jueves, 16 de julio de 2009

Hay una persona transexual por cada 30.000 habitantes dicen desde Universidad México

La identidad sexual está enraizada en la biología de cada ser humano antes del nacimiento, brota de una variación en los cromosomas y está vinculada a los genes, afirmó Selma González, del Programa de Sexualidad Humana de la Facultad de Psicología de la UNAM.
La especialista señaló en un comunicado que en algún momento del desarrollo intrauterino existe un punto crítico por el que cada individuo pasa, y algunas veces no se alinea a la hora de nacer, vivir y socializar, por lo que la homosexualidad y la transexualidad no son una opción.
Precisó que la homosexualidad, entendida como la inclinación erótico-afectiva por personas del mismo sexo, no es una patología, y en el caso de la transexualidad, dijo, se nace con un cuerpo que no corresponde a la sensación emocional, física, psíquica, afectiva y psicológica.
A su vez, Rafael Salín Pascual, encargado de la Clínica de la Diversidad Sexual del Departamento de Psicología Médica, Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina, reconoció que si bien no existen estadísticas, se calcula que en el mundo hay un transexual por cada 30 mil habitantes.
Incluso, advirtió, 50 por ciento de los adolescentes transexuales que no acuden con un especialista para recibir apoyo psicológico, ni hablan de su condición con familiares, "se suicidan porque es difícil llevar la carga".
Los expertos añadieron que la teoría de la identidad y los genes podría responder a la interrogante de por qué nos sentimos hombres o mujeres, y aclararon que se trata de una condición genética y cromosómica, es decir, que ocurre al momento en que se fecunda el óvulo.
"Desde ese punto de vista, la homosexualidad y transexualidad son biológicas, no hay culpables y el único problema es con la sociedad. Afortunadamente, en el ser humano la diversidad es la norma y se traduce en lo sexual, en lo biológico y en lo político", subrayó Salín Pascual

martes, 14 de julio de 2009

lunes, 13 de julio de 2009

VIII. De nuevo a mi aire

Pasaron casi dos años hasta que concluyó mi relación de pareja. Me fui a vivir solo y me llevé conmigo las prendas que ella me dio, mis zapatos, pinturas etc.
Pensé entonces que ahora que volvía a ser independiente, podría dedicarme más enteramente a ello, comprarme ropa e ir todo el dia vestido con faldas por casa. Pero nada más lejos de la realidad. Quizás fuera el hecho de que hacerlo de nuevo a solas y sólo para mi propia intimidad ya no me atraía. Era algo que ya practiqué en una etapa anterior y bastante extensa de mi vida, con lo cual nada fue lo que yo tan ilusionado creía que iba a ser. Algún día desde entonces sí que me trasvisto, pero es casi más por no dejarlo en el olvido o después de haber visto alguna mujer muy bien vestida por la calle según mi gusto. Cuando veo alguna mujer con falda, medias y zapatos de tacón alto, me gusta tanto que me gustaría llevarlo también yo puesto. Y entonces, si que cuando llego a casa, y si aún me perdura la sensación, me transformo al menos de cintura a pies.
Ahora, y supongo que como continuación o una evolución en todo ello, me gustaría algún dia satisfacer mi curiosidad de poder salir a la calle vestido de mujer, pero con otra mujer al lado para no sentirme tan desamparado. Ir a comprar con ella alguna pieza para mí, o que me la regalara ella, y probármela en los probadores de la tienda, y ya puestos que la vendedora me diera su opinión sobre como me queda, jaja. Pero esto es ya una fantasía que no tengo previsto que se cumpla.
Eso sí, el dia que vuelva a vivir en pareja, no dudaré en poner en su conocimiento mi afición, para tenerla al corriente por si en alguna ocasión me de ponerla en práctica. No es una afición de adicción al juego, a las drogas, alcohol, ni nada por el estilo que pueda destruir o arruinar a la persona que tienes al lado, es sólo algo inofensivo como cuando un niño juega con un juguete cuando le place hacerlo. Si mi posible pareja no aceptara esto creo que no volvería a embarcarme en una relación a largo plazo. Aunque ya se sabe que en cuestión de sentimientos, éstos suelen vencer a la razón y lo previsto puede caer al mar y que se lo lleve las olas o ir a parar el fondo del mismo.

viernes, 10 de julio de 2009

Iconos trans

Las dos personas que quizás (con seguridad) despertaron ese instinto hasta entonces para mí oculto, y que por ello me marcaron desde entonces y aún me siguen despertando admiración y algo más en mi fueron:


Bibi Andersen, y ...




