martes, 4 de marzo de 2014

Carnaval aprovechable

Es una buena excusa aprovechar la fiesta de canarval para vestirse de mujer sin llamar la atención; al menos así puede ser para muchas de esas personas amantes de la ropa femenina y que no pueden manifestarlo o expresarlo durante el resto el año.

En mi caso, sin embargo, es todo lo contrario; el hecho de poder vestir a mi gusto al menos durante algun dia de la semana ni que sea en el interior de mi casa, junto al hecho de que no considero que vestirme de mujer sea un disfraz para mi, sino algo más, hace que precisamente en las fiestas de carnaval no me “trasvista”; en todo caso me “vestiría para salir a la calle”.

No obstante, sí que es un dia apropiado para no sentirse ofendido por las burlas o comentarios graciosos de otros por el hecho de vernos vestidos de mujer. Esos mismos comentarios en otro día cualquiera del año resultarían ofensivos para muchos de los “travestidos”; sin embargo en carnaval son parte de la mofa carnavalesca, y por ello totalmente superable.

martes, 18 de febrero de 2014

Travesti en cárcel de mujeres

17 febrero 2014 - Juan Francisco Tapia titular de Juzgado de Garantías 4 de Mar Del Plata fue noticia hace escasas fechas al ordenar alojar a una travestí en un penal de mujeres.
En conversación con Radio Brisas , el magistrado indicó que “es la primera vez que el juzgado tiene privado de libertad a una persona del colectivo Trans (travesti, transexuales, transgénero). Son muy pocas las personas de este colectivo que cumplen condena en los centros penales de Batán”.

El Juez Tapia argumentó que la detención de esta persona en una cárcel para hombres viola “las diversas normas de la Ley de Identidad de Género” en indicó que “puede haber situaciones diversas en las que deseen estar en la unidad penal de hombres. En el caso particular es que Saya Barrionuevo, detenida por robo y lesiones, sufrió abusos en la unidad penal 44 de hombres, además de vejaciones y humillaciones. Por lo que se procedió al traslado a la unidad 50 de mujeres”.

El magistrado realizó un pedido para que se habilite en Mar del plata algún lugar para que cumplan las penas las personas trans. “Entretanto hay que escuchar la opinión de estas personas y disponer su traslado si así lo desean”.

En el penal de mujeres no ha habido ningún incidente con la nueva reclusa. “En breve realizaremos una visita para evaluar su integración en el modulo penal”, concluyo el juez.

viernes, 7 de febrero de 2014

Burletas a travestis

Es habitual que cuando apareces vestido de mujer en algun lugar público o simplemente por la calle, te topes con alguien o algunas personas que les da por reirse o medio burlarse; por suerte, ocurre cada vez menos.

Lo único que se me ocurre pensar cuando esto pasa es que lo hacen o bien porque en el fondo a ellos tambien les gustaría hacerlo pero no se atreven y de esta manera la burleta actúa como ocultadora de sus verdaderos sentimientos; o bien porque simplemente no entienden de los sentimientos de quien se trasviste.

Aunque en el segundo caso lo puedo comprender, que no respetar, en el primer caso creo que están tirando piedras sobre su propio tejado y por tanto no lo comparto.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

V. Distinto a su lado

Llegó el día en que ella me tenía que ver tal como me gustaba a mi verme también, y en el fondo como quería que ella me viera. Compartirlo en toda su magnitud con ella me dio una sensación de calma, paz y relajación interna. Me sentía aligerado de cargas y bien conmigo mismo; y sentirme bien conmigo mismo implicaría sentirme mejor con ella. Estaba expectante por ver cómo sería la situación, cómo se desarrollaría, y si tendría continuación. El resultado fue totalmente satisfactorio. Me sentí muy cómodo, muy natural; como un pieza que encajaba perfectamente en ese escenario. La compenetración y complicidad fue total en todos los aspectos, de principio a fin. Describir las sensaciones a su lado como mujer fue algo estupendo, con unos matices diferentes a estarlo como hombre. Aunque cueste de entender por muchos, había una sensibilidad especial que emanaba en mi en esa situación, distinta a como hombre. Fue como una simbiosis, un mimetismo: travestirme y sensibilidad. No sé si la primera lleva a la segunda o viceversa, pero fue una experiencia agradable.

Desde entonces, si las circunstancias lo permitían (momento y ganas) , la opción de travestirme estaba al alcance de mi mano, y dado a que utilizamos tallas similares en el vestuario podía compartir prácticamente toda su ropa. Vestirme con sus prendas me producía una excitación extra; era como fundirme con ella, como ser los dos una misma persona; me sentía dentro de ella y a ella dentro de mí. Es la máxima expresión del compartir y la complicidad entre ambos.

