miércoles, 20 de julio de 2011

Querer y poder

Definitivamente no puedo.
Llevo casi un año intentando miniminizar en importancia y apartar de mi pensamiento la necesidad de travestirme. Con altibajos lo he ido consiguiendo, superando picos de ansiedad que han ido apareciendo. Pero no es algo que yo pueda decidir, y es más fuerte que yo. Con la llegada del verano, de la multitud de cuerpos femeninos mostrando sus piernas, escotés y demàs, esa fuerza ha resurgido de nuevo y con más fuerza si cabe.
No es difícil llevar el dia a dia intentando ocultar algo que necesita mostrarse y cuanto más abiertamente mejor. Agria el carácter y te hace perder interés por las relaciones sociales; no poque yo quiera sino porque me falta algo para sentirme bien y satisfecha conmigo misma, y esta falta o carencia flota en mi comportamiento ante los demás. Si no me reconozco a mí misma, más díficil es hacerlo con los demás que te rodean.
Es por ello que he decidido dar un nuevo enfoque a la situación, pequeño pero necesario. Aprovechando el comienzo de mis vacaciones estivales intentaré pasar la mayor parte del tiempo que pueda vestido como me apetezca, especialmente femenina, incluso desafiando posibles encuentros casuales con personas conocidas que ignoren mi particular situación.
Encontrar el ambiente y círculo de personas adecuado con el que moverme o poder conectar no ha acabado de ser posible por circunstancias varias, y visto lo complicado que seguirá siendo no me queda otra opción que tirar hacia adelante por mí misma con los obstáculos, baches y muros que sé me encontraré por el camino: algunos reales, otros en mi interior e imaginación.
El resultado de comprobar si vence mi fuerza o vencen los impedimentos comentados, se verá en poco tiempo.

jueves, 17 de febrero de 2011

Primeras azafatas transexuales

Una nueva aerolínea tailandesa se convirtió en la primera en contratar a transexuales para que se desempeñen como azafatas. El nuevo equipo de asistentes de cabina de la compañía PC Air estará compuesto por 19 mujeres, siete hombres y cuatro transexuales.
La compañía accedió a romper todos los esquemas tras recibir más de 100 solicitudes de travestis y transexuales para realizar ese trabajo. Las azafatas se mostraron contentas por la noticia, pero confesaron que tendrán una mayor presión, ya que todas las miradas de los pasajeros estarán puestas sobre ellas mientras realicen sus tareas, algo que les exigirá desempeñarse mejor que al resto.
El presidente de la compañía, Peter Chan, señaló que aunque tienen una política de igualdad, las entrevistas con estas nuevas empleadas fueron más largas de lo normal, pues tuvo que asegurarse de que realmente tuvieran personalidad femenina para ocupar el rol que deberán cumplir dentro de la nave. Además, al igual que al resto, se les exigió que sepan hablar idiomas con claridad y ser capaces de dar una buena atención a los clientes.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Rol dual

A medida que va pasando el tiempo, cada vez lo tengo más claro. Creo que en mi dia a dia me desenvolvería mejor como mujer que como hombre.
No soy el estereotipo típico de hombre que se cree por encima de las mujeres, o que va tras ellas como único objetivo de ligue; no las acoso ni me intento aprovechar de la situación; simplemente me encuentro bien entre ellas. Quien haya estado conmigo lo puede certificar.
No sólo no acoso, sino que por el hecho de ser travesti soy yo el que los soporta por parte de otros hombres. No me siento identificad@ con ese compartimiento “masculino”.
Prefiero, porque he comprobado que me adapto más, estar en medio de las charlas que puedan tener las mujeres que en la de los hombres tipo machista.
Maquillad@ y enfundad@ de vestuario femenino me siento más confortable y bien espiritualmente, y máxime cuando lo hago entre mujeres.
Sin embargo, hay días también que por estado de ánimo, estrés, etc, me siento bien en mi papel de hombre, el que me toca llevar a cabo habitualmente. Y depende también del lugar y circunstancias en las que me encuentre me siento más identificad@ en uno u otro rol.
Sin duda alguna, tengo un rol dual, y es una lástima no poderlo explotar en cualquier espacio y tiempo por motivos laborales y sociales. No todo ser humano tiene ese potencial de ser un dos en uno, pero la ventaja del que no lo tiene es que no está alienado con el otro por, ignorar su existencia y poder de este modo vivir en paz consigo mismo, sin frustración

lunes, 25 de octubre de 2010

Grupos musicales trans

PERFUME DE MUJER:



VENUS FLYTRAP :