Amanda Lear

miércoles, 8 de julio de 2009

Vacaciones soñadas

Nada más improbable pero no por ello irrealizable algún día o en futuras vacaciones. Dando por supuesto que difícilmente ocurrirá en las próximas, ¿por qué no dejar hablar a mis deseos e imaginar las vacaciones que ellos anhelan?
Unas vacaciones en las que simplemente dejara aflorar lo que siento en cada momento, y realizar lo que dichos sentimientos quisieran materializar.
Ir a un lugar donde no conozca a nadie y me pueda manifestar libremente. Vestir lo femenina que me apetezca cuando la necesidad emane, mostrándome tal cual por la calle sin bajar la cabeza. O mostrándome con mi habitual apariencia masculina en cualquier otro caso.
Practicar el sexo vestida de mujer o bien de hombre según el momento, y compartirlo con otras féminas. Todo ello siempre con mi pareja, y personas/amistades conocedoras de mis particularidades y que no les importe compartirlas.

jueves, 2 de julio de 2009

Estadísticas travestistas

La información recopilada a continuación es el resultado de artículos y estadísticas hechas por varias organizaciones y universidades en el mundo.
El se 95% de los hombres han puesto una prenda femenina, por lo menos una vez, durante su vida.
Estos mismos estudios (universidad de Northridge, California) dicen que también puede ser una rebeldía mental contra las estrictas normas de “masculinidad” exigidas por la sociedad.

Definición (según la R.A.E.) de "travestismo": persona que usa trajes y adornos del sexo opuesto, a veces con ayuda de hormonas.La intención puede ser por excitación sexual o deseo de pertenecer públicamente al género opuesto. No desea cambiar de sexo ni rechaza o aborrece su cuerpo, cosa que lo diferencia del transexual. Es un deseo. Es un estado temporal. Se repite mas a menudo, dependiente del grado de deseo o por las ocasiones permitida. La prioridad es la belleza. Ser atractiva, con un deseo (escondido) de provocar. Es sexual

Definición (según la R.A.E.) de "transexualidad": es la persona que nace con un sexo pero siente y se maneja como si fuese del otro sexo.
Transexual masculino es quien tiene conformación biológica de hombre y quiere ser mujer.
Transexual femenino es lo opuesto de lo anterior. Se incluye en esta categoría a quienes, mediante tratamiento hormonal e intervención quirúrgica, adquieren los caracteres del sexo opuesto.
(Según estudios médicos, los genes determinan el sexo al nacimiento: XX = hembra y XY = varón, pero parece que el cerebro ya asume su sexo antes de los 3 meses del fetus a través del sistema hormonal, y en pocas ocasiones, esta transmisión no coincide con el sexo.) Es una necesidad. Es un estado permanente. Deseo continuo de unir la mente con el cuerpo. La prioridad es la feminidad. Pasar desapercibida en la sociedad como mujer. La belleza pasa a segundo plano. Es mental.

El 75% de las transexuales (femeninas) desean relaciones con hombres.
La mayoría de los travestís están casados y el 70% tienen relaciones con mujeres.

