Definitivamente no puedo.
Llevo casi un año intentando miniminizar en importancia y apartar de mi pensamiento la necesidad de travestirme. Con altibajos lo he ido consiguiendo, superando picos de ansiedad que han ido apareciendo. Pero no es algo que yo pueda decidir, y es más fuerte que yo. Con la llegada del verano, de la multitud de cuerpos femeninos mostrando sus piernas, escotés y demàs, esa fuerza ha resurgido de nuevo y con más fuerza si cabe.
No es difícil llevar el dia a dia intentando ocultar algo que necesita mostrarse y cuanto más abiertamente mejor. Agria el carácter y te hace perder interés por las relaciones sociales; no poque yo quiera sino porque me falta algo para sentirme bien y satisfecha conmigo misma, y esta falta o carencia flota en mi comportamiento ante los demás. Si no me reconozco a mí misma, más díficil es hacerlo con los demás que te rodean.
Es por ello que he decidido dar un nuevo enfoque a la situación, pequeño pero necesario. Aprovechando el comienzo de mis vacaciones estivales intentaré pasar la mayor parte del tiempo que pueda vestido como me apetezca, especialmente femenina, incluso desafiando posibles encuentros casuales con personas conocidas que ignoren mi particular situación.
Encontrar el ambiente y círculo de personas adecuado con el que moverme o poder conectar no ha acabado de ser posible por circunstancias varias, y visto lo complicado que seguirá siendo no me queda otra opción que tirar hacia adelante por mí misma con los obstáculos, baches y muros que sé me encontraré por el camino: algunos reales, otros en mi interior e imaginación.
El resultado de comprobar si vence mi fuerza o vencen los impedimentos comentados, se verá en poco tiempo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario