siguiendo mis escritos. Y no sé si interesada por lo que iba leyendo y descubriendo entre líneas, o bien por mi forma de enfocar los temas de todo tipo en general, la cuestión es que se me presentó en una cena del mencionado grupo. Fue sólo un saludo pero hubo algo de chispa. Seguimos desde ese día en contacto con algún que otro mail y encuentros con gente del grupo. Poco a poco el contacto fue aumentado, y comenzamos a hacer salidas y tener encuentros a solas, cada vez más frecuentes, hasta que acabamos por salir habitualmente y tres meses después ya más como pareja.
En principio jamás tocamos ni llegamos a hablar del tema de mi posible travestismo; y digo posible, porque todo eran suposiciones. Yo no era capaz aún de intuir si le interesaba, lo soportaría, se sentiría incómoda o qué actitud tendría respecto al mismo; aunque tal como iba conociéndola, y viendo que era una persona con mentalidad abierta, suponía que no afectaría ello a nuestra posible futura relación. Así que las primeras semanas simplemente íbamos haciendo comentarios y dando nuestra opinión sobre este tema alguna que otra vez, pero a nivel de tercera persona o general, pero no de mí caso particularmente. Parecía cómo si el hecho de atacarlo directamente pudiera hacer tambalear o modificar la bonita relación hasta ese momento; era, imagino yo, una manera de evitar ese riesgo. Pero poco a poco, fuimos introduciendo más mi caso dentro de los comentarios generales sobre el asunto del transformismo y similares, y cada vez profundizando más en las cuestiones alrededor del asunto. Era una evidencia clara de que ella me aceptaba con mis particulares gustos; es más, incluso parecía interesada e intuía yo que le atraía el tema. No parecía incomodarle hablar de ello sino más bien al contrario; señal inequívoca de que mi afición no entorpecería para nada nuestro devenir.
El día clave fue una tarde en la playa, en la que tumbados sobre la arena me dijo que tenía ganas de verme vestido de mujer. Es cierto que hasta entonces no lo había hecho ante ella, aunque ganas tuve en ocasiones, pero es distinto el hecho de aceptar y compartir la situación a hacerlo con mi imagen femenina a su lado. Dista un trecho entre ser permisiva y comprensiva, a padecerlo de manera totalmente exteriorizada; y no quería dar ese paso en falso. Esta petición en la playa me sonó a música celestial, y era la confirmación que necesitaba para poder exteriorizarme tal cual me siento en cada momento junto a ella.
Continuaba yo en este momento conociendo personas por el mundo virtual, acercándome a ellas desde la distancia pero por la cercanía del medio; y continuaba también al mismo tiempo escribiendo sobre mi afición y otros temas nada que ver. Eran mis dos maneras de mostrarme hasta entonces cual realmente era y me sentía, con la ventaja de hacerlo desde el “anonimato”, la tranquilidad y relajación en la silla de mi casa. Pero he aquí que una mujer de entre un grupo de amistad real con el que hacía salidas, iba siguiendo mis escritos. Y no sé si interesada por lo que iba leyendo y descubriendo entre líneas, o bien por mi forma de enfocar los temas de todo tipo en general, la cuestión es que se me presentó en una cena del mencionado grupo. Fue sólo un saludo pero hubo algo de chispa. Seguimos desde ese día en contacto con algún que otro mail y encuentros con gente del grupo. Poco a poco el contacto fue aumentado, y comenzamos a hacer salidas y tener encuentros a solas, cada vez más frecuentes, hasta que acabamos por salir habitualmente y tres meses después ya más como pareja.
En principio jamás tocamos ni llegamos a hablar del tema de mi posible travestismo; y digo posible, porque todo eran suposiciones. Yo no era capaz aún de intuir si le interesaba, lo soportaría, se sentiría incómoda o qué actitud tendría respecto al mismo; aunque tal como iba conociéndola, y viendo que era una persona con mentalidad abierta, suponía que no afectaría ello a nuestra posible futura relación. Así que las primeras semanas simplemente íbamos haciendo comentarios y dando nuestra opinión sobre este tema alguna que otra vez, pero a nivel de tercera persona o general, pero no de mí caso particularmente. Parecía cómo si el hecho de atacarlo directamente pudiera hacer tambalear o modificar la bonita relación hasta ese momento; era, imagino yo, una manera de evitar ese riesgo. Pero poco a poco, fuimos introduciendo más mi caso dentro de los comentarios generales sobre el asunto del transformismo y similares, y cada vez profundizando más en las cuestiones alrededor del asunto. Era una evidencia clara de que ella me aceptaba con mis particulares gustos; es más, incluso parecía interesada e intuía yo que le atraía el tema. No parecía incomodarle hablar de ello sino más bien al contrario; señal inequívoca de que mi afición no entorpecería para nada nuestro devenir.
El día clave fue una tarde en la playa, en la que tumbados sobre la arena me dijo que tenía ganas de verme vestido de mujer. Es cierto que hasta entonces no lo había hecho ante ella, aunque ganas tuve en ocasiones, pero es distinto el hecho de aceptar y compartir la situación a hacerlo con mi imagen femenina a su lado. Dista un trecho entre ser permisiva y comprensiva, a padecerlo de manera totalmente exteriorizada; y no quería dar ese paso en falso. Esta petición en la playa me sonó a música celestial, y era la confirmación que necesitaba para poder exteriorizarme tal cual me siento en cada momento junto a ella.
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