Me gustaba ser hombre y mujer para ella; como hombre protector y como mujer que recibe sus caricias. Me sentía afortunado de poder disfrutar de todo mi yo expresivo y sensitivo con ella, y de explotarlo. Mi parte sensible y la más ruda. No como hombre o mujer, sino todo fusionado, como persona sin más, como sentimiento, sin estereotipos por cuestión de sexo.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

IV. Realidad en pareja

Fue la anterior mi última salida a solas. Mi principal deseo una vez rompí mi relación conyugal, el de emparejarme sólo con una mujer que me conozca y acepte totalmente tal cual soy, estaba a punto de cumplirse. Era la única manera de poder ser feliz y compartir mi felicidad con ella.


Continuaba yo en este momento conociendo personas por el mundo virtual, acercándome a ellas desde la distancia pero por la cercanía del medio; y continuaba también al mismo tiempo escribiendo sobre mi afición y otros temas nada que ver. Eran mis dos maneras de mostrarme hasta entonces cual realmente era y me sentía, con la ventaja de hacerlo desde el “anonimato”, la tranquilidad y relajación en la silla de mi casa. Pero he aquí que una mujer de entre un grupo de amistad real con el que hacía salidas, iba siguiendo mis escritos. Y no sé si interesada por lo que iba leyendo y descubriendo entre líneas, o bien por mi forma de enfocar los temas de todo tipo en general, la cuestión es que se me presentó en una cena del mencionado grupo. Fue sólo un saludo pero hubo algo de chispa. Seguimos desde ese día en contacto con algún que otro mail y encuentros con gente del grupo. Poco a poco el contacto fue aumentado, y comenzamos a hacer salidas y tener encuentros a solas, cada vez más frecuentes, hasta que acabamos por salir habitualmente y tres meses después ya más como pareja.

En principio jamás tocamos ni llegamos a hablar del tema de mi posible travestismo; y digo posible, porque todo eran suposiciones. Yo no era capaz aún de intuir si le interesaba, lo soportaría, se sentiría incómoda o qué actitud tendría respecto al mismo; aunque tal como iba conociéndola, y viendo que era una persona con mentalidad abierta, suponía que no afectaría ello a nuestra posible futura relación. Así que las primeras semanas simplemente íbamos haciendo comentarios y dando nuestra opinión sobre este tema alguna que otra vez, pero a nivel de tercera persona o general, pero no de mí caso particularmente. Parecía cómo si el hecho de atacarlo directamente pudiera hacer tambalear o modificar la bonita relación hasta ese momento; era, imagino yo, una manera de evitar ese riesgo. Pero poco a poco, fuimos introduciendo más mi caso dentro de los comentarios generales sobre el asunto del transformismo y similares, y cada vez profundizando más en las cuestiones alrededor del asunto. Era una evidencia clara de que ella me aceptaba con mis particulares gustos; es más, incluso parecía interesada e intuía yo que le atraía el tema. No parecía incomodarle hablar de ello sino más bien al contrario; señal inequívoca de que mi afición no entorpecería para nada nuestro devenir.

El día clave fue una tarde en la playa, en la que tumbados sobre la arena me dijo que tenía ganas de verme vestido de mujer. Es cierto que hasta entonces no lo había hecho ante ella, aunque ganas tuve en ocasiones, pero es distinto el hecho de aceptar y compartir la situación a hacerlo con mi imagen femenina a su lado. Dista un trecho entre ser permisiva y comprensiva, a padecerlo de manera totalmente exteriorizada; y no quería dar ese paso en falso. Esta petición en la playa me sonó a música celestial, y era la confirmación que necesitaba para poder exteriorizarme tal cual me siento en cada momento junto a ella.

domingo, 10 de junio de 2012

Momento cycling

Que bonita sensación la experimentada hace pocos dias.
Después de una cita con una mujer para tomar un café, decidí regresar a casa montada en bicicleta.
No le di la más mínima importancia a hacerlo en principio.  Pero una vez subida en ella, sentí una sensación inesperada mientras paseaba por la ciudad.  La sensación de notar cierto aire fresco entre mis pantorrillas y el hecho de estar pendiente de no mostrar a los transeúntes la ropa interior que llevaba puesta, hizo de esta experiencia algo inesperado a la vez que fascinante.
No será, sin duda, la única ni última vez en moverme de nuevo en este medio de transporte tan personal.

jueves, 16 de febrero de 2012

6 momentos en 150 días

Voy a echar una mirada atrás, una breve pincelada, de lo acaecido en los últimos seis meses.

He conseguido salir a la calle vestida de mujer como a mi me gusta una media de una vez al mes; no es mucho, pero me ha cundido cada una ellas por haberlo hecho con personas de mi gusto.
He quedado en plan individual con tres distintas féminas en tres diferentes localidades, mostrando y actuando con ellas como otra mujer más.
He quedado con un grupo de amigas, chicas como yo, en una ocasión.
Y he quedado con un grupo de conocidas, de tendencia lesbiana, en la cual encajaba también.

Un poco de todo, pero sobretodo gente con la cual me puedo sentir integrada sin tener que preocuparme por sus posibles prejuicios, sino todo lo contrario.

Y la vida sigue, pasito a pasito.