martes, 20 de julio de 2010

III. Y el real

Tal fue la interconexión y afinidad que conseguí con algunas, todas del género femenino, que con un par de ellas llegamos a quedar para conocernos en persona, pero con la condición de que yo fuera vestido de mujer, condición impuesta por ellas supongo que para que yo me reafirmara en mi condición y me sintiera mejor. ¡¡Y tanto que sí!! Para mí era la mejor manera de sentirme integrado; estar con una mujer, amiga, vestido como ella tranquilamente. Me reconfortaba al tiempo que excitaba enormemente el poder vivir esa sensación.
Con una de ellas pasamos una tarde en mi casa (era día de carnaval pero la lluvia impidió la salida que teníamos prevista), e incluso llegamos a intercambiar ropa aunque no tuviéramos la misma talla. Meses después, con la otra me vestí para la ocasión sin más, pero tuvimos una hora de amena charla. Ya no he vuelto a quedar con ese fin desde entonces por motivos varios.
Por culpa de la puñetera lluvia, en esa primera cita me quedé con enormes ganas de haber salido a la calle vestido de chica tal como habíamos previsto con mi amiga. Así que el sábado siguiente por la tarde, aprovechando que aunque no era ya carnaval sólo hacía dos días que había concluido y aún alguna que otra celebración se hacía por ahí, decidí apaciguar mi ansia, mis deseos que se quedaron a medio hacer aquella tarde y me vestí en casa pero con intención de bajar a dar una vuelta yo sólo. Caía una ligera lluvia muy fina y pensé que eso aún me ayudaría más en mi atrevimiento, ya que con un paraguas en mano sería más fácil ocultarse si llegara el caso. Una mezcla de nerviosismo y excitación me hacían temblar ligeramente cuando iba a abrir la puerta de mi casa pero me armé de valor, salí al vestíbulo y cerré la puerta tras de mi sin girar la cabeza; que sea lo que el destino quiera, pensé. Comencé a bajar las escaleras y el taconeo de las botas que llevaba puestas ponía en marcha una corriente excitante en mi interior y a flor de piel. Muy nervioso iba bajando los tres pisos pensando en no encontrarme con algún vecino hasta llegar al portal; este hecho aumentaba aún más mi excitación y nerviosismo. Finalmente llegué hasta la calle sin incidencias durante el descenso; y, con la vista mirando al suelo, cosa supongo que normal por ser mi primera salida, comencé a caminar en la semioscuridad de la tarde de invierno por mi barrio. No es que me avergonzara pero el hecho de poderme encontrar a algún conocido o vecino, hizo que como inútil protección (por aquello de que lo que no veo parece que no me pueda ver) no levantara prácticamente la vista del suelo. Como anécdota, llegué a un tramo estrecho de la acera por la que transitaba en la que sólo cabía un peatón y fui a coincidir de frente con una mujer, que amablemente me cedió el paso y me saludó con un “adios”. Ufff, que bien me sentí al notar que con toda naturalidad se dirigían a mí. Sólo fue una vuelta a la manzana, pero subí a mi casa exhultante, aunque sin poder haber gozado de verdad el momento en todo su esplendor debido a los nervios y “temores” propios de la primera vez.
Meses más tarde, en los inicios del otoño y también cuando comenzaba a oscurecer salí de nuevo, esta vez con la cabeza un poco más alta, y hasta tuve el valor de sentarme durante un rato en el banco de un parque que no estaba muy transitado. Que gozo me producía verme ahí en el banco mostrando mis piernas, aunque sin haberme librado aún de los nervios de la primera vez. Un comentario de unos chicos jóvenes desde un coche y un hombre al que le picaba la curiosidad y que noté que me observaba desde un extremo del parque son las únicas anécdotas de esta salida de un cuarto de hora.
Al mismo tiempo, más bien posteriormente, un par de amigas especialmente, y por separado, se ofrecieron de manera desinteresada para ayudarme a transformarme y salir conmigo una tarde. Dificultad o demoras que acostumbran a acontecer y de las que luego nos arrepentimos hicieron que finalmente no se pudiera hacer; pero se lo agradezco enormemente, ya que me hubiera gustado mucho hacerlo, y aún espero que algún día pueda coincidir con ellas y cumplirlo.

lunes, 10 de mayo de 2010

Necesidad in crescendo

Es una contrariedad, pero se soporta, el planificar y tener preparado todo el vestuario para travestirte un día, y llegado el mismo no poder realizarlo. Pienso, mala suerte, otro día será.
Aprieto los labios, pero aguanto, cuando de nuevo la misma planificación para otro día tampoco acaba por hacerse realidad. Pienso, la próxima ya sí, dos veces ya es casualidad.
Frunzo el ceño cuando me ocurre lo mismo por tercera vez. No hay dos sin tres dicen, y esta vez se cumple el dicho. Ya me comienza a afectar, pero pienso, que cuatro veces ya sería demasiado; con este pensamiento me tranquilizo un poco.
Cuarta vez. Tampoco he podido. ¿Será un maleficio? Ahora ya no es casualidad que no se hayan dado las circunstancias adecuadas; ahora es ya una fatalidad. Ya comienzo a desesperarme un poco. En fin, llevaré lo mejor posible no exteriorizar lo que necesito, pero el gusano en el estómago ya se convierte en serpiente que comienza a serpentear.
Quinta, sexta y enésima vez. No hay manera. Por más que cada ocasión parecía la propicia, a medida que se acercaba el momento se difuminaba la posibilidad. Y una especie de fustración se va apoderando de mi.
Pienso, no voy a hacer más planes, y cuando surja el momento lo cumpliré. Pero no es tan fácil. Por ley de Murphy, el momento surgirá cuando no tenga el material preparado, y después me maldeciré a mi mismo a parte de la mala suerte. No queda más que aguantar, ir acumulando en mi interior ese deseo en aumento, esa ya casi necesidad que a medida que pasa el tiempo se convierte en prioridad sobre otras cosas del día a dia.
Prioridad, necesidad son conceptos que denotan preferencia y que merecerían que se les abriera paso. La barrera del paso a nivel sin embargo parece atascada y no se eleva. No poder pasar bajo ella me oprime, mi limita el movimiento, impide avanzar. Ello conlleva ahogo. Vivo casi pendiente de ello, y hasta que no lo consigo mi comportamiento, humor, estado, afectividad, etc se muestran afectados. No soy yo porque no puedo expresarme tal cual soy.
Si mi “parte femenina” no puede expresarse y vivir en paz consigo misma, mi “parte masculina” tampoco y se muestra afectada; y ambas viven alteradas, de manera antinatural. ¿Por qué ha de ser tan difícil estar bien con uno mismo?
Naturalidad; que fácil parece ser natural, qué difícil conseguirlo; máxime en casos que pueden no ser comprensibles para quienes nos rodean.