lunes, 29 de junio de 2009

VII. Una temporada de complicidad con ella

A partir de ese día, y al ver que su reacción no fue en absoluto contraria, me empezó a venir nuevamente el deseo de vestirme de mujer, a retomar esa afición que creía ya olvidada. Pero se ve que siempre queda algo dentro y que solo hace falta una chispa para que se vuelva a encender la llama.
Después de hacer un estudio de su vestuario y lencería, decidí que me lo probaría todo, bueno, al menos lo que más me atrajera a la vista. Así que pasada una semana desde aquel dia de fotos, decidí empezar la nueva aventura; cada día me pondría una combinación a mi elección, y me haría una foto vestido con ella. Al menos esta idea es la que tenía dentro de mi cabeza, ahora faltaba esperar que ella no pusiera objeciones a ello.
Así que una tarde, mientras ella no estaba en casa, y por tanto con toda la tranquilidad y tiempo necesarios, escogí una combinación de lencería que ella usaba poco con la intención de quedármela ya para posteriores transformaciones. Después abrí su ropero y comencé a pensar en posibles modelos y combinaciones para ponerme. Calculé aproximadamente ocho o nueve posibilidades distintas de poder combinar y vestir con su ropa, eso quería decir otras tantas fotos para tomar. Así que finalmente me decidí por una combinación y me vestí con ella, me maquillé y esperé así vestido hasta que llegara.
Estaba intrigado por la reacción que tendría, ya que la época de carnaval ya pasó y ahora no tendría excusa para explicarle esto. Oí que abría la puerta de entrada, y una vez llegó al salón donde yo me encontraba se me quedó mirando con una sonrisa y me dijo: “qué guapa estás”. Me hizo gracia y al mismo tiempo respiré ya que ello me dio a entender que no encontraría trabas a lo que yo había pensado antes. Cenamos juntos, los dos vestidos de mujer, y de tanto en tanto me acariciaba por encima las medias y debajo de la falda. Ese tacto, ese roce me ponía frenético, me gustaba mucho que lo hiciera.
Así, pues, en vista de que no le importaba que me vistiera con sus ropas, decidí que tenía que comprarme unos zapatos de tacón alto de mi numeración, es lo único que me faltaba. Decidí entrar en una zapatería, y adquirí unos sin ni siquiera probármelos; ¿cómo iba a probármelos? menuda vergüenza me hubiera hecho. Una vez llegue a casa con ellos, lo primero que hice fue probármelos ya que mi número de pie era más grande que el de las sandalias que compré, pero era el número más alto para mujer disponible en tiendas. Qué bien me sentí cuando vi que, aunque un poco forzado, conseguí meter mis pies en ellas. El hecho de ser un zapato abierto fue una ventaja para podérmelos meter. Tenían trece centímetros de tacón y realmente me sentí muy alto y torpe para andar encima de ellos. Pero que ganas tenía de calzarme unos así, era como un fetiche lo que sentía por ellos.
Ya con todo, otra tarde decidí vestirme nuevamente pero con otro modelito, y ahora ya con zapatos, y esperarla. Era la primera vez que me compré algo que no fuera para el género masculino, así que quedé pendiente nuevamente de su reacción ante este hecho, otra prueba más. Cuando llegó y me vio sonrió de nuevo y me dijo que eran unos zapatos muy bonitos. Le comenté que se los prestaba, pero no quiso ya que se veía incapaz de andar sobre ellos, no estaba acostumbrada al tacón alto. Qué paradoja, el hombre calzaba zapato más alto que la mujer.
Le comenté lo que pensé sobre hacerme una foto con cada modelo y accedió. Y a partir de esa misma tarde empezamos, con lo cual un par de veces a la semana me transformaba para “posar” ante la cámara, hasta que me puse todos los modelos previstos.
He de confesar que una vez ya acabamos con todas las fotos previstas, seguí trasvistiéndome, con más o menos intensidad en cada ocasión dependiendo de la necesidad que tenía en ese momento. Aunque era ya una necesidad mezclada con deseo o juego sexual. Recuerdo que incluso alguna vez cuando se compraba un vestido o falda me la ofrecía por su propia voluntad para probármela si me apetecía. Me gustaba que vestido de mujer me metiera mano por debajo la falda, pero lo que buscaba a fin de cuentas era poder hacer el amor con ella vestido con ropa femenina, que ella me desvistiera, etc... era una fantasía que propuse realizar.... y la cual acabó convirtiéndose en realidad sin yo apenas insinuarlo. Imagino que también le debió dar un cierto morbo a ella, y más cuando veía que al estar vestido de mujer mi miembro viril se elevaba al máximo exponente. Así que finalmente una noche, cuando nos disponíamos a desvestirnos para meternos en la cama, me privó de hacerlo, me echó sobre la cama y me dijo que lo haría ella. Era lo que llevaba esperando hacía tiempo. Así que entremedio de las caricias y juego sexual me iba desvistiendo poco a poco. Fue muy placentero para mí haberlo hecho de aquella manera.
Y queriendo probar aún más, decidí una noche meterme en la cama con braguita y camisón sin decirle nada y esperarla así. Cuando se acostó y me tocó, lo hizo por dos veces, jaja, sabía que algo no habitual llevaba puesto. Encendió la luz, levantó las sábanas y se confirmaron sus sospechas. Esto creo que no le fue tan indiferente como el hecho de ir travestido por casa, pero accedió a continuar el juego.